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Ver versión completa : Conociendo al enemigo -Que es la magia?-


Ajym
26-mar-2003, 13:35
Este articulo no tiene por fin que el Cristiano conozca de las fuerzas de las tinieblas, facinandose o le sean atrayentes, sino conocer a que se enfrenta. y depositar TODA su confianza en el Altisimo.

2Cor 2:11 para que no seamos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus propósitos.

Veamos como se define a si misma la magia, desde el punto de viata de sus practicantes...
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Básicamente, podemos definir la magia como un conjunto de teorías místicas y prácticas rituales que sólo adquieren sentido a la luz de una cosmovisión que postula otro concepto distinto del mundo y del hombre. No es, por lo tanto, raro que al hombre medio le resulten ridículos, cuando no disparates delirantes, los gestos rituales del mago, o su estrafalaria forma de vestir y de percibir el cosmos, por no mencionar sus creencias. Nada de lo que éste cree o hace puede ser entendido si no se tiene en consideración la teoría de la realidad que está en el origen de esos gestos rituales, creencias y estilo de vida.

El primer postulado del pensamiento mágico es que todo fenómeno, físico o psíquico, es forzosamente el efecto de una causa, así como causa generadora de nuevos efectos. Ésta es una ley universal. Ninguna causa puede ser privada de su efecto. Esta ley permite comprender buena parte de las prácticas mágicas. Así, por ejemplo, todo fenómeno implica una carga de energía y una liberación de esa carga en el efecto que le es propio. Si se bloquea el cauce normal de la energía que libera el fenómeno, de tal forma que se impide que éste desemboque en su efecto natural, esa energía que no puede suprimirse puede desviarse y generar un efecto distinto. La magia pretende, desde el conocimiento de este tipo de relaciones, alcanzar el control de esta energía y la habilidad de dirigirla, conforme a la voluntad del mago y para satisfacer sus propósitos.

El segundo gran postulado del pensamiento mágico es la denominada ley de las correspondencias, o de las grandes analogías. Ésta viene a afirmar que todos los elementos de un plano cualquiera de realidad están vinculados también causalmente con sus elementos correspondientes de todos los otros planos que configuran el cosmos creado. No sólo todos los niveles están relacionados por este vínculo, sino que cada plano o nivel de realidad tiene, en última instancia, la misma estructura o forma. A la estructura y forma del macrocosmos (gran mundo), corresponde con precisión la estructuración de los elementos que configuran el microcosmos (el hombre).

Eficacia de la magia

La clave de la eficacia hay que buscarla en la psique del mago, que incluso puede diseñar sus propios rituales sobre el mismo principio de coherencia interna del sistema. Pero éstos son medios para facilitar el verdadero trabajo de integración psicológica, de apertura mental, de adecuada para plasmar una imagen mental lo más clara y precisa posible (imaginación mágica) y de lanzarla en una determinada dirección después (voluntad mágica), con el objetivo de que produzca el efecto concreto que el mago desea.

La clave de la eficacia mágica siempre reside en la imaginación y en la voluntad del mago y, como se ha hecho, es posible asimismo explicar el fenómeno en términos de psicología moderna. En este sentido, por ejemplo, la apertura de las puertas del Infierno (para la cual se emplea la Goetia, o magia de lo tenebroso), puede entenderse como desbloqueo y exploración consciente del inconsciente, traduciendo cada una de las categorías de la tradición mágica a categorías propias de la moderna psicología.

Para el mago se trata de una falsa alternativa. En último término, la cuestión de sí el ser invocado existe sólo como realidad subjetiva, o también como ente objetivo, no tiene solución desde el punto de vista intelectual, dado que siempre que hablamos de un objeto o ser cualquiera nos referimos a la unión (o yoga) de un objeto y un sujeto en el campo de nuestra consciencia.

La capacidad creadora

Originariamente, para la perspectiva de la cultura mágica, la relación o vínculo entre el nombre y la cosa nombrada no tenía nada de convencional, aunque la perversión humana acabó por deteriorar este vínculo causal que asociaba de forma íntima en nombre y la cosa nombrada. La palabra original, obtenida mediante revelación, o legada crípticamente a través de la tradición secreta en fórmulas rituales, está cargada de poder atractivo, evocador e invocador de las realidades concretas que designa y que pertenecen a otro plano de realidad que le está subordinado.

