elmollejotravieso
26-mar-2003, 02:21
Las necesidades de toda madre que cría hijos
Creciendo y cultivando la personalidad
Cuando somos madres,parece que nuestros sueños quedan en el olvido,pero necesitamos hallar sentido en lo que hacemos, saber que la tarea de educar hijos es importante. Por Morgan y Kuykendall
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Sara cerró la puerta de la habitación del bebé y caminó sigilosamente hacia la cocina. Sentía tensos los músculos de la espalda. Levantó la mano para masajearse mientras consideraba qué opciones tenía.
Le quedaba una hora,quizás hora y media.A la pequeña Amanda la habían invitado a casa de una amiguita. Seguramente, después de una mañana muy activa, Pepito dormirá por un rato. Tienes una sola hora, de modo que úsala.
Lo que en realidad deseaba hacer era tocar el piano.
Había una pila de ropa para lavar antes que regresara Amanda. Y debía empezar a preparar la cena, ya que el proceso era mucho más simple cuando no estaba cerca el bebé. Después... bueno, olvídalo.
Sin embargo, cuando pasó junto al piano, Mozart la animó a sentarse. Solo por unos minutos, razonó, como justificándose. Mientras se acomodaba en el taburete, acarició las teclas de marfil, levantó las manos y empezó a tocar, sumergiéndose de inmediato en la música. ¡Debiera estar haciéndolo todos los días!, de lo contrario perdería el tacto. ¡Cuánto añoraba la libertad que había tenido antes para tocar y tocar! Había soñado con ser profesora universitaria...
Se detuvo, reflexiva, y luego escuchó que Pepito lloraba. En realidad, daba alaridos. Lo había despertado el piano.
Ser madre significa invertir más en la vida de otras personas que en nuestra propia vida. Pero ser una buena madre no implica que debamos poner para siempre en el estante nuestras necesidades personales. Las madres también tienen una necesidad legítima de crecer como individuos, desarrollar sus talentos y capacidades a la vez que fortalecer su carácter.
Aquí mencionamos unas razones por las cuales usted no puede dejar su propio desarrollo para más adelante.
Usted necesita desarrollarse. Todos los miembros de la familia van a beneficiarse de la persona que se va cultivando en usted.
Su familia también se verá favorecida por la armonía de su ejemplo. Necesitan el desafío y la inspiración de su crecimiento para poder crecer ellos mismos.
El mundo al que pertenece necesita que usted crezca. A su alrededor hay personas que necesitan lo que usted tiene para ofrecerles. Sea por algo que usted hace o de la simple manifestación de la persona que hay en usted, su contribución a la vida de otros se incrementa cuando se desarrolla. Cuando la ven desenvolverse con confianza, que usa los dones innatos o las destrezas aprendidas, otros se sentirán estimulados a descubrir en qué forma ellos pueden perfeccionar su vida y sus relaciones.
Dios desea que crezcamos. Por sobre todas las cosas, el plan que Dios tiene para nosotras es que crezcamos. La Biblia nos guía a crecer en gracia y en conocimiento (2 Pedro 3:18). En realidad, la meta de la vida cristiana es desarrollar en nuestra persona cualidades propias de Cristo, tales como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad y bondad; la etapa en que estamos criando a nuestros hijos ofrece un fértil suelo para todas esas semillas.
Crecer duele. Nos exige extendernos en nuevas direcciones. Usar músculos, tanto mentales como emocionales, que pudieron haber estado atrofiados por falta de uso. Requiere que corramos riesgos que nos hagan sentir débiles y vulnerables.
El cambio es a menudo inoportuno e incómodo. Al aceptar un cargo en el liderazgo de su iglesia o en el centro vecinal, debe estar dispuesta a mantener el compromiso que tomó. Tendrá que hacer ciertos ajustes difíciles. Tendrá que aprender a apoyarse en sus lados fuertes y a delegar a otros los aspectos en los que se siente menos capaz.
El crecimiento es lento. Crecer lleva tiempo. Como en el replay de una jugada deportiva proyectada por las cámaras, cada suceso de su vida parece retroceder y desenrollarse con una tortuosa monotonía, y se repite una y otra vez a lo largo de cada día.
El crecimiento tiene un precio. Sea que procuremos el desarrollo de nuestros sueños o de nuestro carácter, el crecimiento tiene un precio.
