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elmollejotravieso
29-abr-2003, 14:02
Claves para formar hijos con firmes actitudes morales
Cómo desarrollar la estimación propia de su hijo
Una de las razones primarias por la que los adolescentes se involucran en relaciones sexuales, es debido a que tienen una estimación muy pobre de sí mismos, y ello los lleva a la actividad sexual. Algunos adolescentes utilizan el sexo como una forma de aumentar su autoestima. Aquí van unos sabios consejos. Por Josh Mc Dowell
Nosotros tendemos a actuar de acuerdo a cómo nos contemplamos a nosotros mismos; nuestra propia estima es como un par de cristales a través de los cuales vemos toda la vida. Basado en lo que vemos a través de estos cristales, es que decidimos qué pensar y cómo actuar.
Por ejemplo, si una joven adolescente tiene muy poca estima propia y recibe presión de involucrarse sexualmente, es fácil que piense, cuando ve a través de sus cristales distorsionados: “No valgo mucho de todas formas, así que, ¿qué diferencia hay?” Pronto la joven actuará según lo que ella piensa de sí misma. Aunque el construir la estimación propia de su hijo no está directamente enfocada en el aspecto sexual, es una de las formas vitales para ayudar a prepararlos a decir no a las presiones sexuales.

Tener la perspectiva correcta
Una estima propia saludable es verse a sí mismo como Dios lo ve, ni más ni menos. En otras palabras, una estima propia saludable es una visión realista de sí mismo desde la perspectiva de Dios. Añado la frase, "ni más ni menos" a la definición, porque muchas personas tienen una visión inflada de sí mismos, y eso es orgullo. Mientras que otras tienen una visión muy desfavorable de sí mismos, y eso es falsa humildad. En Romanos 12:3 Pablo dice: "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno". Nosotros debemos pensar con cordura, eso es lo más cierto acerca de nosotros. La verdadera humildad, significa que la persona que tiene un concepto saludable de sí misma no dice: "Yo no soy nada", mas bien la verdadera humildad es saber, quién es uno desde la perspectiva de Dios, y aceptarse tal como es y darle a Dios la gloria por eso. Necesitamos conocer cuál es su perspectiva.
Primero, la Biblia nos dice que Dios hizo al hombre y a la mujer como el punto más alto de su creación. De todo lo que Él hizo, sólo nosotros fuimos hechos a su imagen: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:27). De por sí el hecho de haber sido creados a imagen de Dios, nos da un gran valor. Somos muy especiales para Él, mucho más que cualquier otra parte de este universo que creó.
Segundo, la imagen bíblica de cuánto Dios nos valora no termina con el hecho de haber sido creados a su imagen. Usted es de gran valor para Dios; y la forma más fácil y lógica de averiguar cuánto vale algo, es cuando ve cuánto alguien está dispuesto a pagar por eso. Y el gran Dios del universo lo consideró a usted y a sus hijos de tanto valor, que aun siendo pecadores, estuvo dispuesto a pagar el precio de la vida de su Hijo para redimirlo de su pecado. ¿Habría pagado Dios este precio por cualquiera, por un gusano? No. Pero gustosamente lo pagó por mí, por usted y por nuestros hijos.
Tercero, cada uno de nosotros es único. Dios lo creó solo a usted para que fuera usted, y nadie puede ser mejor que usted mismo. Cada uno de nosotros y de nuestros hijos es único y valioso. Como padre, debe ponerse en contacto con esa forma de ser único de sus hijos, y aceptar a cada uno de ellos tal como es. El entender y apreciar esa forma de ser única de una persona lo hará sentir que él o ella es alguien especial.
Por último, la perspectiva bíblica de cómo debemos vernos a nosotros mismos dice que somos amados y aceptados por Dios. Dios nos dice: "Jehová se manifestó a mi hace mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia" (Jeremías 31:3). Y Él nos acepta tal como somos. El momento en que una persona pone su confianza en Jesucristo como Salvador y Señor, pertenece al cuerpo de Cristo. Somos aceptados en la familia de Dios; le pertenecemos.

El construir una estima propia sana en su hijo involucra tres elementos principales. Esto puede ser comparado a una silla de tres patas, si le quita una de las patas o de alguna forma la hace más corta, la silla no se mantendrá erguida. Veamos cada una de estas tres "patas" y qué puede hacer usted como padre para que la "silla" de su hijo sea fuerte.

Ellos pertenecen
La primera "pata’ para desarrollar una estima propia sana es el sentimiento de pertenecer, de sentirse amado. Su hijo necesita sentir aceptación. El pertenecer es el sentimiento que percibo cuando soy amado incondicionalmente, tal como soy.

Ellos son merecedores
La segunda "pata" es sentir que uno es merecedor. Esto significa sentirse completo y valioso en lo íntimo, una sensación de que uno se merece el amor y la aceptación de otros. Existe una conexión muy clara entre pertenecer y un sentimiento de merecer algo. Algunos niños pueden expresar estos sentimientos desde muy pequeños. Otros, sin embargo, nunca llegan a entender por qué no se sienten merecedores de recibir amor, y sin embargo pasan toda una vida tratando de ganárselo. Además de estar disponible para su hijo ¿cómo inculca uno el sentimiento de ser merecedor? Una de las cosas más importantes es tener cuidado en cómo se aplica la disciplina. Cuando lo hacemos debemos saber distinguir entre comportamiento y personalidad. Una cosa es disciplinar porque se ha cometido un acto malo (comportamiento) y otra ser "una mala persona" (personalidad).

Ellos son capaces
La tercera "pata" de la "silla" de una estima propia sana es tener un sentimiento de capacidad. A medida que los niños crecen y pasan por la vida, necesitan sentirse confiados en que pueden realizar las tareas nuevas y los retos nuevos. Necesitan el optimismo que les permite ver cada día como nuevas oportunidades frescas para ser exploradas. Los niños que no tienen este sentimiento de capacidad temen lo que un nuevo día les pueda traer y lo que hará el mundo con ellos. En vez de verse a sí mismos activos dándole forma a su mundo y su destino, se sienten inadecuados para soportar el mundo y los problemas con los que se enfrentan.