En la misma línea, para esta cosmovisión la imaginación y la voluntad humana es portadora de una fuerza tan real y operativa como la corriente eléctrica. Precisamente, el adiestramiento del mago consiste en aprender a concentrar, dirigir y controlar esa fuerza mental para conseguir efectos en el mundo fenoménico. La psique humana tiene, a imagen del Creador, la capacidad de crear realidad mediante la fuerza del pensamiento, a través de una técnica adecuada que se simboliza en la palabra cargada de poder por la voluntad del mago. Del mismo modo, también están cargadas de poder, o pueden cargarse de poder, determinadas configuraciones gráficas, como las geometrías mistéricas, signos, talismanes, amuletos, configuraciones fonéticas, etc.

Tipos de magia

Magia, como insisten todos los grandes iniciados, sólo hay una. No obstante, en general se ha hecho clásica una distinción conceptual en función de los objetivos que persiguen los operadores o magos.

Por pequeña magia se entienden aquellas operaciones orientadas a conseguir determinados logros prácticos en la vida cotidiana: el amor de alguien, fortuna y posición social, su enfermedad, desgracia o muerte, su protección o su cura de una dolencia, etc. También se ha difundido mucho la distinción, en este apartado, entre magia blanca (medicinal, benéfica) y negra (de maleficio).

Por alta magia, en cambio, se entiende el conjunto de teorías y prácticas rituales orientado a la realización de una alquimia interior, de un desarrollo psíquico y espiritual que eleve al operador o mago de su condición humana ordinaria y lo ponga en camino de acceder a planos de realidad superiores, con un control mucho mayor que el que tiene sobre el espacio y el tiempo. El objetivo de la denominada alta magia es, por lo tanto, el crecimiento interior con vistas al acceso del ser a dimensiones más sublimes de la Creación.


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continua

Ajym
26-mar-2003, 13:42
(continua la opinion de uno de sus practicantes)

El libro de las fórmulas mágicas

El libro de las fórmulas no es ningún manual de desciframiento, sino un auténtico libro de anotaciones, en el que el verdadero mago traza todo el proceso de su trabajo, desde el principio hasta la finalización de la operación mágica. Si éste no está absolutamente seguro de que el libro no ha de caer en manos de nadie, procede entonces a dotar un punto tras otro con denominaciones ficticias. El hecho de que tales denominaciones caigan en manos profanas, como es obvio, no supone la revelación de ningún secreto.

En lo que se refiere al contenido y a la estructura del libro de las fórmulas, citaré a continuación sólo unas pocas reglas, que el verdadero mago suele seguir:

1.- Objeto de la operación.

2.- Elemento, fuerza y plano que entra en consideración.

3.- Elección del lugar donde la operación mágica ha de llevarse a cabo.

4.- Preparación de todos los medios auxiliares necesarios para la operación.

5.- La propia operación mágica.

6.- Adopción de la forma divina que está por encima de todos los seres respectivos, es decir, establecer contacto con la respectiva divinidad, incluyendo atributos y propiedades, etc.

7.- Trazado del círculo mágico con el pensamiento en Dios (el círculo mágico es un diagrama simbólico del Infinito y lo Divino).

8.- Trazado del triángulo mágico (el triángulo mágico es un diagrama que representa el mundo tridimensional y todo lo creado).

9.- Disposición del incensario, e incluso quema de incienso si es necesario.

10.- Encendido de la lámpara mágica (simboliza la iluminación interna).

11.- Dotación mágica del sello, pentáculo o lama del ser deseado. Dotación mágica del espejo mágico, si se hace necesario, y de varios, cuando para fines especiales se trabaja con dos o tres espejos.

12.- Colocación de la vestidura y preparación meditada de la protección, pureza, etc.

13.- Colocación del cubrecabeza, corona, gorro o turbante del mago, y meditación sobre la adhesión a Dios.

14.- Ceñirse el hábito con el cinturón mágico, adoptando una actitud de fuerza y dominación sobre la totalidad de las fuerzas, particularmente de los elementos.

15.- Colgado de la espada en el cinturón mágico, en actitud de meditación (la espada o daga simboliza la absoluta obediencia de un ser, o de una fuerza, frente al mago. Particularmente si se trata de evocaciones, el mago utilizará la espada mágica cuando alguna fuerza cualquiera quiera hacerle frente).

16.- Dotación renovada y orientación simultánea de la varita mágica, que el mago sostiene en la mano derecha. Convicción de que su absoluta voluntad se realice.

17.- Penetración en el círculo con el simultáneo sentimiento de adhesión y simbolización del microcosmos y el macrocosmos.

18.- Suspensión en el espacio mágico, es decir, exclusión de los conceptos y de la vivencia del tiempo y el espacio.

