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Ver versión completa : Capitulo 23 de San Mateo


memo
28-abr-2003, 09:53
Oración:
Amado Padre, gracias por tu misericordia y gran bondad para nosotros, bendice este estudio y que tu Santa Palabra parta el alma y espiritu a fin de ser aptos para toda buena obra, en el nombre precioso de Cristo Jesús Amén.


Capitulo 23:

1
Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
2
En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.
3
Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.
4
Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.
5
Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
6
y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas,
7
y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.
8
Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
9
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.
10
Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
11
El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
12
Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
13
Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
14
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.
15
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
16
¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.
17
¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?
18
También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.
19
¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?
20
Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;
21
y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita;
22
y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.
23
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
24
¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!
25
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato; pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.
26
¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.
27
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.
28
Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.
29
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,
30
y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.
31
Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.
32
¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!
33
¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
34
Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;
35
para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
36
De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.
37
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
38
He aquí vuestra casa os es dejada desierta.
39
Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

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Bendecido
05-may-2003, 13:59
QUE DELICIA... :)
Este Capitulo De San Mateo es de lo mejor (junto con el 5, 6 y 7), sobretodo cuando en la actualidad hay "ciertos personajes", que se creen que se las saben todas y lo unico que son es "sepulcros blanqueados", mucha palabra, pero de corazon no la practican ni mucho menos conocen al Dios verdadero y unico !

Bendecido
07-may-2003, 11:38
Bueno...
Aunque muchas veces uno mismo tiende a ser tambien un "sepulcro blanqueado", por que con las actitudes se demuestra realmiente quien se es !

souljazz
08-may-2003, 16:52
"11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo"


ayyy dolor¡¡¡ ;)

Pedro Villanueva
09-may-2003, 21:51
Hola Amados Hermanos:

Los religiosos muchas veces siguen siendo iguales como en Mateo 23, y además de atacar a personas como nosotros Dijo: “No toquéis a mis ungidos
ni hagáis mal a mis profetas”

Porque muchas veces se equivoca esto para los siervos de las congregaciones cuando disienten con un pastor, es al revés para Dios.

Que Dios me los bendiga un montón.

1 Corintios 4:20 Porque el Reino de Dios no consiste en palabras, sino es poder

The Rock
21-ago-2003, 03:05
Originalmente enviado por Bendecido
QUE DELICIA... :)
Este Capitulo De San Mateo es de lo mejor (junto con el 5, 6 y 7), sobretodo cuando en la actualidad hay "ciertos personajes", que se creen que se las saben todas y lo unico que son es "sepulcros blanqueados", mucha palabra, pero de corazon no la practican ni mucho menos conocen al Dios verdadero y unico !

Y en el verso 23, donde habla los diezmos, acaso Cristo está haciendo continuidad a esta práctica o la está poniendolo en segundo plano?

Lopez Basilio
21-ago-2003, 22:10
vendiciones. cuanto aun tenemos que aprender, de Cristo Jesus.Por eso jesus dijo. sacate la viga, que tienes en el ojo, primero , para que puedas ver y saques la paja del ojo de tu hermano. el Senor Cristo jesus les siga vendiciendo. Lopez Basilio

CarlosBlanco
26-ago-2003, 19:06
Confio en Dios que este comentario que hare' del capitulo 23 sea de bendicion para todos.

Capítulo 23

Claramente se muestra en este capítulo cuán separados son contemplados los discípulos en relación con la nación, puesto que eran judíos. Aunque el Señor juzga a los líderes, quienes seducían al pueblo y deshonraban a Dios con su hipocresía. Él habla a la multitud y a Sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés están sentados los escribas y los fariseos». Siendo los expositores de la ley, tenían que ser obedecidos de acuerdo a todo lo que decía esta ley, aunque su propia conducta fuera hipócrita. Lo que es importante aquí es la posición de los discípulos; de hecho, la misma que la de Jesús. Ellos estaban relacionados con todo lo que era de Dios en la nación, es decir, con la nación como pueblo reconocido por Dios, y consecuentemente, con la ley que poseía autoridad de Dios. Al mismo tiempo, el Señor juzga, y los discípulos también tenían que juzgar en la práctica los caminos de la nación, tal como los representaban públicamente sus líderes. Mientras que formaban parte de la nación, debían ir con cuidado para evitar los caminos de los escribas y los fariseos.