Me gustaría sugerir tres formas en las que puede ayudar a su hijo a desarrollar ese sentimiento de capacidad.
Primero, ayude a que él o ella encuentre un área en la que es competente. Si los niños pueden sentirse especialmente bien en relación a su habilidad en cierta área, esto compensará en gran parte su incompetencia en otras. La clave está en ayudar a que su hijo descubra un área. Imagínese a una joven que tiene problemas en el colegio con la música y con todos los deportes que ha probado. Ella es una muchacha a quien le será muy difícil sentirse competente, capaz. Pero entonces, un día, toma una raqueta de tenis y comienza a golpear la pelota con algunos amigos, lo disfruta y sin darse cuenta, descubre que tiene aptitudes para ese juego. El padre sabio verá esto como una tremenda oportunidad para ayudar a la joven a desarrollar su sentimiento de competencia y capacidad y, junto a eso, una estima propia sana.
Segundo, se puede ayudar a desarrollar el sentimiento de capacidad y competencia de un niño, ayudándolo a que aspire a grandes cosas y que persiga esos sueños, especialmente cuando se trata de ayudar a otros. Yo estoy convencido de que los que más disfrutan la vida y tienen la más sana estima propia son aquellos que tienen un sueño de lo que quieren ser y hacer, y han dedicado sus vidas al logro de ese sueño. Por ejemplo, usted tiene una hija que quiere ser abogada, ayúdela a que conozca los diferentes tipos de trabajos que hacen los abogados, las habilidades más importantes en un buen abogado y el tipo de estudio que la preparará mejor para ir a la escuela de leyes. Entusiásmela a que se visualice a sí misma haciendo bien y gentilmente guíela en lo que se requiera para convertir ese sueño en una realidad. Es mucho más fácil para los hijos tratar de lograr metas que tengan valor cuando sus padres los están animando y asegurándoles que pueden hacerlo. El ayudar a que su hijo encuentre áreas en las que tiene habilidad, no sólo desarrollará el sentimiento de seguridad de que es capaz, sino que también le dará un sentimiento de control.
Tercero, cada persona es una creación única y especial de Dios, objeto de su atención personal y su indescriptible amor.Dios ha declarado que el hijo que usted tiene es de un valor increíble, tanto que Él dio la vida de su Hijo para redimir el alma del hijo de usted. Si como padre puede comunicar esta realidad a su niño y construir sobre esa base las tres patas de la silla de la estima propia, entonces habrá hecho mucho para equipar a su hijo para que él decida vivir una vida moralmente pura.

Ideas para desarrollar la estima propia de su hijo
A continuación algunas ideas:
1. Las palabras son importantes,pero las acciones son necesarias para demostrarle a su hijo o hija que los ama.Estas son 8 formas de mostrar su amor por su hijo o hija.Hagan cosas juntos,como pasear en bicicleta,excursiones,jugar tenis o cualquier otra cosa que le guste hacer a su hijo.Asista a los eventos importantes en la escuela,como atletismo,juegos e inauguraciones.Con entusiasmo,enséñele a conducir el auto.Ayúdelo a sus "citas" con gozo y no quejándose,especialmente cuando sean inoportunas. Escuche su música favorita y hable sobre ella en una forma receptiva.Haga un esfuerzo honesto por entender a sus amigos o amigas y sus vidas.Dé parte de su energía emocional,su presencia y su tiempo.Permanezca a su alcance;admita de vez en cuando,sus propias faltas,culpas y fracasos.
2. Con su cónyuge,determine el área en que cada uno de sus hijos es competente y planifiquen cómo pueden propiciar que ejerza su habilidad la próxima semana,y háganlo.
3. Haga que su influencia personal sobre su hijo sea lo más fuerte posible.Dé un buen ejemplo con su propio comportamiento Si usted pasa tiempo con su hijo o hija para mantener una relación que ellos valoren,su opinión tendrá más peso.Cuando exprese sus propias convicciones,explique por qué las tiene.
4. Ayude a que su hijo o hija mantenga una relación cercana con algún amigo o amiga que comparta sus valores.Los adolescentes tienen más resistencia a"los grupos"cuando están acompañados. Si su hijo o hija tiene ese amigo o amiga,permítale oportunidades en las que puedan pasar tiempo juntos y especialmente con su familia.
5. Conozca el círculo de amigos de su adolescente.Invítelos a su casa,a menudo.Su influencia como adulto respetado puede extenderse hasta ellos también.
6. Cree situaciones de reto en las que su hijo tendrá éxito.Puede ser: un juego de tenis,metas de notas para el próximo reporte de la escuela, o ayudar a otra persona.Puede ser hasta un proyecto en grupo.Cuando su hijo tenga éxito,elógielo efusivamente,no para que sienta que su amor depende del éxito,sino para que entre en el "hábito del éxito" en sí.

Extraído de "Cómo preparar a sus hijos para que digan no a las presiones sexuales", por Josh Mc Dowell.

souljazz
29-abr-2003, 14:11
voy por ese libro..

gracias Hno. Luis...

elmollejotravieso
29-abr-2003, 14:12
Maneras prácticas y divertidas de aprovechar las habilidades de su hijo
Desarrolle la capacidad del niño
Ayudas para que su hijo se destaque y forme parte del equipo adecuado.
Cómo despertar el interés,la confianza y la autoestima.Por Kenny Luck

Un entrenador de baloncesto de escuela secundaria inicio su carrera en una escuela que tenía la fama de no ganar. La escuela tenía reputacion de ser mediocre hasta en el terreneo de los deportes. De manera que cuando llegó el invierno y con este la temporada de juego,no se esperaba nada extraordinario por parte del grupo de muchachos que antes habían formado el equipo de jugadores principiantes.Cuando ganaron el primer juego,no hubo fanfarrias y la victoria fue poco notoria,con excepción del entrenador del equipo contrario, que con asombro observaba. Movía su cabeza en señal de desconcierto.Después de obtener victoria tras victoria los estudiantes y maestros se volvieron admiradores entusiastas y se dieron cuenta del por qué entrenadores de otros equipos se unían a ellos en las graderías. Definitivamente algo había cambiado y con seguridad no había sido el nombre en las camisetas del equipo.
Este ganó veintidós juegos y su única derrota fue por un punto de diferencia.
El nuevo entrenador no era el mago Merlín, era Jerry. Desde la primera práctica los jugadores comenzaron a sentirse diferentes consigo mismos y con sus posibilidades para esa temporada. El nuevo entrenador se había propuesto la misión de destruir la mentalidad forjada en sus jugadores –es decir, la mentalidad de tener pocas esperanzas–; sabía que si los jugadores esperaban poco de sí mismos y de los otros, no conseguirían muchas victorias. Y algo más importante que eso es que muy poco pasaría en los demás aspectos de la vida de sus jugadores. Jerry se encargó de la preparación fisica y además ideó un plan de juego mental y emocional. La sutil y poderosa combinación produjo resultados extraordinarios de un equipo ordinario y de modesto talento.
Los padres también están en la profesión de entrenadores. Y cuando un padre muestra apoyo al esfuerzo de su hijo, hace algo bueno. Pero cuando expresa apoyo y además esperanza, hace algo mucho mejor. El poder de las expectativas positivas es una herramienta que debe usar para ayudar a su hijo a que llegue a ser un ganador en el juego más importante de todos: la vida.
Algunas pautas saludables que pueden influir en sus muestras de expectación son las siguientes: capacidad del niño, énfasis en mejorar un problema específico, impulso a las aspiraciones y una interpretación balanceada de su desempeño.