19.- Renovado contacto con la divinidad.

20.- Traslado de toda su personalidad al plano respectivo del espíritu, con todos sus instrumentos mágicos.

21.- Orden a la fuerza o potencia del plano o del ser que es llamado, y concepción imaginaria de la forma, en la que el ser deseado ha de aparecer en el triángulo o espejo mágico.

22.- Regreso con su conocimiento al espacio de trabajo.

23.- Transmisión al espíritu de la orden o deseo, lo que debe comunicar o ejecutar el mismo espíritu, sobre cualquiera que sea el plano.

24.- Terminado el trabajo, remitir con el conocimiento el ser a aquella esfera de la que fue llamado y conclusión de la operación mediante una oración de gracias.

25.- Recogida y puesta a resguardo de todos los instrumentos mágicos.

26.- Anotación de todo el transcurso de la operación, del tiempo, éxito, etc., en el libro de las fórmulas.

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Como vereis, se muestra todo tras una imagen racional y cientifica, y de hecho atractiva. No es de olvidar la ilustracion del pescador con el anzuelo (instrumento de muerte), que tiene que hacerlo atractivo y apetitoso (carnada) para poder atrapar (matar, cazar) al pez. De la misma manera, el enemigo "...se disfraza...", pues su intencion no otra que: "hurtar, matar y destruir..."


A todo esto, tal vez algunos (inclusive pastores y ministros) digan que la brujeria (/hechiceria)no es otra cosa supercheria, fanatismo, ignorancias, etc. Sin embargo la biblia nos advierte de su relidad.

Si comenzamos por ejemplo con el libro de Exodo, nos encontramos con un episodio bastante confuso, así como interesante, pues nos muestra la realidad de la época. Fue hace 3200 años, de acuerdo con lo escrito en la Torá -usando ahora la Torá como libro de historia-, Moisés tuvo un encuentro con los magos del Faraón. En este encuentro, el profeta Moisés vence la magia de los siervos del Faraón. ¿Cómo? Moisés arroja su cayado al suelo, y de acuerdo con el relato éste se convierte en una culebra. Loa magos (hechiceros) de Faraon, cada uno de éstos viene con un cayado de pastor y lo colocan en el suelo y, de acuerdo con el relato bíblico, los bastones se convierten en serpientes. Pero la serpiente de Moises se traga a las de los magos egipcios. Luego Moisés la vuelve a tomar y se convierte nuevamente en cayado de pastor. (esto no es fabula, lo que hacen los hechiceros de Faraon es nada menos que trasmutacion de un objeto inanimado en otro animado.... Hechiceria en su maxima expresion)

Por la gracias y poder de Dios, Moisés vence a los magos en su propio terreno...

El judío reconocía a la brujería como fenómeno existente, pero al mismo tiempo a Dios como más poderoso aun. No hay en este episodio, en lo más mínimo, una negación de los actos de los brujos como algo falso. Estos son tan verídicos como la respuesta de Moisés. Los cayados de los magos sí se convirtieron en serpiente de acuerdo con el relato

Dicho esto, hay que señalar que el propio Moisés, tanto en Shemot (Exodo), como en Bamidvar (Números), prohibe la brujería. Esto es muy interesante: él prohibe todo lo que se relaciona con la magia negra, lo que en hebreo se conoce como "Ov", y que se escribe con las letras "alef", "vav" y "bet". "Ov" es una palabra que en el hebreo moderno casi no existe. Los etimólogos se rompen la cabeza para descifrar qué significa. Hay algunos que dicen que significa magia negra, vudú, brujas, escobas y toda esa onda, y hay quienes dicen que no, que se refiere solamente a ciertos poderes trascendentales. Todos coinciden en que la palabra hace referencia a algo sobrenatural. Y Moisés lo prohibe.

Es decir, Moisés mismo, después de haber sido criado en Egipto, acabó por sentir bastante asco por las prácticas egipcias. Esto no significa que el pueblo no atribuyera verdad a todas estas prácticas, pues el pueblo no estaba al nivel intelectual de Moisés, lo cual se ve claramente en el episodio del becerro de oro: Moisés baja de la montaña para entregar Tablas de la Ley, y el pueblo está retozando con un becerro de oro. La idolatría, el animismo y la magia negra están íntimamente conectados, y el hecho de que un Moisés no creyera en ello, no significa que el pueblo no lo considerara cierto.

