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Ver versión completa : Capitulo 27 de San Mateo


memo
28-may-2003, 09:55
Oración:
Padre nuestro que estás en la tierra, en los cielos y en nuestro corazón, alabado y bendecido sea tu Santo Nombre, gracias te damos por darnos la oportunidad de estudiar tu Santa Palabra, te pedimos que abras los ojos de nuestro entendimiento y des luz a nuestro corazón, quita lo malo que hay en el y cambianos cada día a la imagen de tu Hijo amado Cristo Jesús. AMEN

Capitulo 27:

27:1
Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle á muerte.
27:2
Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.
27:3
Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos,
27:4
Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? Viéraslo tú.
27:5
Y arrojando las piezas de plata en el templo, partióse; y fué, y se ahorcó.
27:6
Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.
27:7
Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros.
27:8
Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el día de hoy.
27:9
Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel;
27:10
Y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.
27:11
Y Jesús estuvo delante del presidente; y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.
27:12
Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió.
27:13
Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?
27:14
Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho,
27:15
Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen.
27:16
Y tenían entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás.
27:17
Y juntos ellos, les dijo Pilato; ¿Cuál queréis que os suelte? ¿á Barrabás ó á Jesús que se dice el Cristo?
27:18
Porque sabía que por envidia le habían entregado.
27:19
Y estando Él sentado en el tribunal, su mujer envió á Él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de Él.
27:20
Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesús matase.
27:21
Y respondiendo el presidente les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: á Barrabás.
27:22
Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.
27:23
Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado.
27:24
Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo veréis lo vosotros.
27:25
Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.
27:26
Entonces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesús, le entregó para ser crucificado.
27:27
Entonces los soldados del presidente llevaron á Jesús al pretorio, y juntaron á Él toda la cuadrilla;
27:28
Y desnudándole, le echaron encima un manto de grana;
27:29
Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; é hincando la rodilla delante de Él, le burlaban, diciendo: ¡Salve, Rey de los Judíos!
27:30
Y escupiendo en Él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza.
27:31
Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.
27:32
Y saliendo, hallaron á un Cireneo, que se llamaba Simón: á éste cargaron para que llevase su cruz.
27:33
Y como llegaron al lugar que se llamaba Gólgotha, que es dicho, El lugar de la calavera,
27:34
Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel: y gustando, no quiso beber lo
27:35
Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
27:36
Y sentados le guardaban allí.
27:37
Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.
27:38
Entonces crucificaron con Él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
27:39
Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,
27:40
Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
27:41
De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían:
27:42
á otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en Él.
27:43
Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.
27:44
Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con Él.
27:45
Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
27:46
Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
27:47
Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.
27:48
Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber.
27:49
Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle.
27:50
Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.
27:51
Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;
27:52
Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
27:53
Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.
27:54
Y el centurión, y los que estaban con Él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.
27:55
Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole:
27:56
Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
27:57
Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús.
27:58
Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.
27:59
Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
27:60
Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.
27:61
Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
27:62
Y el siguiente día, que es después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,
27:63
Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.
27:64
Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.
27:65
Y Pilato les dijo: Tenéis una guardia: id, aseguradlo como sabéis.
27:66
Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.
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CarlosBlanco
28-ago-2003, 19:18
Señor Jesus,gracias te doy en este momento por la vida de mis hermanos en la fe,en especial pongo ante Ti,a mi hermano y amigo Memo,Señor,derrama sobre el bendiciones hasta que sobreabunden,gracias por su fidelidad de traer tu Santa Palabra para se estudiada,gracias por las riquezas que hemos encontrado en este precioso libro de Mateo,permite oh Dios;que podamos dedicar un tiempo de nuestras vidas para saber lo que tu quieres decirnos.En Tu Nombre Jesus.Amen.

