PDA

Ver versión completa : Los caminos del Señor


Santiago Solá Folch
29-mar-2003, 08:16
“Los caminos del Señor”


Aveces los caminos del Señor son difíciles de entender, nosotros podemos no entender porque hemos ido a un determinado lugar o estamos en una determinada situación.

Mi historia puede ser como muchas otras que podríamos decir comunes o cotidianas. Nacido en una familia católica practicante, creciendo y aprendiendo lo que la iglesia católica enseña, tome la primera comunión y hice la confirmación. Pero así como yo crecía, en mi interior también iban creciendo las dudas sobre muchas cosas de las que había aprendido, y esto se traducía en luchas interiores(sí pero no), pues no estaba de acuerdo con muchas cosas que la iglesia católica enseñaba. Y una de las cosas que tenia en mente era: “si las iglesias católica, protestante, musulmán, etc., dicen que hay un solo Dios. ¿ Porque no había unidad en ellas?”. En aquel entonces yo solo conocía la iglesia católica y los testigos de Jehová, y aun que había una iglesia evangélica casi todo el mundo la con fundía con los testigos de Jehová, como me ocurría a mí.

En esto yo iba creciendo en inquietudes y en edad. Y a los veintisiete años tuve una serie de problemas y solo Dios sabe como y porque hace las cosas, la cuestión es que fui a parar al rincón que yo podía pensar que estaba mas apartado de la mano de Dios. Pero Él me enseño que estaba cerca de mi, ya que primero me llevo a la selva Amazónica (Brasil), y allí tuve una serie de percances en los cuales fui atendido y cuidado por familias evangélicas, con las cuales escuchaba de la palabra de Dios, y aun que muchas cosas que escuchaba ya las sabia ahora tenían otro significado para mi, además allí en medio de la selva el evangelio se vivía mas como en sus principios, donde todos se ayudaban unos a otros y cubrían las necesidades los unos de los otros, allí podía ver una familia que para asistir a un culto a casa de un hermano hacían un viaje de dos horas de canoa remando y cuando terminaban otro tanto para regresar a su casa, y nosotros hoy por andar unos metros de casa a la iglesia nos quejamos y murmuramos. Allí también me dio una esposa y un hijo, pero yo seguía teniendo preguntas sin respuesta, pero el Señor ya se había manifestado en mi vida, y dado respuesta a varias de mis preguntas, así después de dos años el Señor lo dispuso todo para poder volver a España, pues yo no tenia nada económicamente hablando, pero el Señor sabe lo que hace y aunque nosotros no nos demos cuenta el nos da lo que necesitamos.

Aveces yo me preguntaba como era que yo que de mi juventud conocía algo del Señor aunque fuera de la iglesia católica, que le buscaba, y era “bueno”, el Señor no se manifestaba en mi vida, y luego escuchaba a hermanos que habían salido de las drogas, etc. Que Dios se manifestaba con poder en sus vidas y eso me entristecía. Pero ellos por la experiencia vivida, por el camino andado ellos tienen una visión y conciencia del pecado mayor que muchos de nosotros, por lo tanto cuando reciben el perdón de Dios, aunque es el mismo que a nosotros, pero como nosotros no nos sentimos tan pecadores, ni tampoco nos sentimos tan perdonados, ni sentimos tanto el gozo del Señor, y es por eso que muchas veces no vemos lo que Dios esta haciendo alrededor nuestro. Y somos como en la parábola: “un acreedor tenia dos deudores, el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con que pagar, perdono a ambos. Di pues ¿cuál de ellos le amara mas?” Lc. 7.41-42. Así somos nosotros, una parte como yo que como de pequeño había aprendido de la Biblia y buscaba al Señor, creyendo que era mejor que los demás, así como el fariseo que en el templo decía orando: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, y ni aun como este publicano”. Lc. 18.11. Y la palabra dice que los que son como este fariseo no son justificados. Y ocurre que hasta que no reconocemos que somos iguales o peores que aquellos en quienes ponemos nuestra mirada como pecadores, no podemos alcanzar la gracia y la misericordia, hasta que no reconocemos que estamos enfermos no podemos ser curados. El Señor dijo: “los que están sanos no tienen necesidad de medico, sino los enfermos” Lc. 5.31. Y esto es que mientras nos creamos que estamos bien el Señor no puede actuar en nosotros, pero cuando reconocemos que Dios es el Señor de nuestra vida, que somos pecadores, y que nada somos si no por su gracia, entonces veremos el poder de Dios manifestándose en nuestras vidas con poder y gracia, para con nosotros y para los que nos rodean. AMEN.

Beyourself
30-mar-2003, 21:18
Santiago muchas gracias por tu testimonio.. me encanto.. Gracias por compartirlo aqui con nosotros...

que Dios te siga bendiciendo muchisimo siempre :)