Comprenda las capacidades del niño
¿Qué evaluación puede hacer respecto a su hijo en base a las habilidades, intereses, competencia y destrezas que usted le conoce? Este conocimiento le ayudará a establecer normas más elevadas, que habrán de representar retos en lugar de imposibilidades, sobre los cuales podrá construirse en el futuro. Saber qué es lo que su hijo realmente es capaz de hacer le ayudará a guiarlo hacia ciertos objetivos. Podrá decir: «Me sorprende que te hayas sacado una C en tu examen de matemáticas. Esa calificación no va contigo. Tú realmente sabes matemáticas».

Haga énfasis en el mejoramiento
Llamar la atención en las fallas puede funcionarle por alguna temporada como herramienta motivacional, pero a fin de cuentas lo debilitará como padre. Busque y promueva el mejoramiento. El axioma «siempre hay algo que mejorar» es cierto, pero el mejoramiento debe reconocerse y aplaudirse para que su impacto resulte duradero.
Despierte la aspiración
¿Sabe su hijo cuáles son las aspiraciones que tiene con él? ¿Sabe quién llegaría a ser (no importa cuál sea su carrera) y en qué manera es importante para usted lo que representa para él mismo? ¿Cuáles son sus aspiraciones? ¿Cómo se siente con respecto a usted y sus aspiraciones para él? El propósito de todo esto es despertar su pensamiento respecto a sí mismo y estimularlo a que formule sus metas personales.

Tenga sanas perspectivas de desarrollo
Nuestra sociedad ha perfeccionado el perfeccionismo. Hoy los modelos a seguir son los de héroes de acción, más que de carácter o de virtud.La cultura de los adultos y la de los jóvenes está luchando contra esto.La forma en que interprete el desempeño de su hijo puede tener una poderosa influencia en cuanto a quién habrá de llegar a ser y en cuanto a la forma en que piense respecto de sí mismo por el resto de su vida.
Es apropiado aplaudir las victorias,los juegos ganados y las notas de excelencia,pero es igualmente importante darse cuenta de lo que aprende su hijo y de lo que siente en relación a lo que hace.De esta manera puede dirigirlo hacia incentivos de desempeño sanos y no hacia motivos insanos motivados por la presión.Usted mismo debe recordarse,deliberadamente,alabar los grandes esfuerzos y la fuerza de carácter.
Muchas veces lo que los niños se imaginan tener en contra en sus esfuerzos por alcanzar algo, es más sombra que sustancia. El entrenador Jerry lo sabía y desafió la mentalidad de su equipo al mismo tiempo que sus habilidades. Ellos no sabían que eran ganadores en perspectiva.

Tomado del libro “52 maneras sencillas de desarrollar la autoestima y confianza de su hijo”, por Jan Dargatz”.
Por Kenny Luck

elmollejotravieso
29-abr-2003, 14:15
La larga y vigilante tarea de guiar a un niño desde la infancia a la edad adulta
El amor y la disciplina en los niños
Basado en el exitoso libro "Los cinco lenguajes del amor", este artículo te enseñará a entender a tu hijo de una nueva manera. Por Gary Chapman y Ross Cambell

El entrenar la mente y el carácter de tu hijo hasta que se convierta en un miembro del hogar y la comunidad, dueño de sí mismo y constructivo, requiere que emplees todo tipo de comunicación con él. Para guiarlo, pondrás ejemplos, servirás de modelo, lo instruirás verbalmente, le pedirás por escrito, le enseñarás y le predicarás sobre la buena conducta, le corregirás la mala conducta, le proporcionarás enseñanza y mucho más.

También el castigo es uno de los medios y tiene su lugar, pero en la mayoría de los hogares se abusa del castigo. De hecho, muchos padres suponen que la disciplina y el castigo son sinónimos, y que la disciplina en realidad quiere decir castigo. El castigo es un tipo de disciplina aunque sea el más negativo.

Muchos padres, especialmente aquellos que no recibieron mucho amor en su propia niñez, tienden a pasar por alto la importancia de formar un niño. Consideran que la principal tarea de la paternidad es castigar, en lugar de emplear otras formas más positivas de disciplina. Para que la disciplina sea efectiva, los padres tienen que mantener lleno el tanque emocional de sus hijos, con amor. De hecho, disciplinar sin amor es como tratar de hacer funcionar una máquina sin aceite.

Guiarlo hacia el comportamiento maduro
La definición común y popular de disciplina es el establecimiento de la autoridad paternal, el desarrollo de pautas de comportamiento, y después el ayudar a los niños a vivir dentro de estas pautas. Históricamente, cada cultura ha fijado expectativas de lo que se considera un comportamiento maduro y ha ideado medios a través de los cuales puede lograrse esto. Únicamente en este siglo –y por muy corto período de tiempo– alguna gente ha supuesto que los niños no necesitan disciplina. Este enfoque de "carta blanca" hacia la paternidad, que permite que los hijos hagan lo que se les ocurra, no produce hijos felices ni responsables.

El amor y la disciplina
El amor busca el beneficio de otro; eso mismo hace la disciplina. Por lo tanto la disciplina es con toda certeza un acto de amor. Mientras más se sienta amado un niño, más fácil es disciplinarlo. La razón es que un hijo tiene que identificarse con sus padres a fin de aceptar su guía sin resentimientos ni hostilidad, y sin hacer resistencia pasiva. Esto significa que tenemos que mantener lleno el tanque de amor del niño antes de administrar la disciplina.
Si el hijo no se identifica con sus padres, considerará cada solicitud con tal resentimiento, que en lo que se refiera a la autoridad paterna –y al final, toda autoridad– se inclinará por entero a hacer exactamente lo opuesto a lo que se espera de él. Esa actitud se ha vuelto sumamente común.