Capítulo 27

Después de esto, los desdichados sacerdotes y principales del pueblo entregan a su Mesías a los gentiles, como Él había contado a Sus discípulos. Judas, desesperado bajo el poder de Satanás, se ahorca tras haber tirado la recompensa de su iniquidad a los pies de los principales sacerdotes y ancianos. Satanás fue obligado a testificar, incluso a través de una conciencia que él traicionó, de la inocencia del Señor. ¡Qué panorama! Luego, los sacerdotes que no quisieron que la conciencia les acusara si compraban la sangre de Judas, sí fueron lo bastante escrupulosos para guardar el dinero en la tesorería del templo, pues era precio de sangre. En vista de lo que discurría dentro de él, Judas viose forzado a mostrarse tal como era, y el poder de Satanás sobre él. Habiéndose reunido el consejo, decidieron comprar el camposanto para extranjeros, pues éstos eran muy profanos a sus ojos para ser considerados como tales, a menos que ellos mismos no se contaminaran con tal clase de dinero. Pero aún era el tiempo de la gracia de Dios para el extranjero, y del juicio sobre Israel. Además, establecieron un memorial perpetuo de su propio pecado y de la sangre que se había derramado. Acéldama es todo lo que queda en este mundo de las circunstancias de aquel gran sacrificio. El mundo es un campo de sangre, pero que habla cosas mejores que la de Abel.

Sabemos que esta profecía está en el libro de Zacarías. El nombre «Jeremías» puede haber sido insertado en el texto cuando no había nada más que «por medio del profeta»; y quizás fuera porque el profeta venía primero en el orden prescrito por los talmudistas para los libros de la profecía. Por esta razón, muy probablemente también, decían: «Jeremías, o uno de los profetas», como en el capítulo 16:14. Pero éste no es lugar para discutir este asunto.

La parte de ellos en la escena judía concluye. El Señor está delante de Pilato. Allí no se cuestiona si Él es Hijo de Dios, sino si Él es el Rey de los judíos. Aunque era así, fue sólo en el carácter de Hijo de Dios que permitiría que los judíos le recibieran. Si le hubieran recibido como el Hijo de Dios, habría sido su Rey. Pero no fue así: Él debía consumar la obra de la redención. Habiéndole rechazado como Hijo de Dios, los judíos no solamente le niegan como Rey, sino que los gentiles también se hacen culpables en la persona de su gobernante en Palestina, cuyo gobierno había sido puesto en sus manos. El gobernante gentil debería haber reinado en justicia. Su representante en Judea, reconoce la malicia de los enemigos de Cristo; su conciencia, alarmada por el sueño que tuvo su esposa, intenta evadir la culpa de condenar a Jesús. Pero el verdadero príncipe de este mundo, en lo que respecta al ejercicio actual del control, era Satanás. Pilato, lavándose las manos -fútil intento de exoneración- entrega al inocente a la voluntad de Sus enemigos, diciendo a la vez que no halla delito en Él. Y les suelta a los judíos a un hombre culpable de homicidio y sedición, en lugar del Príncipe de la vida. Pero era de nuevo sobre Su propia confesión, y solamente ésa, que Él fue condenado, al confesar lo mismo en los tribunales gentiles como hiciera en los judaicos, la verdad en cada uno, testificando de una buena confesión concerniente a la verdad acerca de aquellos que tenía delante.

Barrabás ( Es curioso que este nombre signifique «hijo de Abba», como si Satanás se burlara de ellos con él), la expresión del espíritu de Satanás, que era homicida desde el principio, y de la rebelión en contra de la autoridad que Pilato debía mantener allí -Barrabás era querido por los judíos-, y con él, la errada indolencia de su gobernante, impotente frente al mal, procuraron satisfacer la voluntad del pueblo al cual debería haber gobernado. «Todo el pueblo» es culpable de la sangre de Jesús en la solemne palabra, que sigue cumpliéndose hasta este día, hasta que la gracia soberana, según el propósito de Dios, la borre -solemne pero terrible verdad-: «Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos». ¡Lamentable y temible ignorancia que la propia voluntad acarreó sobre un pueblo que rechazaba la luz! De qué manera, ¡ay!, ocupa cada cual su lugar en presencia de esta piedra de toque, la de un Salvador rechazado. La compañía de los gentiles y los soldados, tomaron su posición con mofa, con la brutalidad habitual en ellos de paganos y ejecutadores, como harán los gentiles en gozosa adoración cuando Aquel del que se burlaron será realmente el Rey de los judíos en gloria. Jesús soportó todo eso. Era la hora de Su sujeción a todo el poder del mal: la paciencia debía tener su obra perfecta, a fin de que Su obediencia pudiera ser completa en todos los aspectos. Todo lo aguantó desprovisto de alivio, antes que faltar a la obediencia a Su Padre. ¡Qué diferencia entre esto y la conducta del primer Adán rodeado de bendiciones!