Es cierto que después de la época de la Biblia la brujería queda absolutamente prohibida. Pero hoy en día viajas a Beit Alpha, y en las ruinas de su sinagoga encuentras un enorme mosaico con... ¡los doce signos del zodíaco! Los judíos, que siempre expertos en escabullirse de las mismas leyes que legislan, dicen que no, que no era el zodíaco, sino las doce tribus, ...(sic)

La astrología se introduce como una forma de manipular no el futuro, sino las vidas de la gente. Han habido un montón de escritos judaicos sobre astrología, y sobre las características de los signos. Pero que aquí no haya ninguna confusión: el que lo acepta como algo real, debe saber que se está metiendo en algo pagano, babilónico, pues los judíos no inventaron estos signos. Los signos del zodíaco fueron inventados por los caldeos, que eran los magos de Babilonia, un pueblo que practicaba la magia y que era muy famoso como pueblo de brujos. Y de hecho, doy aquí una nota interesante: nuestro patriarca Abraham ¿de qué ciudad era?
-De Ur de Caldea...
-O sea que era un caldeo. Es decir, había una influencia inevitable. Por eso se dio siempre en el judaísmo una ambivalencia con respecto a la astrología, que oficialmente estaba prohibida, pero ¡ups!, de repente aparece en tan numerosos mosaicos de tantas sinagogas muy significativas como la de Beit Alpha. O como la del siglo 17 en Jodorov, Polonia. ...


(Gracias a mi hermano A. B. por su informacion)
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continua

Ajym
31-mar-2003, 21:36
Segunda parte.

I. Términos bíblicos
En la Escritura encontramos las siguientes raíces que denotan prácticas y practicantes de la magia.
a. En el Antiguo Testamento
1. ksûf. ‘Hechicero’, ‘hechicería’, ‘brujo’, ‘brujería’. Esta raíz probablemente significa "cortar". y podría referirse a las hierbas utilizadas como amuletos y encantamientos (Ex. 22.18; Dt. 18.10; Is. 47.9, 12; Jer. 27.9).
2. h\rt\m. ‘Mago’. Este término deriva del egipcio h\ry-tp, ‘sumo (sacerdote-lector)’, título que se aplícaba a los más renombrados magos de Egipto (Gn. 41.8; Ex. 7.11).
3. h\b_r. ‘Encantamiento’, ‘encantador’ (Dt. 18.11; Is. 47.9, 12). Esta raíz trasmite la idea de atadura, probablemente con amuletos y encantamientos.
4. kasŒdéÆm. ‘Caldeos’. En Dn. el término se aplica racialmente (por ejemplo Dn. 5.30; 9.1), a una clase especial relacionada con los magos (Dn. 2.2, 4, 10) Herodoto emplea el término en forma similar (1:181), y puede haber tenido vigencia con anterioridad con este sentido especializado.
5. qsm. ‘Adivinación’, especialmente del futuro (Dt. 18.10; Ez. 21.21). De los falsos profetas (Jer. 14.14; Ez. 13.6).
6. lt. ‘Artes secretas’. Los hechiceros del faraón (Ex. 7.22).
7. nh\sû. ‘Encantamiento’ con conjuros (Nm. 23.23; 24.1).
8. lh\sû. ‘Experto en encantamientos’ (Is. 3.3). Encantamientos con serpientes (Sal. 58.5; Ec. 10.11; Jer. 8.17).
b. En el Nuevo Testamento
1. magos (y términos relacionados). "Mago", "magia"; en Mt. 2 "sabios". Originalmente el mago era miembro de un grupo racial en Media, pero, al igual que "caldeo", adquirió uso técnico (por ejemplo Hch. 8.9, 11; 13.6, 8; solamente se encuentra en Mt. y Hch.).
2. farmakos (y términos relacionados). ‘Hechicero’, ‘hechiceria’, ‘brujería’. La raíz da la idea de drogas, pociones (Ap. 9.21; 18.23; 21.8; 22.15; en otras partes sólo en Gá. 5.20).
3. goeµs. ‘Impostor’ (‘engañador’) (2 Ti. 3.13), podría significar también mago que conjura con encantamientos. En el griego helenístico y clásico tiene el significado mágico.
4. perierga. ‘Artes mágicas’ ("vanas artes"; "brujería") (Hch. 19.19). La raíz del adjetivo da la idea de estar sumamente ocupado, luego la de estar ocupado con los asuntos de otras personas, y finalmente la de interferir en la vida de los demás por medio de artes mágicas.
5. baskainoµ. En Ga. 3.1 se aplica metafóricamente a los gálatas fascinados por creencias falsas.

