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Ver versión completa : Capitulo 25 de San Mateo


memo
13-may-2003, 11:03
Oración:
Padre de amor y misericordia, te ruego que este estudio sea con el unico fin de dar honrra y gloria a tu santo nombre, y que si es tu voluntad nos des la luz necesaria para que podamos aprender y poner en la parctica tu palabra, y que todos los que aqui participemos seamos edificados y podamos llevar mucho fruto por medio de tu Santo Espiritu porque te lo pedimos en el nombre que esta sobre todo nombre en Cristo Jesús AMEN.



Capitulo 25:

1
Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.
2
Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
3
Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
4
mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
5
Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.
6
Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!
7
Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
8
Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
9
Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
10
Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
11
Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!
12
Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
13
Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
14
Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
15
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
16
Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
17
Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
18
Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
19
Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
20
Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
21
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
22
Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
23
Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
24
Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
25
por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
26
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
27
Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
28
Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29
Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
30
Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
31
Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,
32
y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
33
Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
34
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
35
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
36
estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
37
Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
38
¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
39
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
40
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
41
Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
42
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
43
fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
44
Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
45
Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.
46
E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
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jechapagabe
16-may-2003, 21:33
Es primera vez que entro a este foro, la respuesta es lo que he entendido de esta lectura? si es asi, este mensaje para mi y todos los seguidores de Cristo, es que tenemos que estar en constante comunión con El para que podamos poner en practica todas sus enseñanzas ,glorificarle y estar siempre preparados cuando venga por su amado pueblo.

CarlosBlanco
28-ago-2003, 17:07
Capítulo 25

Los profesantes, durante la ausencia del Señor, son presentados aquí como vírgenes que salieron a encontrar al Esposo y a iluminarle el camino a la casa. En este pasaje, Él no es el Esposo de la Iglesia. No salen más personas a Su encuentro, en ocasión de Su boda con la Iglesia en el cielo. La Esposa no aparece en esta parábola. Si hubiera sido presentada, habría sido Jerusalén sobre la Tierra. La Iglesia no es vista en estos capítulos como tal.

Aquí es sobre la responsabilidad personal( El siervo en el capítulo 24 es la responsabilidad colectiva.) durante la ausencia de Cristo. Aquello que caracterizaba a los fieles en este período, era que ellos salían del mundo, del judaísmo, de todos sitios, incluso de la religión relacionada con el mundo, para ir a encontrar al Señor que venía. El remanente judío, al contrario, le esperan en el lugar donde están. Si esta espera fuese real, la característica de alguien gobernado por ella sería el pensamiento de aquello que se necesitaba en vista de Aquel que venía -la luz, el aceite. De contra, ser compañeros de los profesantes mientras tanto, y llevar lámparas con ellos, satisfacía el corazón. No obstante, todos tomaron una posición: salen fuera, abandonando la casa para salir al encuentro del Esposo, el cual se retarda. Esto también ha tenido lugar. Todas las vírgenes se durmieron. Toda la Iglesia profesante ha dejado de pensar en el regreso del Señor -incluso los fieles que tienen al Espíritu. Éstos también deben de haber salido para dormirse tranquilamente en algún lugar de descanso para la carne. Pero a medianoche, de repente, se oye el grito: «He aquí el Esposo; salid a recibirle». ¡Ay!, necesitaban ser llamados como al principio. Nuevamente debían salir a recibirle. Las vírgenes se levantan y despabilan sus lámparas. Hay tiempo suficiente entre el grito de medianoche y la llegada del Esposo para probar la condición de cada una. Pero algunas no tenían aceite en sus lámparas. Se estaban apagando( La palabra significa mejor «linternas». Con ellas tenían, o debían tener, aceite en recipientes para alimentar la llama).