Cada uno había de ser siervo del pecado, o de la tiranía de la impiedad en esta hora solemne, en que todo es sometido a prueba. Obligaron a un Simón -conocido después, según parece, entre los discípulos- a llevar la cruz de Jesús; y el Señor es conducido al lugar de Su crucifixión. Él no evitaría la copa que tenía que beber, ni se privaría de las facultades a fin de permanecer insensible frente a la voluntad de Dios que Él debía sufrir. Las profecías de los Salmos son consumadas en Su Persona, por medio de aquellos que poco pensaban lo que estaban haciendo. Asimismo, los judíos consiguieron bajar al último escalafón del menosprecio. Su Rey fue colgado. Habían de soportar la vergüenza a pesar suyo. ¿De quién era la culpa? Endurecidos y contumaces, compartieron con un malhechor la sórdida satisfacción de insultar al Hijo de Dios, su Rey, el Mesías, para su propia ruina. Citaron de sus Escrituras -fijémonos cuán ciega es la incredulidad-, como expresión de lo que pensaban, aquello que en ellos fue puesto en boca de los enemigos incrédulos de Jehová. Jesús fue sensible a todo, pero la angustia de Su prueba, en la que Él era un testimonio fiel y sosegado, y el abismo de Sus sufrimientos, contenían algo mucho más terrible que toda esta malicia o abandono del hombre. Las crecidas elevaron sus voces (Hallamos en Mateo, reunidos a propósito, la deshonra cometida al Señor y los insultos que se le hicieron, y en Marcos, el abandono de Dios.). Una tras otra, las olas de la impiedad arremetieron contra Él; pero las profundidades que le aguardaban debajo, ¿quién podía sondearlas? Su corazón, Su alma -el recipiente de un amor divino- sólo podían ser más profundos que el fondo de aquel abismo que el pecado había abierto para el hombre, para liberar a aquellos que permanecían allí tras haber soportado Él los dolores abismales en Su propia alma. Un corazón que fue siempre fiel, fue abandonado por Dios. Donde el pecado llevó al hombre, el amor llevó al Señor, con una naturaleza y percepción en las que no existían distancias ni separaciones, de modo que pudiera sentirse el pecado en toda su plenitud. Nadie sino Aquel que estaba en ese lugar, podía sondearlo o sentirlo.

Es un espectáculo demasiado maravilloso como para no ver a aquel Hombre justo en el mundo exclamar al final de Su vida que fue abandonado por Dios. Pero así, Él glorificó a Aquel como nadie hizo nunca, y donde nadie excepto Él pudo haberlo hecho -hacerse pecado, en presencia de Dios como tal, sin ningún velo que ocultara, ni propiciación que la cubriera o la soportara.

Los padres, llenos de fe, habían experimentado en sus ansias la fidelidad de Dios, quien respondía a sus corazones. Pero Jesús -en cuanto a la condición de Su alma en aquel momento- gritó en vano. «Gusano y no hombre» ante la vista de todos, tuvo que soportar el abandono de Dios, en quien confiaba.

Los pensamientos de los que le rodeaban, muy alejados de los Suyos, no entendieron siquiera Sus palabras, pero ellos cumplieron las profecías con su ignorancia. Jesús, testificando con un alto tono de voz que no era el peso de la muerte lo que le oprimía, entregó el espíritu.

