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Eljomodo
12-jun-2008, 12:02
Diego Thompson y la llegada de la Biblia a México y Latinoamérica

« Los primeros colportores fueron enviados a Hispanoamérica por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, fundada en Inglaterra en 1804, y por la Sociedad Bíblica Americana, organizada en 1816. Ya en 1806 la Sociedad Bíblica inglesa había enviado a uno de sus representantes a Sudamérica, el colportor David Creighton que trabajó en Montevideo; no obstante, el representante no oficial más importante de esa institución al iniciar el siglo XIX fue el escocés Diego Thomson (1788-1854).

Thomson realizó su actividad misionera por casi toda América Latina —incluyendo algunas islas del Caribe— como puede verse en su correspondencia escrita durante ese período. No obstante, a la par de promover la lectura de la Biblia como colportor vinculado extraoficialmente a la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, su principal carta de presentación pública fue como educador. Thomson introdujo por primera vez en varios países suramericanos el sistema lancasteriano de educación que llegó a ser tan famoso en el siglo XIX. Después de su estancia en la Argentina, y a invitación expresa del gobierno chileno dirigido por el general Bernardo O´Higgins, Diego Thomson se trasladó a Santiago de Chile donde fundó varias escuelas lancasterianas y continuó promoviendo la lectura de la Biblia; de hecho, las escuelas lancasterianas que organizó con el apoyo de los gobiernos argentino, chileno y peruano, utilizaban cartillas hechas con porciones de la Biblia para alfabetizar. »

http://www.cenpromex.org.mx/revista_ftl/ftl/textos/carlos_mondragon.htm

« La singular valentía de Diego Thomson debería de servirnos de acicate. México y algunos países de América Latina recién emergían del período colonial y declaraban su independencia de la corona española. En América Latina no se había predicado el evangelio de la gracia desde aprox. 1570, cuando algunos extranjeros fueron relajados por el ‘desempacado’ Tribunal del Santo Oficio bajo el temible cargo de ‘Luteranismo’, tanto en la ciudad de Lima como en la Ciudad de México.

Después de haber estado en Sudamérica, promoviendo el método Lancasteriano, que usaba como libro de lectura la Biblia -sobre todo en Argentina dirigió el Ministerio de Educación y fue reconocido por su prócer labor-; llegó a México y con el respaldo del embajador mexicano en Inglaterra -Sr. Roquefuerte- pudo promover también la lectura de la Biblia a través de este método educativo.

Posteriormente entabló relación con José María Luís mora, el Padre del Liberalismo Mexicano, a quien tuvo que dejar a cargo de la Agencia Bíblica Mexicana, asociada a la Sociedad Bíblica Británica, cuando tuvo que dejar intempestivamente el país.

Algunos ejemplares de la “Biblia del Oso” (traducción de Reina) llegaron a las colonias españolas a partir de su publicación en 1569.En el Siglo XVIII hubo un intento de traducir la Biblia al mexicano (náhuatl), pero fue prohibido por las autoridades de la Iglesia Romana, que lo consideraban peligroso, a pesar de que fueron misioneros católicos los autores de tal iniciativa. En 1709, en un breve de los dignatarios de la Iglesia Romana en España, se insistía en el peligro de un trabajo como ese. También formularon advertencias respecto a la actividad proselitista de los holandeses en las colonias.

Ya antes, la inquisición había sacrificado a todo aquel que se dijera estudioso de la Biblia pero que no estuviera bajo el yugo Romano, ejemplos de esto fueron Pedro Ochante y Juan Ortíz (cuyo lema era: “confiad sólo en Dios”) en 1572; Marin Cornu, George Ribley (1574) y Guillermo Cornelius (1575), tres náufragos extranjeros, que vinieron a morir en México a manos de la Inquisición Española, por negarse a abjurar de sus firmes convicciones de que sólo Jesucristo era el Salvador, y por lo mismo, sacrificaron a fray Manuel de Cuadros (1678) entre otros, incluidos judíos fieles a la Torah. La inquisición fue definitivamente abolida en 1820. El 2 de mayo de 1827 llegó James (Diego) Thomson a Veracruz, y a los cinco días ya estaba en la Ciudad de México. Thomson era un escocés distribuidor de Biblias, comisionado por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE).