Las sensatas sí lo tenían. Era imposible para ellas compartirlo con las demás. Aquellas solo que lo poseían entraron con el Esposo para participar de la boda. Él rehusó aceptar a las otras. ¿Cuál era la obligación de cada una de ellas allí? Las vírgenes tenían que dar luz con sus lámparas. No lo habían hecho. ¿Por qué tendrían que compartir la fiesta con las demás? Habían fracasado en cumplir lo que las hubiera permitido estar allí. ¿Qué derecho tenían de estar en la fiesta? Las vírgenes de la fiesta eran las que acompañaban al Esposo. Las otras no habían cumplido, y no fueron admitidas. Pero incluso las sensatas habían olvidado la venida del Cristo, y se durmieron. Pero al menos, poseían lo esencial concerniente a ello. La gracia del Esposo hace que el grito sea oído para proclamar Su llegada. Éste las despierta: tienen aceite en sus lámparas, y el retraso que hace que las lámparas de las imprudentes se apaguen, da tiempo a las fieles para prepararse y hallarse en su lugar, y por olvidadizas que hayan sido ellas, entran con el Esposo a la fiesta nupcial.(Obsérvese aquí que el despertar es por el grito, que despierta a todas. Esto es suficiente para levantar a todos los profesantes a la actividad, pero el efecto de ello es para probarlos y separarlos. No era el tiempo de obtener aceite o suministros de la gracia para aquellos que ya eran profesantes; la conversión no es el asunto de la parábola, sino el del obtener aceite, y la cual enseña, no lo dudo, que no era el momento de obtenerlo).

Pasamos ahora del estado del alma al servicio.

Porque en realidad (vers. 14) trata sobre un hombre que se había ido lejos de su casa (pues el Señor habitaba en Israel), y que entrega sus bienes a sus siervos, marchándose luego. Aquí tenemos los principios que caracterizan a los siervos fieles, o el contrario. No es ahora la esperanza personal del individuo y la posesión del aceite, requisito para un lugar en el glorioso tren del Señor; ni es la posición pública ni general de aquellos que estaban en el servicio del Maestro, caracterizada como posición y como un todo, y por lo tanto representados por un único siervo. Se trataba de la fidelidad individual en el servicio, como antes en la espera del Esposo. El Maestro a Su regreso pasará cuentas con cada uno. Ahora bien, ¿cuál era la posición de ellos? ¿Cuál era el principio que causaba fidelidad? Démonos cuenta, primero de todo, que no son dones providenciales ni posesiones terrenales los que son considerados. Éstos no son los «bienes» que Jesús entregó a Sus siervos cuando se marchó. Eran dones que les capacitaban para la labor en Su servicio mientras permaneciera ausente. El Maestro era soberano y sabio. Él daba distintamente a cada uno, y a cada cual de acuerdo a su capacidad. Cada uno estaba capacitado para el servicio en el que iba a ser empleado, y los dones necesarios para este cumplimiento del deber fueron investidos sobre ellos. La única cuestión para realizar este servicio era la fidelidad. Aquello que distinguía a los fieles de los infieles, era la confianza en su Maestro. Tenían suficiente confianza en Su bien conocido carácter, en Su bondad, en Su amor, para trabajar sin ser autorizados de otro modo que no fuera por su conocimiento de Su carácter personal, y por la inteligencia que esa confianza y ese conocimiento producían. ¿Qué utilidad había en hacer grandes sumas de dinero, si no se negociaba antes con él? ¿Había fracasado en Su sabiduría cuando Él otorgó estos dones? La devoción que fluía del conocimiento del Maestro, contaba con el amor de Aquel a quien conocía. Ellos trabajaron, y fueron recompensados. Éste es el verdadero carácter, y la fuente, del servicio en la Iglesia. Esto era de lo que carecía el tercer siervo. No conocía a Su Maestro, no confiaba en Él. Ni siquiera podía hacer lo que era consistente con sus propios pensamientos. Esperaba alguna autorización que le previniera contra el carácter que su corazón daba falsamente de su Maestro. Aquellos que conocían el carácter de su Maestro, entraron en Su gozo.

Hay esta diferencia entre la parábola aquí y aquélla de Lucas 19, en que en esta última cada hombre recibe una libra. Su responsabilidad es lo único que interesa. Y consecuentemente, aquel que ganó las diez libras es puesto sobre diez ciudades. Aquí la soberanía y la sabiduría de Dios son contempladas, y el que trabaja es guiado por el conocimiento que él tiene de su Maestro; y los consejos de Dios en gracia son consumados. Aquel que tiene más, recibe todavía más. Al mismo tiempo, la recompensa es más general. Aquel que ha ganado dos talentos, y el que ha ganado cinco, entran de igual modo en el gozo del Señor, al cual han servido. Le han conocido en Su verdadero carácter, y entran en Su gozo completo. ¡El Señor nos lo garantiza!