La eficacia de Su muerte nos es presentada en este Evangelio bajo un doble aspecto. En primer lugar, el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo. Dios, quien se había ocultado siempre detrás de este velo, se descubrió completamente por medio de la muerte de Jesús. La entrada en el lugar santo se hace evidente -un camino vivo y nuevo que Dios ha consagrado para nosotros a través del velo. Todo el sistema judío, las relaciones del hombre con Dios bajo su gobierno, su sacerdocio, se derrumbó con la rasgadura del velo. Cada uno se halló, pues, ante la presencia de Dios sin ningún velo de por medio. Los sacerdotes tenían que estar siempre delante de Su presencia, pero, por este mismo hecho, el pecado, que hacía imposible que estuviéramos allí, fue para el creyente puesto aparte totalmente delante de Dios. El Dios santo y el creyente, lavado de sus pecados, son llevados cerca por la muerte de Cristo. ¡Qué amor tal el que consumó todo esto!

En segundo lugar, aparte de esto, fue tal la eficacia de Su muerte que cuando Su resurrección rompió los lazos que los apresaban, muchos muertos aparecieron en la ciudad -testigos de Su poder, quien, habiendo sufrido la muerte, se elevó por encima de ella, y venciéndola destruyó su poder en Sus propias manos. La bendición se mostraba ahora en la resurrección.

La presencia, por lo tanto, de Dios sin un velo, y de los pecadores sin el pecado delante de ellos, demuestra la eficacia de los sufrimientos de Cristo.

La resurrección de los muertos, sobre los que el rey de los espantos no sostenía más derechos, manifestó la eficacia de la muerte de Cristo para los pecadores, y el poder de Su resurrección. El judaísmo se terminó para aquellos que tienen fe, lo mismo que el poder de la muerte. El velo está rasgado. El sepulcro entregó su presa; Él es el Señor de los muertos y de los vivos (La gloria de Cristo en ascensión, y como Señor de todo, no es contemplada históricamente en el entorno de Mateo.)

Todavía hay un testimonio especial del grandioso poder de Su muerte, hasta el punto de verse reflejado en estas palabras: «Si resucitara de los muertos, traeré a mí a todos los hombres». El centurión de la guardia en la crucifixión del Señor, viendo el terremoto y lo que había sucedido, temblando confiesa la gloria de Su Persona; y extranjero como era para Israel, rinde el primer testimonio de fe entre los gentiles: «Verdaderamente, éste era Hijo de Dios».

Pero el relato sigue. Unas pobres mujeres -a quienes la devoción otorga a menudo, de parte de Dios, más valor que a los hombres en su posición más responsable y ocupada-, permanecían al lado de la cruz, observando lo que hacían a Aquel que amaban ( La parte que tienen las mujeres en toda esta historia es muy instructiva, especialmente para ellas. La actividad del servicio público, el que puede llamarse «obra», pertenece naturalmente a los hombres -todo lo relativo a lo designado generalmente como ministerio-, aunque las mujeres participan de una actividad muy preciosa en privado. Pero hay otro aspecto de la vida cristiana que les pertenece exclusivamente a ellas, y es la devoción amante y personal a Cristo. Fue una mujer la que ungió al Señor mientras los discípulos murmuraban; las mujeres que estaban a la cruz cuando todos, excepto Juan, le abandonaron; las mujeres que vinieron al sepulcro y que fueron enviadas a anunciar la verdad a los apóstoles, quienes después de todo regresaron a sus hogares; las mujeres que ministraron las necesidades del Señor. En realidad, esto tiene un alcance mayor. La entrega en el servicio quizás sea la parte del hombre, pero el instinto de afecto que penetra más íntimamente en la posición de Cristo, y está así en relación directa con Sus sentimientos, en comunión más estrecha con los sufrimientos de Su corazón, es la parte de la mujer; ciertamente muy bendecida. La actividad del servicio para Cristo, tiene al hombre un poco fuera de esta posición, cuando menos si el cristiano no es prudente. Todo tiene, no obstante, su lugar. Hablo de aquello que es característico, pues existen mujeres que han servido mucho, y hombres que han sentido mucho. Obsérvese también aquí que, lo que creo ya manifesté, este acercamiento del corazón hacia Jesús es la posición donde las comunicaciones del verdadero conocimiento son recibidas. Todo el primer evangelio es anunciado a la pobre mujer que era pecadora y que lavó Sus pies; a María, el bálsamo para Su muerte; a María Magdalena, nuestra elevada posición; a Juan, que se reclinaba en Su regazo, la comunión que Pedro deseaba. Y aquí, las mujeres tienen una amplia participación.)
Pero ellas no eran las únicas que llenaban el lugar de los asustados discípulos. Otros -y esto ocurre a menudo- a quienes el mundo había demorado, una vez que la profundidad de su afecto es enardecida por los sufrimientos de Aquel que ellos amaban, cuando el momento es tan doloroso que los demás quedan aterrorizados, entonces, valentonados por el rechazo de Cristo sienten que ha llegado el momento de decidirse a confesar al Señor abiertamente. Asociados hasta aquí con aquellos que le crucificaron, ellos debían aceptar este hecho, o bien posicionarse. Por gracia, hicieron esto último.