II. El juicio bíblico sobre la magia
Las referencias que aparecen en la primera parte de este artículo demuestran que la magia y el sortilegio siempre fueron condenados por las Escrituras. La magia es un rival de la verdadera religión, aunque puede practicarse conjuntamente con ideas religiosas falsas. La verdadera religión se centra en la experiencia personal con el único Dios, por medio de la cual se trata de vivir de acuerdo con su voluntad. El creyente camina humildemente con su Dios, se dirige a él en oración, y está preparado para aceptar las circunstancias de la vida como la esfera en la que fe toca glorificarle. La magia, en cambio, gira alrededor de seres sobrenaturales inferiores, o trata de forzar los acontecimientos por medio de fuerzas psíquicas, sin considerar si las mismos se producirán para la gloria de Dios. Las siguientes prácticas caen bajo la condenación específica de la Biblia.

a. El uso de amuletos
Entre la lista de ornamentos femeninos en Is. 3.18–23 la voz que se traduce "amuletos" en el versículo 20 ("zarcillos") es la raíz lh\sû; algunos consideran que el término puede haber sido originalmente nh\sû, ‘serpiente’, caso en el que el amuleto habría sido una figura de serpiente. En este mismo pasaje hay una referencia, en el versículo 18, a "lunetas". Evidentemente se trata de imágenes de la luna; la única vez que vuelve a aparecer el término (sŒah‡roµnéÆm) es en Jue. 8.21, 26, donde los llevaban tanto los camellos como los reyes de Madián. La palabra anterior en Is. 3.18 (sûƒb_éÆséÆm), traducida "redecillas", solamente figura una vez en la Escritura, pero un término similar en las tablillas de Ras Shamra parecería referirse a los pendientes solares.
Es probable que haya una referencia a amuletos en Gn. 35.2–4. pasaje en el que la familia de Jacob elimina los "dioses ajenos" y los "zarcillos". Esta es la palabra normal para arete o zarcillo, pero la asociación con los ídolos sugiere que eran amuletos de algún tipo en este caso.

b. Los que practican la magia; hechiceros; brujos.
Génesis y Éxodo hablan de los hechiceros de Egipto, y 2 Ti. 3.8 menciona a dos de ellos como Janes y Jambres. El relato de Éxodo nos dice que los hechiceros egipcios siguieron el ejemplo de Moisés y convirtieron sus varas en culebras (7.11), el agua en sangre (7.22), y produjeron ranas (8.7), pero que no pudieron sacar piojos (8.18–19), y, a su vez, fueron afectados por el sarpullido (9.11). El relato no indica si se trataba de hábiles prestidigitadores o si empleaban métodos de ocultismo.

Poca alusión directa hay a hechiceros y brujos en Israel. Es incorrecto hablar de la "bruja" de Endor (1 S. 28), ya que la Biblia la describe como una médium, y no como practicante de magia. Es significativo que Jezabel practicara la hechicería (2 R. 9.22), y Mi. 5.12 sugiere que de ninguna manera era un hecho poco común en Israel. Manasés la estimuló personalmente, entre otras iniquidades (2 R. 21.6).
En Is. 28.15 hay una indicación de prácticas de magia, en las que los iniciados hacían algún tipo de magia que creían les daría inmunidad contra la muerte.
La más soprendente de las referencias a la brujería hebrea se encuentra en Ez. 13.17–23. Aquí las profetisas hebreas también practicaban artes mágicas para la preservación y la destrucción de los individuos. En esto iban más allá de los falsos profetas de Mi. 3.5, que daban mensajes de buena o mala ventura a las personas según se les pagara. No es fácil seguir aquí los detalles de sus prácticas mágicas. Tanto las víctimas (18) como las brujas (20–21) llevaban velos en la cabeza y vendas en las manos. La práctica de la brujería sugiere un nexo psíquico entre la bruja y su cliente a través del intercambio de material cargado con encantamientos beneficiosos o maléficos.

Alternativamente, los velos se hacen a medida (18), y quizás la bruja hacía un velo de una medida que representaba al enemigo de la persona. Entonces la bruja lo llevaba durante un tiempo y lo impregnaba con encantamientos malévolos (el uso de muñecos). Las vendas o muñequeras traían buena suerte a los que las llevaban. Se ha sugerido, que las mujeres pretendían atrapar almas y mantenerlas atadas con cintas de tela. Este encarcelamiento hacía que el dueño de esa alma se consumiera totalmente. Podía representarse el alma de la víctima con algún objeto perteneciente a la misma, por ejemplo sangre, cabellos, uñas.

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continua