Cómo ama un niño
Antes de que seamos capaces de disciplinar eficazmente a un niño con amor, necesitamos hacernos dos preguntas:
1. ¿Cómo ama un niño?
2. ¿Qué necesita mi hijo cuando se porta mal?
¿Cómo ama un niño? De un modo inmaduro. En contraste, los adultos buscan amar de manera incondicional. Algunos padres piensan que un hijo debería tratar de ganarse su amor y afecto con buena conducta, pero esto es del todo imposible. Un niño por naturaleza prueba nuestro amor constantemente con su conducta. Está preguntando: "¿Me quieres?" Si respondemos "Sí, te quiero", y llenamos su tanque de amor, reducimos la presión y hacemos innecesario que continúe probando nuestro amor. También eso facilita mucho controlar su conducta. Sin embargo, si caemos en la trampa de pensar que nuestro hijo debería "ganarse" nuestro amor con su buena conducta, nos sentiremos constantemente frustrados. También veremos a nuestro hijo como malo, irrespetuoso y desamorado, cuando en realidad necesita que le reafirmemos nuestro amor.

Las causas del mal comportamiento: Un tanque de amor vacío
Cuando tu hijo se porta mal y te has preguntado: "¿Qué necesita mi hijo?", la siguiente pregunta debe ser: "¿Necesita que le llenen su tanque con amor?"
Es mucho más fácil disciplinar a un hijo si se siente amado de veras, sobre todo si la causa de la mala conducta es un tanque de amor vacío. En tal momento, necesitas tener en mente los cinco lenguajes del amor, sobre todo el contacto físico y el tiempo dedicado, y emplear las miradas.
Cuando un hijo obviamente se porta mal, lo que ha hecho no debe ser tolerado. Sin embargo, si no sabemos lidiar con eso –o somos demasiado ásperos o demasiado indulgentes– tendremos más problemas en un futuro con ese niño, y esos problemas empeorarán según vaya creciendo. Sí, necesitamos disciplinar –entrenar– a un niño y guiarlo hacia una buena conducta, pero el primer paso en ese proceso no es el castigo. Debes involucrar la disciplina en el lenguaje del amor primario de tu hijo Lorenzo, que es ingeniero eléctrico y por naturaleza su personalidad es bastante rígida. En sus primeros años de paternidad, tendía a ser severo y desapasionado al disciplinar a sus hijos. Después de aprender acerca de los cinco lenguajes del amor, determinó que el lenguaje primario de su hijo era el contacto físico. Ahora nos cuenta cómo aplicó esto al disciplinar a su hijo:
"Después que llegué a casa, fui tranquilo al dormitorio de mi hijo René que estaba trabajando en su computadora. Entré y empecé a frotarle el hombro. Al minuto se dio vuelta y me prestó atención. Le dije:
–Levántate, quiero abrazarte.
Lo tomé en mis brazos y le dije:
–Tengo que hacer algo muy duro y quiero que sepas que te quiero por encima de todo. Mantuve mi abrazo por un rato, saboreaba mi proximidad a él.
Entonces lo solté y le dije:
–Mami me llamó hoy para contarme lo que sucedió con la ventana del señor Santos. Sé que fue un accidente, pero tú sabes bien que está prohibido que juegues a la pelota en el patio. Por lo tanto, tengo que disciplinarte por quebrar esa regla. Me duele tener que hacerlo, pero es por tu bien. No podrás jugar a la pelota durante las próximas dos semanas. Y tendrás que pagar con tu dinero la reparación de la ventana del señor Santos.
Entonces lo tomé en mis brazos y lo abracé otra vez. Sé que sintió mis lágrimas corriendo por su cuello.
–Te quiero, amiguito– le dije.
–Yo también te quiero, papá– contestó.
Salí del dormitorio sabiendo que había hecho lo que debía.

Este artículo ha sido tomado del libro "Los cinco lenguajes del amor de los niños", por Gary Chapman y Ross Campbell, Editorial Unilit. Fuente: Integridad

elmollejotravieso
29-abr-2003, 14:21
Los valores correctos que edifican a la familia
Pasos hacia un hogar feliz
El hogar actual determina el mundo del mañana. La influencia del ambiente familiar, lo que en él se cree y se practica, modela para bien o para mal a cada uno de sus miembros,y en especial a los hijos.

La realidad nos demuestra que el hogar moderno está en crisis. Esta crisis pone en peligro la supervivencia misma de la sociedad. Pero a pesar del oscuro panorama del presente, existe la posibilidad concreta de tener un hogar feliz.

Con solo mirar alrededor se advierte que algo no anda bien en la vida familiar actual: divorcios,infidelidad,hijos rebeldes, incomunicación, etc.
El asunto adquiere mayor gravedad si pensamos en las consecuencias futuras.Una joven profesional universitaria me dijo, seria y preocupada,durante una conversación sobre el tema:’
–"Si las cosas están hoy así, ¿qué será de nuestros hijos?"
Ella tiene razón. Nuestros hijos no merecen crecer en hogares cargados de tensión y a veces directamente destruidos. No les pidamos que lo entiendan y menos que lo acepten: es hora de remover las causas que han llevado a la ruina al hogar moderno.
¿Qué es lo que ha causado la destrucción de millones de hogares y empuja actualmente a la ruina a otros tantos?
Vamos a denunciar las causas y proponer las soluciones. Esas soluciones no se fundan en la inteligencia o la experiencia humanas,sino en la autoridad de la Biblia.La Biblia es la Palabra de Dios, y Dios, el creador de la familia.

