CarlosBlanco
24-jul-2003, 22:58
Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. - Génesis 2:24.
Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. - Mateo 19:6.
"Una Divina Institución"
El Matrimonio Es una trivialidad observar que gran parte de nuestros contemporáneos considera el matrimonio como una anticuada formalidad. Podemos estar seguros de que esa manera de ver es sugerida por el diablo, cuyo objetivo es precisamente demoler lo que Dios previó para la felicidad del hombre.
Los dos versículos citados en el encabezamiento establecen que desde el comienzo de la historia del hombre, Dios instituyó el matrimonio y Jesucristo reafirmó su carácter fundamental.
No nos dejemos llevar por la actual corriente de pensamientos ni influir por el número de parejas sin casarse que viven en nuestro vecindario. Algunas personas objetan que el paso por el registro civil no cambia nada a la naturaleza de su unión, que se trata de una formalidad instituida por los hombres y que no interviene para nada en su recíproca fidelidad. No nos dejemos engañar por esos razonamientos.
El Nuevo Testamento no encara otra unión que la del matrimonio; y para que se reconozca a una pareja como casada, debe conformarse a las precisas prescripciones legales, a las cuales todo creyente debe someterse.
Cuidémonos de dejarnos contaminar por el desorden que existe a nuestro alrededor y respetemos los mandamientos divinos: es a la vez una obligación y el camino de la bendición.
En el amor de Cristo,
Rev:C.Blanco
Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. - Mateo 19:6.
"Una Divina Institución"
El Matrimonio Es una trivialidad observar que gran parte de nuestros contemporáneos considera el matrimonio como una anticuada formalidad. Podemos estar seguros de que esa manera de ver es sugerida por el diablo, cuyo objetivo es precisamente demoler lo que Dios previó para la felicidad del hombre.
Los dos versículos citados en el encabezamiento establecen que desde el comienzo de la historia del hombre, Dios instituyó el matrimonio y Jesucristo reafirmó su carácter fundamental.
No nos dejemos llevar por la actual corriente de pensamientos ni influir por el número de parejas sin casarse que viven en nuestro vecindario. Algunas personas objetan que el paso por el registro civil no cambia nada a la naturaleza de su unión, que se trata de una formalidad instituida por los hombres y que no interviene para nada en su recíproca fidelidad. No nos dejemos engañar por esos razonamientos.
El Nuevo Testamento no encara otra unión que la del matrimonio; y para que se reconozca a una pareja como casada, debe conformarse a las precisas prescripciones legales, a las cuales todo creyente debe someterse.
Cuidémonos de dejarnos contaminar por el desorden que existe a nuestro alrededor y respetemos los mandamientos divinos: es a la vez una obligación y el camino de la bendición.
En el amor de Cristo,
Rev:C.Blanco