Hay mucho más que esto en la segunda parábola de las vírgenes. Se refiere más directa y exclusivamente al carácter celestial de los cristianos. No es la asamblea, propiamente llamada, como un cuerpo, sino que los fieles salieron a encontrar al Esposo que volvía para las bodas. Al tiempo de Su regreso para ejecutar juicio, el reino de los cielos asumirá el carácter de personas salidas del mundo, y todavía más del judaísmo (de todo esto, en lo que respecta a la religión, que pertenece a la carne, y de todo aquella forma mundana establecida) para ser asociados solamente con la venida del Señor, y salir a encontrarle. Éste era el carácter de los fieles desde el principio, que tenían parte en el reino de los cielos si hubieran comprendido la posición en la que fueron puestos por el rechazo del Señor. Las vírgenes, es cierto, habían entrado en ella de nuevo, y esto fue lo que falseó su carácter; pero el grito de medianoche las devolvió de nuevo a su correspondiente lugar. En la primera parábola, y en la de Lucas, el asunto tratado es Su regreso a la Tierra, y el galardón individual (los resultados, en el reino, de su conducta durante la ausencia del Rey ( En la parábola de los talentos en Mateo, advertimos el gobierno sobre muchas cosas, el reino, pero se hace más patente mediante la expresión «entra en el gozo de tu Señor», y se otorga la bendición sobre todos los que fueron igualmente fieles en el servicio, fuesen estos grandes o pequeños.) . El servicio y sus resultados no son tratados en la parábola de las vírgenes. Aquellas que no tienen aceite, no entran de ninguna de las maneras. Esto debería ser suficiente. Las demás comparten la bendición todas, y entran con el Esposo a las bodas. No se menciona una tilde del premio personal, ni la diferencia de conducta entre ellas. Era la esperanza del corazón, aunque la gracia hizo que tuvieran que volver a abrigarla nuevamente. Cualquiera que hubiera sido el lugar de servicio, la recompensa era segura. Esta parábola se aplica y se limita a la porción celestial del reino como tal. Es una semejanza del reino de los cielos.

Podemos observar aquí también, que el retraso del Maestro se observa del mismo modo en la tercera parábola «después de algún tiempo». Su fidelidad y constancia fueron así sometidas a prueba. Que el Señor nos dé para hallarnos fieles y dedicados, ahora al final de los tiempos, para que pueda decirnos «¡Bien hecho, siervos buenos y fieles!». Merece la pena resaltar que en estas parábolas, aquellos que están en el servicio, o que salen de él primero, son los mismos se hallan al final. El Señor no haría la suposición de que el retraso rebasara a «nosotros los que vivimos y quedamos».( En las Iglesias de Apocalipsis, Él habla de iglesias existentes, aunque no dudo que es una historia completa de la Iglesia).

El lloro y el crujir de dientes son la porción del que no ha conocido a su Maestro, del que le ha traicionado con los pensamientos que derivaba de Su carácter.

En el versículo 31, la historia profética es retomada desde el versículo 31 del capítulo 24. Allí veíamos al Hijo del Hombre aparecer como un relámpago, y después reuniendo al remanente de Israel desde los cuatro confines. Pero esto no es todo. Si Él aparece así de manera repentina, también establece Su trono de juicio y gloria sobre la Tierra. Si destroza a Sus enemigos a quienes halla en rebeldía contra Él, se sienta igualmente sobre Su trono para juzgar a todas las naciones. Éste es el juicio sobre la Tierra de los vivos. Cuatro grupos distintos son hallados juntamente: el Señor, el Hijo del Hombre mismo, los hermanos, las ovejas y los cabritos. Sostengo que aquí los hermanos son judíos, y Sus discípulos también, a quienes utilizó para predicar el reino durante Su ausencia. El evangelio del reino tenía que predicarse como un testimonio a todas las naciones, y luego vendría el fin del siglo. El momento en que se habla aquí, esto se había hecho ya. El resultado se manifestaría ante el trono del Hijo del Hombre sobre la Tierra.