Dios había preparado todo de antemano. Su Hijo iba a tener Su tumba con los ricos. José osa acudir a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús, y una vez le fue entregado, lo envuelve en tela de lino fino y lo coloca en su propio sepulcro, el cual no había sido nunca utilizado para enterrar en él la corrupción del hombre. María Magdalena y la otra María ( Es decir, María la mujer de Cleofás, y madre de Santiago y José, de la que se habla tanto como «la otra María». En Juan 19:25, María la mujer de Cleofás es tomada como aposición de la hermana de Su madre. Pero esto es simplemente un error. Se trata de otra persona. Había cuatro: tres Marías, y la hermana de Su madre.), pues éstas eran conocidas, se sentaron cerca del sepulcro, resignadas por todo lo que quedaba de su fe hacia Aquel que habían amado y seguido con adoración durante Su vida.

La incredulidad no contiene fe, y temiendo que lo que niega no sea verdad, desconfía de todo. Los principales sacerdotes solicitaron a Pilato que guardara el sepulcro, a fin de frustrar cualquier intento de los discípulos de fundar la doctrina de la resurrección en la ausencia del cuerpo de Jesús de la tumba en que había sido puesto. Pilato les ordenó asegurar el sepulcro ellos mismos, así que todo lo que hicieron sirvió para que fuesen ellos testimonios indirectos del hecho, y nos aseguráramos nosotros del cumplimiento de lo que ellos temían. Así, Israel era culpable de este esfuerzo de inútil resistencia al testimonio que Jesús había rendido contra ellos, para convencerlos. Las precauciones que Pilato tal vez no habría tomado, ellos las extremaron, de manera que cualquier error acerca del hecho de Su resurrección era imposible.

La resurrección del Señor es descrita brevemente en Mateo. El objetivo es, nuevamente, después de la resurrección, relacionar el ministerio y servicio de Jesús, ahora transferido a Sus discípulos, con los menesterosos del rebaño, el remanente de Israel. Los reunió de nuevo en Galilea, donde continuamente les había estado enseñando, y donde los menospreciados de entre el pueblo habitaban lejos del orgullo de los judíos. Esto vinculó la obra de ellos con la de Él, en aquello que la distinguía de manera especial con referencia al remanente de Israel.

En Cristo,
Rev:C.Blanco

Abraham Leví
13-jul-2004, 01:41
por favor sean mas breves

teologygalarq
09-abr-2007, 18:52
Saludos en Cristo.

¿Y qué me dicen de los versos 52 y 53 de Mt. 27?

