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7.Alegoría de Sara y Agar

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Enviado el 01-jun-2010 a las 18:37 por gerardoo
Etiquetas jugo de uva

Gálatas capítulo 4 versos del 21-31
Jesús al estar sobre la tierra predica el evangelio y anuncia que él ha venido a cumplir con la voluntad de Dios, expresada en la palabra que Dios dio a Adán y a Eva en el huerto del Edén y que posteriormente fue confirmada por los profetas, mostrando al mundo un Dios de amor que se da a sí mismo por su creación, otorgando una salvación GRATUITA, por la obra redentora de Jesús, la gracia de Dios para el hombre, sufriendo Dios mismo por los pecados de la humanidad (Filipenses 2 versos del 7 - 11) nadie podía llevar a cabo la obra redentora, sólo Dios, y Jesús desde su nacimiento sufrió como hombre hasta la muerte, padeció y después de padecer le dio al hombre, el resultado de su obra redentora la salvación en forma GRATUITA (Romanos 3 versos del 21-24).

Antes del señor Jesucristo, Dios había dado la ley al pueblo de Israel debido a la rebelión de este, pero nadie la pudo cumplir como consecuencia nadie se pudo salvar. Pero venida la gracia (Gálatas capítulo 3 verso 11) somos herederos de la esperanza de vida eterna ya que el Señor Jesucristo fue el único que cumplió la ley (Tito 3 verso 7, Gálatas 2 verso 16).

De los discípulos de Jesús el escogió a 12, a los cuales llamó apóstoles y los envió a predicar el evangelio por toda la tierra; sin embargo les dijo que primero tenían que ser llenos del Espíritu Santo (Hechos 1 versos del 1-10, Hechos 2 versos del 1-14) propiamente el día del Pentecostés se inicia la iglesia, del señor Jesucristo, la cual es guiada por el Espíritu Santo. Comienza a haber grandes milagros a través de los apóstoles y crece y se difunde por muchas partes, posteriormente a través del apóstol Pablo, guiado por el espíritu Santo y con revelaciones del Señor Jesucristo, en las epístolas de Pablo comunica a la iglesia una serie de revelaciones que son confirmadas por los demás apóstoles. Así como por la palabra de Dios en general, para los nuevos creyentes.

Una de las muchas revelaciones que hace el apóstol Pablo y que nos interesa grandemente en este libro, se refiere a la salvación que es por GRACIA y que procede de fe (Efesios 2 verso 8) el apóstol hace mención de que la salvación se puede perder (Primera de Corintios 9 verso 27, Filipenses 2 verso 2, Hebreos 2 versos del 1-3). Debemos cuidar nuestra salvación y para eso debemos escudriñar las escrituras pues es un mandato (Juan 5, 39 Apocalipsis 3 verso 5 y capítulo 20 verso 15) Hebreos y Apocalipsis sentencian que la palabra te puede hacer salvo (Santiago 1 verso 21).

Pero Pablo nos advierte de otra forma terrible de perder la salvación y ésta es cuando se pierde la gracia. Esto es olvidar el regalo de Dios y pretender a través de las obras conservar la salvación.

Puede usted imaginar que después de todo lo que Dios ha hecho con todo lo que padeció Jesucristo tanto en la carne como en el espíritu y el alma, y después de que el resultado lo da a la iglesia como un regalo, el creyente rechaza el regalo y prefiere hacer obras para lograr la salvación o para conservarla. Definitivamente ante una situación así Dios se enoja porque el hombre desecha todo lo que Jesús hizo por amor a nosotros, y el enojo de dios permite que los que antes eran hijos ahora se conviertan en enemigos. Enemigos de Dios (Romanos 8 versos 7-10, Santiago 4 verso 4, Tito 1 versos 15 y 16).

Ahora bien es importante tener claro entendimiento de lo que significan libertad, ley y gracia.

Libertad: Es la posibilidad de hacer lo que uno quiere sin afectar los derechos de los demás.

Ley: Conjunto de normas, mandamientos, ordenanzas y preceptos dados para que la gente hagan o no, obedezcan o no lo dispuesto en ellos, siendo obligatorios, esto es de observancia general en un tiempo y en un lugar determinado.

Gracia: Es el regalo dado por Dios al hombre sin que a éste le cueste y que al aceptar recibe la obra que Jesucristo llevó a cabo para reconciliar al hombre con Dios, haciéndole más que vencedor.

Cuando una persona consciente o inconscientemente rechaza la gracia de Dios menosprecia la obra y la pasión de Jesús.

