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Un poco de motivación

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Enviado el 08-jul-2011 a las 11:58 por walter971

No sería equivocado el que sintieras cierta presión por la evangelización.

La "red" del evangelio había comenzado a llenarse, lo cual no pasó desapercibido para algunos, pero más fuerte que el temor que trataron de imponer, fue el sentido de obligación de quienes no se dejaron acallar. Hch 4:18-20 RV1960 (T) Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. (19) Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; (20) porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

Jesús nos ha dejado una misión y no sería erróneo el que sintieras cierta preocupación por ocuparte en ello.

1) LA PRESIÓN DEL DEBER
Miles se estaban sumando a las filas del naciente cristianismo y aquello no pasó desapercibido para los mismos hombres que habían entregado a la muerte al Señor Jesús.
Hch 4:1-7 NVI Mientras Pedro y Juan le hablaban a la gente, se les presentaron los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo y los saduceos. (2) Estaban muy disgustados porque los apóstoles enseñaban a la gente y proclamaban la resurrección, que se había hecho evidente en el caso de Jesús. (3) Prendieron a Pedro y a Juan y, como ya anochecía, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. (4) Pero muchos de los que oyeron el mensaje creyeron, y el número de éstos llegaba a unos cinco mil. (5) Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los maestros de la ley. (6) Allí estaban el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan, Alejandro y los otros miembros de la familia del sumo sacerdote. (7) Hicieron que Pedro y Juan comparecieran ante ellos y comenzaron a interrogarlos: —¿Con qué poder, o en nombre de quién, hicieron ustedes esto?

Sabían perfectamente de lo que aquellos hombres eran capaces, pero aún así, a pesar de sus amenazas primó el sentido de su deber.

Hch 4:17-20 NVI Pero para evitar que este asunto siga divulgándose entre la gente, vamos a amenazarlos para que no vuelvan a hablar de ese nombre a nadie.» (18) Los llamaron y les ordenaron terminantemente que dejaran de hablar y enseñar acerca del nombre de Jesús. (19) Pero Pedro y Juan replicaron: —¿Es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes en vez de obedecerlo a él? ¡Júzguenlo ustedes mismos! (20) Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.

2) LA PRESIÓN DEL DEBER MÁS ALLÁ DE LAS CONSECUENCIAS

Aquél fue un primer encuentro, pero no fue el último: Hch 5:25-42 NVI En esto, se presentó alguien que les informó: «¡Miren! Los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el templo y siguen enseñando al pueblo.» (26) Fue entonces el capitán con sus guardias y trajo a los apóstoles sin recurrir a la fuerza, porque temían ser apedreados por la gente. (27) Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó: (28) —Terminantemente les hemos prohibido enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte de ese hombre. (29) —¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! —respondieron Pedro y los demás apóstoles—.... (40) Entonces llamaron a los apóstoles y, luego de azotarlos, les ordenaron que no hablaran más en el nombre de Jesús. Después de eso los soltaron. (41) Así, pues, los apóstoles salieron del Consejo, llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre. (42) Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías.

Los temores que nos impiden ser testigos de Jesús muchas veces son bien fundados. Es cierto que en el hacerlo tal vez te toque sufrir la incomprensión, la intolerancia o el rechazo, pero aún así debería primar el sentido de responsabilidad sobre todo ello, "...llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre..."

Esto mismo fue lo que Jesús les transmitió a sus discípulos cuando los envió delante de Él: Mat 10:24-28 NBLH "Un discípulo no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señor. (25) "Le basta al discípulo llegar a ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su casa! (26) "Así que no les tengan miedo, porque nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. (27) "Lo que les digo en la oscuridad, háblenlo en la luz; y lo que oyen al oído, proclámenlo desde las azoteas. (28) "No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a Aquél que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.

Y también dijo en cuanto a los sufrimientos por hacer lo que tenemos que hacer: Mat 5:11-12 NT BAD ”Cuando alguien los ofenda o persiga por ser mis discípulos, ¡maravilloso! (12) ¡Alégrense, porque en el cielo les espera gran recompensa! Recuerden que a los profetas antiguos los persiguieron también.

CONCLUSIÓN
El sentido de responsabilidad por la misión que Jesús nos ha dejado debería causar cierta presión o sana ansiedad como para sacarnos de la "cueva" en la que muchos cristianos se esconden por temor.

Alguien que fue sensible a esto es el apóstol Pablo, él dijo: 1Co 9:16 NT BAD No me enorgullezco de predicar el evangelio, porque tengo esa encomienda como una obligación y ¡ay de mí si no anuncio el evangelio!

El propósito de estas palabras es el decirte que Dios te ha puesto como su embajador para que anuncies a otros las buenas nuevas en Jesús, y de esto deberías sentirte responsable. El que sientas cierta presión por el deber que tal vez hasta ahora hayas incumplido no está mal, porque en el sentirlo tendrás la motivación para que nada te detenga en el ocuparte en ello.

Rom 1:14-16 NT BAD Me siento en deuda con ustedes y con la humanidad entera, con los pueblos civilizados y con las naciones paganas; lo mismo con el hombre culto que con el inculto. (15) Así que, en cuanto a lo que a mí respecta, estoy listo a ir a Roma para predicar también allí las Buenas Noticias de Dios. (16) Porque nunca me avergüenzo de las Buenas Noticias de Cristo. Ellas constituyen el poderoso método de Dios para llevar al cielo a los que creen. Los judíos fueron los primeros en escuchar la predicación de este mensaje, pero ya el mundo entero está invitado a acercarse a Dios en la misma forma.
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