Primera causa: La influencia del mundo en que vivimos y su falso concepto de "éxito"
¿Qué es ser una persona exitosa en la vida? En el concepto de la sociedad actual, tener éxito consiste fundamentalmente en poseer mucho dinero y ser famoso.
Muchos han asentado sus vidas sobre estos falsos valores. Han corrido una carrera desenfrenada detrás de este supuesto "éxito", han estado siempre ocupados, sin tiempo para la familia y sin advertir que lo material y la fama solo dan satisfacción momentánea.
El Dr. Luis Palau dice que el concepto cristiano de "éxito" es poder mirar atrás, el camino recorrido en la vida y decir: valió la pena.
En cierta oportunidad me entrevisté con un hombre adinerado y de prestigio en su profesión. Había llegado a la edad de pensar en jubilarse y, a primera vista, uno podía asegurar que tenía todo para estar satisfecho. Pero durante la charla, el doctor me dijo:
–"¡Siento que me equivoqué… lo que he vivido no me conforma!" Y comenzó a llorar.
Había llegado a la cúspide del "éxito" que el mundo propone, había subido despacio, con gran esfuerzo, y ahora se daba cuenta de que no era allí donde quería llegar. Ese doctor miraba hacia atrás la historia de su vida y decía no encontrarle sentido.
En cambio, el cristiano que vive controlado por Jesucristo, puede decir: ¡valió la pena! Vale la pena vivir la vida con la seguridad de valores que son eternos. Lo material solo proporciona una falsa seguridad y aparente satisfacción.
Jesucristo dijo: "¡Mucho cuidado!, no anden deseando desmesuradamente lo que no tienen. La vida no depende de la abundancia de bienes" (Lucas 12:15, La Biblia al día).
Las riquezas no son sinónimo de felicidad, y la aparente seguridad que proporcionan es solo eso: un espejismo.
Por ejemplo, no dan respuesta al hecho de la muerte. Por eso Dios pregunta: "¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?" (Mateo 16:26a). Es necesario rechazar los valores que el mundo ofrece aunque ello signifique, a veces, ir contra la corriente. Dios dice: "No os adaptéis a este mundo" (Romanos 12:2a, Biblia de las Américas). Lo dice porque los valores del mundo llevan a la ruina al individuo y a la familia.
Si hay un lugar donde abundan los "exitosos" según el concepto del mundo, es en Hollywood. Allí están los que lo han sacrificado todo para lograr fama y dinero. ¿Con qué resultado? Las estadísticas indican que en la colonia cinematográfica de Hollywood hay una posibilidad en diez, de que una boda sea la primera para los contrayentes y solo una en 275 de que sea la primera boda para ambos. En resumidas cuentas, es el caos y la destrucción de la familia. Por eso es necesario huir de los espejismos y mentiras que pueden arruinar nuestra vida y nuestro hogar, y resistir el sutil lavado de cerebro que intenta Satanás.

Segunda causa: La moral relativa del mundo actual
Otra mentira que ha causado desastres en la vida familiar, consiste en sostener que el bien y el mal, lo justo y lo injusto, cambian de acuerdo a cada época y a cada circunstancia.
Se dice que todo es de acuerdo "al color de cristal con que se mire". Se sostiene que lo bueno es lo que hace la mayoría.
Muchas veces, luego de las cruzadas evangelísticas con mi equipo, vienen a verme personas que se sienten culpables por algo que han hecho y que quisieran olvidar, pero no pueden. Cuando pregunto:
–"¿Por qué lo hizo?"
La respuesta invariable es:
–"Porque todos lo hacen."
Lo dice el hombre que engañó a su mujer, los jóvenes que cayeron en la inmoralidad sexual, el empleado que robó a su patrón, el hombre de negocios que mintió en su declaración de impuestos, etc.
Pero el bien y el mal no se determinan por lo que todos hacen. No cambian y están claramente presentados en la Biblia. Por eso, para el cristiano, lo bueno no es lo que hace la mayoría, sino lo que el Señor ordena.

Tercera causa: La hipocresía
Hace un tiempo, en una visita que hice a un país latinoamericano, un hombre de edad madura me dijo:
–"Mi padre se decía cristiano, pero vivía una doble vida. Predicaba una cosa y luego hacía otra. Yo me escandalicé y durante años renegué de Dios. Hizo falta la paciencia de un amigo de la infancia que con el ejemplo de su vida y su amor me visitó durante cinco años, hasta llevarme a los pies de Jesucristo."
Los demás ven primero nuestros hechos, nuestra conducta, y después pueden oír las palabras.
Por ejemplo, si usted es padre o madre, sepa que sus hijos aprenden fundamentalmente de la conducta que observan y de acuerdo a ella actuarán en el futuro.
¿Conoce la historia del hombre que llegó borracho a su casa en horas de la madrugada? Era invierno y la nieve cubría el paisaje. Llegó pero no para quedarse sino a buscar más dinero y volver a la cantina a seguir bebiendo. Encontró dinero y volvió a salir. El frío de la mañana le sacó un poco el sopor de la borrachera y entonces pudo oír que alguien venía detrás de él: era su pequeño hijo de cinco años que caminaba pisando sobre las huellas que su padre marcaba en la nieve. El padre enojado preguntó:
–"¿Qué haces fuera de casa, cuando debieras estar en la cama?"
El niño contestó:
–"Estoy caminando sobre tus pasos, papito."
Nuestra influencia es mayor de lo que pensamos. Nuestros seres queridos nos están siguiendo.
Cuarta causa: Indiferencia espiritual
El drama de nuestra generación no es la oposición a las verdades de Dios, sino la indiferencia. Se predica que sin Cristo el hombre está perdido y sin esperanzas, y por toda respuesta muchos dicen:
–"¡Buen mensaje!"
Pero no toman ninguna decisión ante tan importante alternativa.
Esta indiferencia se muestra cuando los padres, al hablar respecto a las verdades espirituales que debieran enseñar a sus hijos, dicen:
–"Quiero que él decida cuando sea grande."
Eso es empujar al hijo a vivir la vida espiritualmente vacío.
Existen las llamadas "Reglas para que su hijo llegue a ser un delincuente". La tercera de esas diez reglas dice: "Jamás le dé formación espiritual y religiosa antes de que llegue a la mayoría de edad. Entonces él sabrá decidir por cuenta propia el camino que debe tomar".
Y eso se comprueba dolorosamente en la realidad: en nuestros países.En uno de los principales institutos de reclusión para menores delincuentes en la Argentina, se realizó un estudio, y su resultado fue que la mayoría de los jóvenes reclusos provienen de hogares descuidados, en los que nunca han recibido formación espiritual alguna.
Quizás usted se pregunta cómo orientar a los suyos, ya que usted mismo se encuentra desorientado: Uno solo puede tener conceptos claros y autoridad después de recibir por la fe a Jesucristo, y permitir que su vida sea controlada por el Señor.

El precio que debe pagarse
Por supuesto que uno puede ser rebelde y desoír la voz de Dios. Pero la indiferencia o terquedad espiritual tienen un precio mortal.
Una vez un médico cristiano me relató la siguiente vívida experiencia:
–"Una mañana llegué a la clínica donde diariamente atiendo pacientes, cuando inesperadamente mis colegas y enfermeras vinieron a mi encuentro y me dijeron: ‘Doctor, haga algo por favor, hay un jovencito que se está muriendo y quizás usted pueda darle un poco de fe y esperanza’. Entré a la habitación –continuó diciendo el doctor– y me encontré a un muchachito de catorce años que se debatía entre la vida y la muerte. Me senté a su lado, tomé su mano y comencé a hablarle del amor de Dios. Le expliqué que en ese amor, Dios ofrece salvación por la sangre de Jesucristo.
Pero el muchachito me interrumpió para decirme: ‘No me importa lo que usted me dice, ¡váyase!’ Traté de insistir –me dijo el doctor– pero al ver que se ponía nervioso y se agitaba, solo atiné a decirle: ‘¿Te das cuenta que el fin se acerca y vas a enfrentar la eternidad sin Dios?’
‘Sí’ –me contestó–‘pero váyase’. Horas después el muchachito había fallecido y el mismo padre reconocía su culpa diciendo: ‘¿Por qué mi hijo murió sin fe? ¡Qué hice!… ¿Por qué no pude darle una fe?”
¿Sabe por qué? Porque él mismo no tenía ninguna y siempre había tomado livianamente los asuntos espirituales.

