Orlando Mora Mata
20-ago-2003, 04:15
Crecí en un hogar católico por tradición. Mi deseo de estudiar Física me llevó a la idea de rechazar la existencia de un Dios. Sin embargo, en el Instituto Politécnico Nacional donde actualmente realizo mis estudios, conocí de manera personal a Jesús. Un día un amigo me invitó a un estudio bíblico en el pasto de mi escuela, auspiciado por Compañerismo Estudiantil A. C., organismo afiliado a la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos.
Al mismo tiempo que me fue presentado el mensaje de salvación que Jesús ofrece a todo el mundo a través de su sangre derramada en la cruz por nuestros pecados, hice un análisis sobre la veracidad y confiabilidad de las Escrituras. Puesto que ese mensaje está basado en la Biblia, para mí era crucial saber si ésta era realmente la Palabra inspirada por Dios -Los musulmanes y mormones afirman lo mismo respecto a El Corán y El Libro de Mormón, respectivamente-; de lo contrario sería un salto a una fe ciega, sin fundamentos, un salto a la oscuridad en vez de a la luz. Afortunadamente la respuesta fue positiva: la Biblia soporta las pruebas científíca, histórica, arqueológica, bibliográfica, etc., más exigentes de cualquier crítico.
Entonces tomé la decisión más importante de mi vida: recibir a Jesús en mi vida como mi único y suficiente Salvador y Señor. Como un suceso increíble, mi vida fue cambiada por el Señor Jesús. Él me hizo hijo de Dios y me dio entrada gratuita al cielo -me salvó-. Desde entonces toda mi fe y confianza están puestas sólo en Jesucristo. Mi entrada al cielo depende completa y únicamente del sacrificio hecho una vez y para siempre en la cruz del Calvario por mi Rey y Señor. No hace falta nada más. Mis buenas obras son ahora el resultado de mi salvación.
Desde la ciudad de México, que el Señor bendiga a su Iglesia.
Al mismo tiempo que me fue presentado el mensaje de salvación que Jesús ofrece a todo el mundo a través de su sangre derramada en la cruz por nuestros pecados, hice un análisis sobre la veracidad y confiabilidad de las Escrituras. Puesto que ese mensaje está basado en la Biblia, para mí era crucial saber si ésta era realmente la Palabra inspirada por Dios -Los musulmanes y mormones afirman lo mismo respecto a El Corán y El Libro de Mormón, respectivamente-; de lo contrario sería un salto a una fe ciega, sin fundamentos, un salto a la oscuridad en vez de a la luz. Afortunadamente la respuesta fue positiva: la Biblia soporta las pruebas científíca, histórica, arqueológica, bibliográfica, etc., más exigentes de cualquier crítico.
Entonces tomé la decisión más importante de mi vida: recibir a Jesús en mi vida como mi único y suficiente Salvador y Señor. Como un suceso increíble, mi vida fue cambiada por el Señor Jesús. Él me hizo hijo de Dios y me dio entrada gratuita al cielo -me salvó-. Desde entonces toda mi fe y confianza están puestas sólo en Jesucristo. Mi entrada al cielo depende completa y únicamente del sacrificio hecho una vez y para siempre en la cruz del Calvario por mi Rey y Señor. No hace falta nada más. Mis buenas obras son ahora el resultado de mi salvación.
Desde la ciudad de México, que el Señor bendiga a su Iglesia.