Existe un terrible error que usualmente para muchos pasa inadvertido, tal ves por ignorancia o porque confunden una cosa con la otra, esto es confunden lo que es la gracia y la ley.

El apóstol Pablo en el libro de Gálatas llama fuertemente la atención al apóstol Pedro porque enseñaba a los nuevos creyentes a judaizar (Gálatas 2 versos del 11-16) Figúrese usted; el apóstol Pedro apartaba de la gracia a los creyentes, y el apóstol Pedro que para muchos es cabeza o pilar de una religión no había entendido claramente el plan de Dios para la salvación del hombre a través de la gracia.

En los evangelios que nos narran la vida de Jesús quien nació bajo la ley y que durante toda su vida tuvo que cumplirla, debemos entender claramente su enseñanza ya que podemos equivocarnos y ver que la iglesia primitiva aparentemente era una combinación de las enseñanzas de Jesús y parte de la ley. El apóstol Pablo es sus cartas hace una defensa absoluta de la nueva vida de los creyentes a través de la gracia, la fe, la perseverancia y la renovación de la mente a través del amor hacia Dios y el amor al prójimo. Jesús vino a mostrarnos al Padre, un Padre que es todo amor y misericordia.

Dios hizo pacto con Abraham le dijo que a través de él y de su simiente serían benditas todas las naciones y cuando dice simiente, se refiere a una persona, esto es a Jesucristo (Génesis 22 verso 18, Gálatas 3 verso 16).

También hizo pacto con Abraham en el sentido de que multiplicaría su descendencia como la arena del mar y que sería del Dios de Abraham y de su descendencia (Génesis capítulo 17 versos del 9-11), posteriormente a través de la ley Dios renueva su pacto con su pueblo Israel, pueblo rebelde y en el aposento alto confirma la promesa que Dios hizo a Abraham mediante el pacto de Jesús, pacto nuevo y eterno. De que a través de su simiente serían benditas todas las naciones. (Mateo capítulo 26 versos del 26-29), como Abraham no le negó a Dios a su único hijo Isaac, Dios tampoco le niega a los hijos de la fe a su unigénito hijo Jesucristo para que a través de él, tanto judíos como gentiles vengan al arrepentimiento y del pueblo judío como del pueblo gentil establecer un solo pueblo espiritual ya que el que está en Cristo es una nueva criatura, pues se efectúa un nacimiento nuevo, ya que los hijos de Dios no son nacidos ni de carne ni de sangre ni de voluntad de hombre si no de Dios. (Génesis 22 versos 10-18; Juan 1 verso 3).

Hemos mencionado que el apóstol Pablo nos advierte contra la pérdida de la salvación y nos dice (Gálatas 4 versos del 21-31) que hay dos pactos uno que es en esclavitud, y que está caminando en la carne y otro que es libre porque procede de la promesa, uno corresponde a la Jerusalén actual y el otro a la Jerusalén celestial (alegoría de Sara y Agár) y nos dice que como entonces también ahora el que ha nacido según la carne persigue al que nació según el espíritu. Y confirma que como Isaac nosotros somos hijos de la promesa (los que andan según la carne son los que están bajo la ley primeramente el pueblo judío y después aquellos que voluntariamente se someten a la ley o algunas de sus ordenanzas o al pecado). El pueblo espiritual de Dios debe caminar en la gracia ya que Dios así lo dispuso y si alguien se sujeta a algún precepto de la ley deja de estar en la gracia y todo lo que ésta significa.

En la gracia de Dios tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas "oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas, y a tu prójimo como a ti mismo".

No hay otros mandamientos mayores que estos (Marcos 12 versos del 29-31) y si le amamos él nos ama, pero si despreciamos a Jesús desechamos su amor, y su obra redentora, porque eso ocurre si nos sometemos a la ley; Dios se enoja con nosotros y Cristo ya no está en nosotros"… de Cristo os desligasteis los que por la ley os justificáis, de la gracia habéis caído…" (Gálatas 5 verso 4) y esto, porque hombres impíos que convierten la gracia de Dios en libertinaje niegan a Dios y a Jesucristo (Judas 1 versos 3-5, Segunda de Pedro 2 versos del 1-22) y llevan a los hombres a la ley, aunque digan que están en la gracia.

El pacto de la promesa a Abraham de que en Isaac que nace libre serían benditas todas las naciones, esto es en todos los redimidos por Jesucristo, cuando venga por su pueblo serán como el trigo, cortado y puesto en los graneros del Señor (Mateo 3 verso 12, Apocalipsis 14 versos 14-16, Apocalipsis 3 verso 10) por haber guardado su palabra.


jasadim
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