¿Eran cristianos convertidos durante los 3 años del ministerio de Cristo?
¿Fueron finalmente glorificados o volvieron a morir como Lázaro?

¿Qué les parece?

Bendiciones.

Dorca
10-may-2007, 14:45
Dios les Bendiga:
En el capitul 27 de mateo la muerte de jesus esta resuelta. Los principes de los sacerdotes y ancianos del pueblo como un solo hombre entregan a jesús como un delencuente. Judas sintió el dolor de su traición quiso darle al tiempo para atras pero el remordimiento lo venció.( Esto no debe sucederle a nadie porque no importa cuan grande sea el pecado que hayamos cometido el amor de nuestro señor es más grande y nos perdona.)

Pilato se maravilla de que jesús este dispuesto a morir. El estaba claro de que Él no habia hecho nada que mereciera la muerte pero su amor por la posición ocupada pudo más. Entonces el pueblo asumió el castigo sobre de ellos y sobre sus hijos del derramamiento de la sangre de jesus.

Los soldados de Pilato lo desnudan,le hechan encima un manto de grana, pone sobre su cabeza una corona de espinas, una caña en su mano. Se burlan arrodillandose y refiriendose a el como "Rey de los Judios", lo escupen y con la misma caña lo herian en la cabeza y después de escarnecerlo lo llevan a la crucifición.

Los soldados de pilato se encargan de que un tal simón le ayudara a cargar la cruz, hechan suerte por sus vestidos le dan a beber vinagre mezclado con hiel y pusieron sobre su cabeza (en la cruz) la causa por la que estaba allí.A dos ladrones le toco la misma suerte.

El pueblo (los que pasaban por allí) y Aquellos que se unieron como un solo hombre se burlaban , desafiando su autoridad como hijo de Dios y hasta el poder del mismo Dios padre.

Pero hubo una hora en donde el dia perdió su curso normal la hora sexta jesús entra en estado agónico tinieblas oscurecieron la tierra y esto hasta la hora nona y ya a esa hora jesús dice sus últimas palabras y murió.

El velo del templo se partió en dos, la tierra tembló, se hendieron las piedras( edificaciones) Resucitaron creyentes que ya habia muerto. y los soldados aceptaron que jesús era el hijo de Dios. El ver para creer.

José de arimatea hombre rico pide el cuerpo de jesús y lo sepulta en un sepulcro nuevo. 2 marías le siguen el rastro al cuerpo de jesús. Esos hombres que se unieron como uno solo le pidieron a pilato que asegurara el sepulcro de jesús para que no se falsificara una resurección y así se hizo. ¡Pobres! :alegria1: ¡Ha RESUCITADO¡

YosefGal
09-sep-2007, 01:43
27:37
ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.



זה הוא ישׁוע מלך היהודים
Ze hu Ye.shua melej ha.yehudim

www hebreofacil tk

davirenda
21-sep-2007, 05:19
זה הוא ישׁוע מלך היהודים
Ze hu Ye.shua melej ha.yehudim

www hebreofacil tk

buenas yosef, y es la segunda vez que te saludo, y se ve que no me has visto todavia, :alegria1:

YosefGal
25-sep-2007, 21:19
אלי אלי
Dios mío, Dios mío

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Post data
:alegria1:
Qué alegría encontrarte por aquí dear Davi

davirenda
26-sep-2007, 03:51
gracias yosef para mi también,
es motivo de alegria y me,
veras en más sitios. :clap2:

YosefGal
15-mar-2008, 00:49
27:46
Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?



למה עזבתני
Lamah azabtáni = ¿por qué me has desamparado?

PILARHIJADEDIOS
17-mar-2008, 19:27
[
DIOS TE AMA Y TIENE UN PLAN MARAVILLOSO EN TU VIDA , MIRA SOLO DESCANSA EN EL Y EL HARA, SI CREES TEN PAZ EN MEDIO DE LA TORMENTA PERDONA Y SIGUE ADELANTE LOS VALIENTES ARREBATAN EL REINO DE LOS CIELOS