Él llama a estos mensajeros, por tanto, Sus hermanos. Les había advertido que serían maltratados, y así fue. Pero hubo quienes recibieron su testimonio.

Tal era Su afecto por Sus fieles siervos, y de tal modo los valoraba que Él juzgó a aquellos objetos del testimonio enviado, de la misma manera como recibieron a estos mensajeros, ya fuera bien o mal, como si lo hubieran hecho con Él mismo. ¡Qué aliento para Sus testigos durante ese tiempo de sufrimiento, en que la fe de ellos estaría en servicio mientras eran probados! Al mismo tiempo, era la justicia moral hacia aquellos que fueron juzgados, pues habían rechazado el testimonio sin importarles quiénes lo rendían. Tenemos también el resultado de su conducta, tanto de los unos como de los otros. Es el Rey (pues éste es el carácter que Cristo ha tomado ahora sobre la Tierra) quien pronuncia el juicio; y Él llama las ovejas (las que habían recibido a los mensajeros y se habían compadecido de ellos en sus aflicciones y persecuciones) para que heredasen el reino preparado para ellas desde la fundación del mundo; pues tal había sido el propósito de Dios con relación a esta Tierra. Siempre tenía en mente el reino. Eran los benditos de Su Padre. No eran hijos que entendían su propia relación con el Padre, sino los receptores de la bendición del Padre del Rey de este mundo. Además, tenían que entrar a la vida eterna, pues tal era el poder, por la gracia, de la palabra que habían recibido en sus corazones. Poseedores de la vida eterna, serían bendecidos en un mundo igualmente bendecido.

Aquellos que despreciaron el testimonio, y los que lo escucharon, han despreciado al Rey que los envió; y éstos deberán marchar al castigo eterno.

Así, el efecto entero de la venida de Cristo con respecto al reino y a Sus mensajeros durante Su ausencia, queda manifestado: con respecto a los judíos, hasta el versículo 31 del capítulo 24; con respecto a Su siervos durante Su ausencia, hasta el final del versículo 30 del capítulo 25, inclusive el reino de los cielos en su condición actual, y las recompensas celestiales que serán dadas. Después, del versículo 31 al final de capítulo 25, se manifiesta con relación a las naciones que serán bendecidas sobre la Tierra a Su regreso.

En Cristo,
Rev:Blanco

alfredo
03-mar-2004, 13:54
· Mateo 25:31 – 46

El advenimiento de nuestro Señor para poner fin a este sistema e implantar su Reino de justicia e igualdad pondrá a prueba la fe de cada uno separando “ovejas” de “cabritos”. Pero la fe suele ser abstracta y sólo se hace manifiesta por los efectos producidos.

En la parábola de Mateo 25, el maestro ejemplifica este principio diciendo que en su venida dividirá al mundo en dos: unos a su derecha y otros a su izquierda, a unos salvará, a otros condenará. Y a continuación aclara el porqué de esta actitud: “porque tuvo hambre... preso... desnudo... y me diste (o no) de comer... vestido... me visitaste. Ambos grupos le preguntarán cuándo le hicieron o negaron dicho favor y él responderá: “Cuando lo hiciste al más pequeño, a mí me lo hiciste”.

En estas palabras (a mí lo hiciste), encontramos a un verdadero representante de Cristo en la tierra a la cual debemos respetar para mostrar nuestro amor a Cristo. Este representante no está cubierto de oro ni es reconocido por ningún credo, ni mucho menos es la cabeza de ninguna iglesia. Al contrario, el representante de Cristo en la tierra es el pobre y marginado y sólo podemos decir que amamos y conocemos a Cristo cuando lo demostramos en la persona del doliente.

Martin XIII
02-abr-2004, 13:29
Capitulo 25 de San Mateo

Considero que este capitulo habla netamente de la Iglesia...
considerando la lampara que tambien es mencionado en los mensajes a las iglesias del apocalipsis...

Tambien el punto de virgenes... es una caracteristica de la iglesia en su ubicacion de santidad delante del JESUCRISTO que es el esposo....

La iglesia es llamada a mantener el fuego del espiritu en cada uno de sus miembros... esto es imposible que exista en el mundo...

Efesios 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.

1 Tesalonicenses 5:19 No apaguéis el Espíritu.


Bendiciones...