Tener sueños es lo que hace la diferencia entre transitar por la vida y realmente vivir. Algunas mujeres, atrapadas en la tarea de criar hijos, nos olvidamos de seguir soñando. Aquí hay algunas sugerencias al respecto:
Atrévase a soñar. Identifique los aspectos en los que desearía crecer y luego empiece a soñar sobre las posibilidades de lograr sus deseos.
Busque un lugar tranquilo. Siéntese cómodamente y dé rienda suelta a sus pensamientos. Los sueños comienzan con preguntas tales como: "Si tuvieras una hora extra hoy para hacer cualquier cosa que quisieras, ¿qué harías?" Los sueños también aparecen en los recodos de la vida y en el sitio mismo en el que vivimos, nos da claves acerca de cómo podemos crecer.
Establezca una secuencia para sus sueños. Una vez que se haya decidido respecto a un aspecto de posible crecimiento, organícelo en pequeñas secciones. La idea de bosquejar la vida en forma de capítulos, separándola en secciones, a veces se describe como "secuencia". Eso significa dar prioridad a los hijos cuando son pequeños. Luego, a medida que crecen, contamos con más tiempo para perseguir nuestras propias metas, que incluyen la posibilidad de desarrollar nuestros sueños.
Cuéntele a alguien más acerca de sus anhelos.Toda persona necesita que alguien la aliente con respecto a sus sueños, que la estimule a seguir adelante cuando no está segura de que podrá lograrlo. Tal vez usted tenga una buena amiga capaz de seguir soñando mientras transcurre la etapa de crianza de los niños. Quizá su esposo conoce los talentos que hay en usted y desea que los desarrolle. Busque una persona que la estimule y pueda ayudarla a mantener vivos sus sueños.
Fuimos creadas por Dios para crecer, cambiar y desarrollar en la vida. Como señaló William Jaines en una ocasión: "Comparados con lo que debiéramos ser, estamos apenas empezando a despertar. Solo usamos una parte pequeñísima de nuestros recursos mentales y físicos". Así que, ¡adelante!
Extraído de "Lo que toda madre necesita", por Elisa Morgan y Carol Kuykendall
Creciendo y cultivando la personalidad
Cuando somos madres,parece que nuestros sueños quedan en el olvido,pero necesitamos hallar sentido en lo que hacemos, saber que la tarea de educar hijos es importante. Por Morgan y Kuykendall
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Sara cerró la puerta de la habitación del bebé y caminó sigilosamente hacia la cocina. Sentía tensos los músculos de la espalda. Levantó la mano para masajearse mientras consideraba qué opciones tenía.
Le quedaba una hora,quizás hora y media.A la pequeña Amanda la habían invitado a casa de una amiguita. Seguramente, después de una mañana muy activa, Pepito dormirá por un rato. Tienes una sola hora, de modo que úsala.
Lo que en realidad deseaba hacer era tocar el piano.
Había una pila de ropa para lavar antes que regresara Amanda. Y debía empezar a preparar la cena, ya que el proceso era mucho más simple cuando no estaba cerca el bebé. Después... bueno, olvídalo.
Sin embargo, cuando pasó junto al piano, Mozart la animó a sentarse. Solo por unos minutos, razonó, como justificándose. Mientras se acomodaba en el taburete, acarició las teclas de marfil, levantó las manos y empezó a tocar, sumergiéndose de inmediato en la música. ¡Debiera estar haciéndolo todos los días!, de lo contrario perdería el tacto. ¡Cuánto añoraba la libertad que había tenido antes para tocar y tocar! Había soñado con ser profesora universitaria...
Se detuvo, reflexiva, y luego escuchó que Pepito lloraba. En realidad, daba alaridos. Lo había despertado el piano.
Ser madre significa invertir más en la vida de otras personas que en nuestra propia vida. Pero ser una buena madre no implica que debamos poner para siempre en el estante nuestras necesidades personales. Las madres también tienen una necesidad legítima de crecer como individuos, desarrollar sus talentos y capacidades a la vez que fortalecer su carácter.
Aquí mencionamos unas razones por las cuales usted no puede dejar su propio desarrollo para más adelante.
Usted necesita desarrollarse. Todos los miembros de la familia van a beneficiarse de la persona que se va cultivando en usted.