Para un hogar feliz
Primer paso: Reciba a Cristo como Señor y Salvador.
Si usted se siente desorientado y cansado de la vida, esta es la decisión más importante que puede tomar. Dios le ofrece su vida nueva y en ella se incluye un hogar nuevo.
Lo primero es arrepentirse de haber vivido lejos de Dios, sin darle en su vida el primer lugar. La vida independiente de Dios es lo que la Biblia llama pecado.
Luego de arrepentirse del pecado, usted debe recibir a Jesucristo por la fe. Esto significa que aunque usted no entienda todo, debe creer que Jesucristo murió para salvarlo. La Biblia dice que "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16).
Debemos recibir a Jesucristo para que controle y dirija nuestra vida. Usted puede comunicarse con Dios, de inmediato; eso se llama oración. Comuníquese con Él para pedirle que Cristo entre en su vida, ahora mismo.

Segundo paso: Dedique tiempo y amor a su familia.
Cuando recibimos a Cristo por la fe, Dios nos capacita para amar verdaderamente. Dice la Biblia: "…el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" (Romanos 5:5). También nos dice que el primer fruto del Espíritu es amor. Recibimos la capacidad de amar con un amor sobrenatural, aún a los que nos hayan hecho daño u ofendido.
Dijo Corrie Ten Boom: "Cuando Jesús nos dice que amemos a nuestros enemigos, él mismo nos dará el amor para hacerlo. No somos ni fábricas ni represas de su amor, sino conductores". Y si Dios hace posible que amemos a nuestros enemigos, los que nos lastiman, insultan o desprecian, ¿no va a ser esto una hermosa realidad respecto a los hijos, el esposo o la esposa y la familia toda? Es por eso que hay esperanza aún para aquellos que piensan que el amor entre ellos se terminó.
Muchas parejas me han dicho:
–"Ya no nos queremos, y entonces no tiene sentido seguir juntos."
Dios no solo tiene poder para reconstruir el antiguo amor, sino para perfeccionarlo. Una revista femenina publicó un artículo con el título "Aprendí a amar a mi esposo". La autora relata cómo se casó apresuradamente para huir del hogar paterno, lleno de conflictos; al poco tiempo comprendió que se había unido a alguien a quien no amaba en absoluto. Pero buscó la ayuda del Señor y dejó que su corazón fuese cambiado por el Espíritu Santo. Ella hizo su aporte: obedeció al Señor, o sea que comenzó a actuar en la forma en que lo haría una mujer que amara realmente a su marido. Le preparaba sus comidas favoritas, cuidaba con esmero la casa, se expresaba en la forma más cariñosa y amable posible.
Unos años después, uno de los hijos dijo:
–"Mamá, con mis hermanos siempre nos sentimos muy dichosos: tenemos un padre y una madre que se aman en verdad."
Esta mujer tuvo la disposición de obedecer a Dios, dio un paso de fe y el Señor le dio la capacidad de desarrollar un amor genuino y profundo. Dios capacita a sus hijos a amar con un amor sobrenatural. Un amor más allá de las palabras y el puro sentimiento: un amor probado en los hechos.
Es el tipo de amor que llevó a Cristo a dar su vida por nosotros: porque, no fueron los clavos los que sujetaron al Señor a la cruz del Calvario, sino su amor maravilloso, capaz de todo por redimirnos.

Tercer paso: Viva de acuerdo a la Palabra de Dios.
No hace falta insistir demasiado en este aspecto. No basta solo con leer la Biblia, ir a la iglesia o hacer oraciones para tener una vida y un hogar feliz. Debemos dejar que Cristo controle nuestra vida para poder vivir de acuerdo a su voluntad. En una oportunidad, dirigiéndose el Señor a un grupo de creyentes les aclaró: "Ustedes serán verdaderamente mis discípulos cuando vivan como yo les he enseñado. Entonces conocerán la Verdad y la Verdad los libertará" (Juan 8:31-32 Biblia al día).
Cuando Cristo ocupa el primer lugar en nuestras vidas, disfrutamos la verdadera libertad. Watchman Nee dijo: "Ser lleno de Cristo es ser lleno de obediencia".
Sí, rotundamente sí: un hogar feliz y vencedor de las dificultades de este crítico tiempo moderno, es posible. El secreto es la unión vital de sus integrantes con el Señor Jesucristo.
Si pretendemos enfrentar solos las dificultades, fracasaremos; en cambio, con Jesús, venceremos.
La naturaleza nos brinda una excelente ilustración acerca de cómo es posible salir victoriosos aún en la más difícil situación: Cada año,en los Alpes suizos,se repite el maravilloso espectáculo del surgimiento de una flor que crece a través del hielo.Se trata de la "lunaria azul",que en la primavera y luego de un largo período cubierta de nieve,genera calor por combustión interna y, derritiendo la helada superficie,produce un túnel por el que la planta sale al encuentro del aire y del sol.Su flor da la sensación de haber sido sembrada sobre la gruesa capa de hielo.De igual modo, no importa bajo qué circunstancias actuemos,el hogar cristiano se levanta victorioso.
La presencia de Jesucristo provee la energía para luchar y vencer.
A.D.

elmollejotravieso
29-abr-2003, 14:29
Oras por tu familia?
"Sus descendientes serán conocidos entre las naciones y sus vástagos entre los pueblos. Quienes los vean reconocerán que ellos son descendencia bendecida del Señor" (Isaías 61:9)
Esta estadística fue realizada a dos familias del siglo IXX en EE.UU.Vivían en la misma ciudad en el mismo tiempo.

Max Jukes fue un incrédulo y su esposa era atea,ambos tenían malos antecedentes.Tuvieron,a la fecha del estudio,1026 descendientes.En el mismo tiempo se casaron Jonathan Edwards (predicador cristiano) y una fiel creyente.Ambos se caracterizaban por la piedad.Tuvieron 729 descendientes.

En la familia de Max Jukes:
Se encontraron 330 muertos prematuros,100 convictos por delitos diversos,varios con cadena perpetua y uno con pena de muerte.Había 109 viciosos incurables y familias enteras dedicadas a la prostitución,y 102 alcohólicos.Al gobierno de los EE.UU.le costó la rehabilitación de esta gente,1.100.000 dólares. Fue una pérdida para la sociedad y la nación.