Después de reprocharles a estos pastores de la nación su hipocresía, el Señor les señala la manera con que ellos mismos condenaban las acciones de sus padres -construyendo los sepulcros de los profetas a quienes habían matado. Ellos eran, en ese momento, los hijos de aquellos que los mataron, y Dios iba a someterlos a prueba enviándoles también profetas, hombres sabios y escribas, hasta que llenaran la medida de su iniquidad dándoles muerte a todos ellos y persiguiéndolos -condenados así por sus propias bocas-, a fin de que toda la sangre justa que se había derramado, desde la de Abel a la del profeta Zacarías, viniese sobre esta generación. ¡Terrible carga de culpa acumulada desde los primeros odios con que el hombre pecador, situado bajo responsabilidad, ha mostrado siempre al testimonio de Dios; y que crecían a diario porque la conciencia se endurecía cada vez que resistía este testimonio!.

La verdad se manifestaba tanto más por el sufrimiento de sus portadores testimoniales. Era una roca, puesta en evidencia, que era evitada en el camino del pueblo. Persistieron en su maligno proceder, y cada paso que daban, cada acto similar, era la prueba de una obstinación aún creciente.

La paciencia de Dios, que en gracia actuaba en el testimonio, no se había olvidado de sus caminos, y bajo esta paciencia se había colmado todo, acumulándose sobre las cabezas de esta generación réproba.

Obsérvese aquí que el carácter dado a los apóstoles y a los profetas cristianos. Ellos son escribas, hombres instruidos, profetas enviados a los judíos -a la siempre rebelde nación. Esto destaca con claridad el aspecto bajo el cual se los considera en este capítulo. Incluso los apóstoles son «hombres sabios», «escribas», enviados a los judíos como tales.

Pero la nación -Jerusalén, la ciudad amada de Dios- es culpable, y es juzgada. Cristo, como hemos visto, desde la curación del ciego en Jericó, se presenta como Jehová el Rey de Israel. ¡Con qué frecuencia hubiera querido juntar a los hijos de Jerusalén, y éstos se habían negado! Y ahora su casa quedaría desolada hasta que - estando convertidos sus corazones- utilizaran el lenguaje del Salmo 118, y, deseándolo, saludaran a Su llegada al que venía en nombre de Jehová, buscando la liberación de manos de Él y rogándole por ella -en una palabra, hasta que exclamaran Hosanná al que venía. No verían más a Jesús hasta que, humillado su corazón, llamaran bendito al que estaban esperando, y a quien ahora rechazaban -hasta que estuvieran preparados de corazón. La paz debía seguir a Su venida, y el deseo precederla.

Los últimos tres versículos exponen ante Dios con bastante claridad la posición de los judíos, o de Jerusalén, como el centro del sistema. Desde tiempo atrás hubiera congregado Jehová el Salvador a los hijos de Jerusalén como una gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, pero ellos se resistirían. Su casa debía permanecer abandonada y desolada, pero no para siempre.

Después de haber matado a los profetas, y apedreado a los mensajeros enviados a ellos, habían crucificado a su Mesías, y rechazaron y mataron a aquellos que Él envió para anunciarles la gracia, incluso después de Su rechazo. Así que no le iban a ver hasta que hubiera arrepentimiento y un deseo de verle en sus corazones, hasta que estuvieran preparados para bendecirle voluntariamente, y confesaran su prontitud para hacerlo. El Mesías, quien estaba a punto de abandonarlos, no sería visto por ellos hasta que el arrepentimiento hubiese vuelto sus corazones hacia el que ahora rechazaban. Entonces, ellos le verían. El Mesías, viniendo en el nombre de Jehová, será manifestado a Su pueblo Israel.

Es Jehová su Salvador quien aparecería, y el Israel que le rechazó le vería venir como tal. El pueblo, por lo tanto, debería retornar al gozo de sus relaciones con Dios.

Tal es el cuadro moral y profético de Israel. Los discípulos, judíos, eran vistos como parte de la nación, aunque como un remanente espiritualmente apartado de ella, y dando en ella testimonio.

En el amor de Cristo,
Rev:C.Blanco