Su familia también se verá favorecida por la armonía de su ejemplo. Necesitan el desafío y la inspiración de su crecimiento para poder crecer ellos mismos.
El mundo al que pertenece necesita que usted crezca. A su alrededor hay personas que necesitan lo que usted tiene para ofrecerles. Sea por algo que usted hace o de la simple manifestación de la persona que hay en usted, su contribución a la vida de otros se incrementa cuando se desarrolla. Cuando la ven desenvolverse con confianza, que usa los dones innatos o las destrezas aprendidas, otros se sentirán estimulados a descubrir en qué forma ellos pueden perfeccionar su vida y sus relaciones.
Dios desea que crezcamos. Por sobre todas las cosas, el plan que Dios tiene para nosotras es que crezcamos. La Biblia nos guía a crecer en gracia y en conocimiento (2 Pedro 3:18). En realidad, la meta de la vida cristiana es desarrollar en nuestra persona cualidades propias de Cristo, tales como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad y bondad; la etapa en que estamos criando a nuestros hijos ofrece un fértil suelo para todas esas semillas.
Crecer duele. Nos exige extendernos en nuevas direcciones. Usar músculos, tanto mentales como emocionales, que pudieron haber estado atrofiados por falta de uso. Requiere que corramos riesgos que nos hagan sentir débiles y vulnerables.
El cambio es a menudo inoportuno e incómodo. Al aceptar un cargo en el liderazgo de su iglesia o en el centro vecinal, debe estar dispuesta a mantener el compromiso que tomó. Tendrá que hacer ciertos ajustes difíciles. Tendrá que aprender a apoyarse en sus lados fuertes y a delegar a otros los aspectos en los que se siente menos capaz.
El crecimiento es lento. Crecer lleva tiempo. Como en el replay de una jugada deportiva proyectada por las cámaras, cada suceso de su vida parece retroceder y desenrollarse con una tortuosa monotonía, y se repite una y otra vez a lo largo de cada día.
El crecimiento tiene un precio. Sea que procuremos el desarrollo de nuestros sueños o de nuestro carácter, el crecimiento tiene un precio.
Tener sueños es lo que hace la diferencia entre transitar por la vida y realmente vivir. Algunas mujeres, atrapadas en la tarea de criar hijos, nos olvidamos de seguir soñando. Aquí hay algunas sugerencias al respecto:
Atrévase a soñar. Identifique los aspectos en los que desearía crecer y luego empiece a soñar sobre las posibilidades de lograr sus deseos.
Busque un lugar tranquilo. Siéntese cómodamente y dé rienda suelta a sus pensamientos. Los sueños comienzan con preguntas tales como: "Si tuvieras una hora extra hoy para hacer cualquier cosa que quisieras, ¿qué harías?" Los sueños también aparecen en los recodos de la vida y en el sitio mismo en el que vivimos, nos da claves acerca de cómo podemos crecer.
Establezca una secuencia para sus sueños. Una vez que se haya decidido respecto a un aspecto de posible crecimiento, organícelo en pequeñas secciones. La idea de bosquejar la vida en forma de capítulos, separándola en secciones, a veces se describe como "secuencia". Eso significa dar prioridad a los hijos cuando son pequeños. Luego, a medida que crecen, contamos con más tiempo para perseguir nuestras propias metas, que incluyen la posibilidad de desarrollar nuestros sueños.
Cuéntele a alguien más acerca de sus anhelos.Toda persona necesita que alguien la aliente con respecto a sus sueños, que la estimule a seguir adelante cuando no está segura de que podrá lograrlo. Tal vez usted tenga una buena amiga capaz de seguir soñando mientras transcurre la etapa de crianza de los niños. Quizá su esposo conoce los talentos que hay en usted y desea que los desarrolle. Busque una persona que la estimule y pueda ayudarla a mantener vivos sus sueños.
Fuimos creadas por Dios para crecer, cambiar y desarrollar en la vida. Como señaló William Jaines en una ocasión: "Comparados con lo que debiéramos ser, estamos apenas empezando a despertar. Solo usamos una parte pequeñísima de nuestros recursos mentales y físicos". Así que, ¡adelante!
Extraído de "Lo que toda madre necesita", por Elisa Morgan y Carol Kuykendall