La familia de Jonathan Edwards:
Dio 300 predicadores y misioneros alrededor del mundo, 65 profesores universitarios, 13 presidentes de universidades. 6 escritores,3 diputados,3 senadores y un vicepresidente de la nación.Fue de bendición para el mundo entero.
A.D.

elmollejotravieso
09-may-2003, 00:23
Originalmente enviado por souljazz
voy por ese libro..

gracias Hno. Luis...

En verdad que ese libro es muy bueno,hermano.Aquí les dejo otro interesante tema:
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FLECHAS ROTAS
"He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre" (Mr 10:13-16. Versión popular).


INTRODUCCION.
Qué será lo más importante que un niño necesita recibir, aún antes que nazca? AMOR Y ACEPTACION. Si la futura madre no le ama, ni le acepta, corre el riesgo de no nacer y en caso de nacer, su vida estará condenada a un verdadero infierno (y la de la mamá también). Y usted, hermano(a), fue amado y aceptado por sus padres (ambos) aún desde antes de nacer? Me tocó ser testigo presencial de una jovencita de unos 14 o 15 años, que tuvo una bebé y no quiso saber nada de ella a pesar de todo lo que muchos, tratamos de convencerla.

Si la Biblia dice que herencia, es decir, una bendición de Dios, son los hijos: el Señor nos cede esos pequeños para que estén bajo nuestra tutela: nacen como el ser más frágil, más indefenso que pueda existir. Dependiendo TOTALMENTE de sus padres para subsistir. No somos como los animalitos, que desde que nacen, por lo menos, pueden caminar (y aún así, no son independientes, mucho menos nosotros). Pero sí hemos sido creados para llegar mucho más allá que cualquier otro ser existente: para señorear sobre la creación de Dios, para ser hechos Sus hijos, para alabarle, para conocerle, para tener una relación personal con El ¡NO SOMOS CUALQUIER COSA!

En verdad, nosotros y nuestros hijos, somos cosa de estima ante los ojos de Aquel que es el Rey de todo cuanto existe. Y si somos de tal valor para Él, cuál debe ser la estima correcta que tengan nuestros hijos para nosotros mismos? (o nosotros, como hijos, para nuestros padres).

LECCIÓN.
Dicen los sicólogos, que a los 5 años, aproximadamente, un niño está formado... o deformado, añadiría yo. Ya que las experiencias buenas o malas que tenga en sus primeros 5 años de vida, serán decisivas para su forma de pensar, de actuar, de vivir, por TODO lo que le RESTE de vida.

El enemigo anda tras los pequeños, y también sabe que los primeros años de su vida, son decisivos. Por eso hay tantos niños abandonados, maltratados, abusados, explotados, heridos... asesinados (emocionalmente), con vidas destruidas apenas iniciadas para que, igualmente, haya jóvenes y después adultos, y después, viejos, con vidas destruidas. Pero OBSERVA: que les fueron destruidas desde la más tierna edad posible.

Y, dirás: "pero yo no maltrato a mis hijos, yo no abuso de ellos, yo los amo. De seguro, la hermana Laura se refiere a los "niños de la calle", a los huérfanos, a los africanos o latinoamericanos, a los hijos de los vecinos... pero no a los míos". Ojalá sólo me refiriera a ellos, pero no, me refiero a los suyos, y si usted no tiene hijos, entonces me refiero A USTED MISMO. A menos que haya tenido y tenga aún, una vida color de rosa, entonces sus hijos, con grandes probabilidades, la tendrán.

Pero si usted también fue herido(a) desde pequeño, o actualmente lo está siendo, entonces también sus hijos han sufrido, están sufriendo y sufrirán igual que usted. Los niños dan lo que reciben, lo que aprenden, de lo que son llenados. La mayoría de nosotros, podría asegurarlo, no recibimos un amor incondicional de parte de nuestros padres.

Qué quiero decir con ésto? que si nos portábamos "mal", o desobedecíamos, ellos nos hacían sentir (o peor aún, nos
lo decían) que su "amor" estaba casi a punto de extinguirse. En cambio, si nos portábamos "bien" y obedecíamos, éramos "queridos", "aceptados"... o me equivoco? Y si ésto sucedió, entonces cómo cree que reaccionamos con nuestos hijos y/o esposo, cuando se "portan bien" o "mal" con nosotros? Si no recibimos (y nuestros hijos no reciben) AMOR INCONDICIONAL, empiezan (empezaron) los problemas.

UN MUNDO HOSTIL. Nuestros hijos viven en un mundo hostil: lleno de peligros, de violencia (mental, física, emocional y espiritual), de tristezas, problemas (en la escuela, con los maestros, los compañeros, el trabajo, la vida misma), de crueldad, de dureza... la gente anda por ahí, con un amor condicional, con un agoísmo tremendo donde primeros son ellos mismos, después ellos, y al último ELLOS. Y en ese mundo es donde están nuestros hijos.

A veces, los tíos, los primos, los abuelos, la Iglesia los rechaza, los insulta, los hiere, y llegan a casa, con nosotros, y en vez de que ese sea un refugio, un hospital para sus corazones quebrantados, ¡no! es un lugar de más insultos, de más abusos, de más dureza, de más rechazo, crítica, desaprobación ¡DE MAYOR HOSTILIDAD! La mayoría de las veces, en forma más sutil, pero así es.

Y entonces, a dónde irán? Debemos aprender a ser capaces de ser para ellos un instrumento de bendición, de consuelo, de amor, de comprensión, de sanidad y NO TODO LO CONTRARIO. Debemos aprender, ser capaces. Pero cómo, si a nosotros también nos hirieron y por consecuencia, jamás nos lo enseñaron? cómo podríamos haberlo aprendido (lo mismo se aplica en el caso del trato que se da a los esposos, o el trato que el esposo da a la esposa y/o a los hijos). Pero, entonces significa que estamos ante una causa perdida? ¡no y
mil veces no: "Mas yo haré venir sanidad para tí, y sanaré (todas) tus heridas, dice Jehová" (Jeremías 30:17)

Sí, tal vez herimos porque fuimos heridos. tal vez hemos estado maltratando, abusando o destruyendo a nuestros hijos (involuntaria e inconscientemente, o no), pero ¡ya basta! Dios quiere sanar el problema DE RAIZ, puede sanar a nuestros hijos !pero quiere sanarnos a nosotros también! ya no quiere que continúe la cadena. QUIERE EMPEZAR POR USTED Y POR MI.