Venía de Sudamérica donde fundó escuelas lancasterianas en Argentina y en Chile (en ellas, los alumnos avanzados son profesores de los nuevos y son llamados “mentores”). Por lo anterior, Thomson había sido distinguido con el premio de la Ciudadanía en Argentina (1821) y en Chile (1822). Thomson traía a México 300 Biblias y 1,000 Nuevos Testamentos (editados por Staples & Co.) y dos meses después pidió a Londres 1,000 Biblias y 1,000 Nuevos Testamentos más, evidenciando el interés de la gente de México por la Biblia. La Biblia que vendía era la de Scío, que era la versión autorizada por los de Roma, pero sin las notas ni los apócrifos (esta versión posteriormente la distribuyó Jorge Borrow en España, de 1836 a 1840). A pesar de los constantes ataques contra Thomson en la prensa y de los edictos prohibiendo la lectura de la Biblia, muchos sacerdotes católico romanos, de entre los que se distinguieron el Rector del Colegio de Sn. Agustín, José María Alcántara, y José Antonio López García, sí aceptaron la lectura de la Biblia y la posterior fundación de la Sociedad Bíblica Mexicana.

José Antonio López G. presentó a Thomson con un líder de la política nacional de ese entonces, el Lic. José María Luís Mora (1794-1850, nacido en Chamácuaro, Gto.), quien también era sacerdote católico romano. Thomson y Mora entablaron una excelente amistad y gracias a ello en mayo de 1828 se organizó en Orizaba, Veracruz, una Sociedad Bíblica Nacional, la que fue dirigida por otro político: José Joaquín Pesado Pérez (1801-1860), nacido en Puebla, poeta con un hondo sentimiento cristiano, y una notable perfección en la forma, quien realizó una versión de los Salmos y del Cantar de Cantares. Por esos días en Puebla, con la ayuda del Obispo, se iniciaron los trabajos para traducir porciones de la Biblia al mexicano. Mora dirigía el periódico llamado “El Observador de la República”, tribuna desde la cual se animó al pueblo a leer y a estudiar las Sagradas Escrituras de la Biblia… Mora resolvió expatriarse el 11 de mayo de 1830, y en 1847 fue designado por México ministro plenipotenciario en Londres.

Las primeras congregaciones cristianas en México, después de la Independencia, estuvieron formadas por funcionarios y empleados de las compañías extranjeras (principalmente Inglesas) con concesión para explotar las minas. No eran proselitistas, debido a la aversión inglesa a mezclarse con los nativos, y para no tener conflictos ni con las autoridades, ya fueran civiles o eclesiásticas, ni con el fanatismo del pueblo. De 1850 a 1872 éstas congregaciones incipientes reciben el apoyo de los liberales.

En 1857 varios exsacerdotes y laicos forman la primera congregación cristiana nacional: “la Iglesia de Jesús”, la cual fue apoyada por Melchor Ocampo y por Benito Juárez García. Uno de sus fundadores fue Manuel Aguas, ex-rector de la congregación “Carmelita”, quien afirmaba: “es necesario leer y estudiar la Biblia, es necesario practicar las reuniones en la lengua popular y no en latín, es necesario volver a las buenas costumbres del cristianismo primitivo”. Finalmente, cabe destacar que la Sociedad Bíblica Mexicana actual distribuye en dicho país, un millón de textos al año, entre Biblias completas, Nuevos Testamentos, y porciones de los mismos; y ya ha publicado un Nuevo Testamento en los dialectos tzetzal y maya.»

http://lavozeneldesierto.com/2007/05/09/diego-thomson-y-la-llegada-de-labiblia-a-mexico-y-latinoamerica/

Eljomodo
12-jun-2008, 12:04
Esta información me pareció importante, en el trabajo misionero en América Latina; espero y sea de interés en cuanto a Historia.

Bendiciones!!!!!!!!!

GI
13-jun-2008, 18:08
A mi me encanto! Teniendo en cuenta la desinformación crónica de la historia cristiana en latinoamerica. Muy bueno y me gustaría tener mucha más información al respecto.

Saludos,