Porque piense en esto: si no es así, no sólo seguirá siendo una persona que fue herida cuando niña, sino que seguirá hiriendo, no sólo a sus hijos y/o a su esposo, ¡sino a toda la gente que le rodea! El amor incondicional que le faltó y le ha faltado, EXISTE: ESTÁ EN DIOS. Él es el UNICO que nos ama con AMOR INCONDICIONAL.

Pero si a usted le faltó, el diablo ha estado atentando contra esta verdad de Dios, porque entonces usted, ni a Dios le cree capaz de darle amor incondicional. Pero si el amor incondicional de Dios le sana, le cubre, le llena, entonces podrá amarse a usted mismo, a sus hijos, a su esposo, y a los demás con ese amor (con el amor incondicional de Dios)

Por qué el título de "Flechas rotas"? porque la Palabra de Dios compara a los hijos como saetas (flechas), las cuales tienen potencialidad de ser enviadas, de ser lanzadas... pero si nuestros padres (o nosotros como padres) o la gente a nuestro alrededor nos quebrántó, entonces esos niños serán flechas rotas. Las cuales sólo Dios puede restaurar.

CONCLUSIONES.
1. A veces, no los maltratamos, pero estamos incapacitados para ayudarlos en sus propias luchas (por ser nosotros mismos, flechas rotas).
2. En ocasiones, el maltrato o destrucción puede ser por abstensiones o excesos (descuido o sobreprotección).
3. En otras, somos duros con nosotros mismos ¡cuanto más, con los demás!
4. Tal vez usted no maltrate, pero ¿le han maltratado a usted?
5. A pesar de todo, y aún durante el proceso de sanidad del Señor en nuestras vidas, debemos ser valientes y luchar por nuestros hijos (ejemplo de la mujer sirofenicia que rogó por su hija, dejando a un lado su propia problemática)
6. Ninguna persona es nuestra "muleta" emocional, mucho menos nuestros hijos. El único que puede sanar y consolar al niño herido, rechazado, que llevamos dentro, es Dios.
7. No debemos "cargar" por tanto, en ellos, nuestro dolor, soledad, frustraciones, complejos, etc., ni tampoco nuestras expectativas, esperanzas, sueños, realización ni ilusiones. Dios es el único FUERTE en quien podemos apoyarnos y esperar. No carguemos a nuestros hijos con cargas que no les corresponde llevar.
8. Practiquemos el "ministerio de los abrazos" (abrazándolos,
reconfortándolos ante la hostilidad de los demás, en vez de agredirlos nosotros también. ¡ABRACE A LOS DEMÁS, CUANDO SUFRAN! Usted mismo, ha necesitado muchos abrazos)
9. Debemos considerar y amar a nuestros hijos, como herencia de Dios, cosa de estima el fruto de nuestro vientre (esto también para los hombres)
10. El enemigo quiere usarnos como ambiente hostil para que nuestros hijos no sean felices, ni encuentren descanso ni consuelo en Dios.
11. Debemos ayudarles a encontrar libertad en Cristo, pero primero debemos hallarla nosotros mismos (Un ciego no puede guiar a otro ciego...).
12. Si tenemos falta de sabiduría, la podemos pedir y recibir de Dios, en abundancia ("La mujer sabia, edifica su casa, mas la necia con sus manos la derriba". Esto mismo se aplica para con los hijos: podemos edificarlos y contribuir a que sean hombres y mujeres sanos, mental, emocional y espiritualmente, o unos discapacitados emocionales, que busquen muletas (apoyo) emocionales.
13. Si no sabemos confortarlos, consolarlos, comprenderlos, escucharlos, comunicarnos con ellos, guiarlos, etc. DE ACUERDO A LA SABIDURIA DE DIOS, buscarán ayuda en otra parte.
14. Si persistimos (voluntaria o involuntariamente) en centrarnos en nuestras propias heridas, el enemigo continuará robando también a nuestros hijos.
15. Los niños maltratados, las víctimas, son flechas rotas. Las heridas están en el corazón. No necesitamos medicina alguna: Necesitamos milagros.
16. Mientras sigamos destruyendo lo que ya viene quebrado, con nuestros prejuicios y fobias, NO HABRÁ SANIDAD. El enemigo nos roba el poder sanador, robándonos nuestro interés en el asunto (para con los demás o para con nosotros mismos).


Si tú eres una flecha rota, por favor, permite que alguien entre en tu tormenta. Sé que no dejas entrar a nadie para que venga en tu ayuda. Sé que si depositas un poquito de confianza, puedes quedar expuesto, pero las paredes que has levantado para protegerte, también te han encarcelado.

La compasión es la madre de los milagros, a Dios sí le importas, Él está lleno de compasión. Y para tí, en este día, Él dice a tu tormenta: "calla, enmudece". La compasión provocaba el poder del Señor para realizar milagros (Mateo 9:36, 14:14, Mr 1:41, Mr 6:34. Mateo 18:27, Mr 4:38). La Iglesia necesita actuar con compasión; nosotros necesitamos encontrarla para poder darla.

Cada vez que te encuentres con un adulto inseguro, vulnerable e intimidado,que expresa un temor antinatural en su mirada; baja autoestima. o postura defensiva, te está diciendo "no tienes cuidado que muera"?.

Cada vez que veas una lesbiana. un homosexual, un asesino, un abusador...puede que estés viendo el maltratao infantil en la cara.

Estas flechas rotas vienen en todos los colores y formas.

Algunas son negras, otras son blancas. Algunas son ricas, otras pobres. Mucha gente esconde, maquilla, oculta todo, pero ha sufrido; y Dios quiere, puede, SANARLE Y CONSOLARLE.

El hecho de haber sobrevivido, es un testimonio para todos los que se saben flechas rotas. ¡ES LA GRACIA Y MISERICORDIA DE DIOS QUE LOS HA SOSTENIDO!


Hogares fracturados, generalmente producen niños quebrantados (flechas rotas). Es difícil trabajar con gente herida, pero ha llegado el tiempo en que dejemos que se nos acerquen los que sufren. Los niños heridos, así como los adultos heridos, generalmente emanan la desagradable fragancia de la amargura. Dios provee Sus brazos para que los chicos, ya crecidos, puedan subirse como niñitos, y ser nutridos, restaurando las tragedias de épocas anteriores.

( ESTUDIO SOBRE SANIDAD INTERIOR, BASADO EN LA PALABRA DE DIOS Y EN EL LIBRO "MUJER, ERES LIBRE" DE T. D. JAKES

"Examinadlo todo, retened lo bueno" 1 Tes 5.21