20-mar-2003, 13:58
¡Alerta! "Recobro": nuevos brotes de viejas mentiras
<b>Richard J. Serrano</b>
(La secta de "La Iglesia Local" de Witness Lee)
No debe sorprendernos que en nuestros días se levanten falsos maestros desviados de la verdad absoluta de la palabra de Dios. El mismo Señor nos advirtió de ello: ". . . y surgirá un gran número de falsos profetas que engañará a muchos" (Mat. 24:11, NVI). Tristemente, entre los arrastrados, se contarán muchos de los que oyeron la verdad y aun estuvieron entre nosotros: "Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos" (Mat. 24:24, NVI). Para comprender mejor la cuestión recordemos las palabras del apóstol Juan, pertinentes en casos como estos: "Todo el que se extravía y no permanece en la doctrina de Cristo no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina, este tiene al Padre y también al Hijo" (2 Juan 9). Aunque nos duela admitirlo, esta es la verdad respecto a muchos: "Salieron de entre nosotros, pero no eran de nosotros. Pero salieron, para que fuera evidente que no todos eran de nosotros" (1 Juan 2:19).
El apóstol Pablo, sistemáticamente, advertía a los hermanos con relación a los brotes de herejías: "Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios" (1 Tim. 4:1, RVA). Con dolor miramos a muchos que evidencian no haber entendido aún que quien está en Cristo "está completo" (Col. 2:6-10). La tendencia de algunos, sin embargo, parece ser la de los atenienses: "Todos los atenienses y forasteros que vivían allí no pasaban el tiempo en otra cosa que en decir o en oír la última novedad" (Hech. 17:21, RVA).
Quiero tomar el tiempo para reflexionar un poco junto a ustedes acerca de cierto movimiento sectario que últimamente en algunos sectores de nuestro país ha venido manifestándose sutilmente. Se trata de la secta "La iglesia local" de Witness Lee. Como he aprendido, ciertamente, la mejor manera de corregir el error es enseñando la verdad. Conocer y vivir la verdad nos capacita para detectar cualquier mentira que aparezca. Siempre es bueno recordar la ilustración de los cajeros de los bancos, un tanto trillada ya, pero valiosa. Se dice que, en el proceso de capacitación de estas personas, se toma suficiente tiempo para que ellos se identifiquen plenamente con las características de los billetes genuinos (color, olor, textura, tamaño), de tal manera, que puedan distinguir, a simple vista, cualquier billete falso. Algo similar es lo que deseo hacer en este respecto.
¿Quién es Witness Lee?
Algunos de sus seguidores lo llaman "El Oráculo de Dios" en la tierra. Otros, lo consideran algo así como una segunda encarnación del verbo divino, o la Palabra Viviente encarnada otra vez. Witness Lee es el fundador de las llamadas "Iglesias Locales" presentes actualmente en varios países. En sus escritos, Lee presume que Dios se ha comunicado con él de forma directa y exclusiva y que todas las demás organizaciones cristianas, fuera de la suya, son falsas y satánicas.
Witness Lee nació en 1905 en el norte de China. Se crió en una familia cristiana y se educó en colegios de habla inglesa. A la edad de 19 años, supuestamente creyó en el Señor Jesucristo y se consagra a la "predicación del evangelio". A principios de su actividad religiosa, conoce a Watchman Nee, de quien se dice llegó a ser cristiano en la China continental en 1920, a los diecisiete años de edad, y en ese mismo año comenzó a producir sus primeros escritos. Este último, tuvo casi treinta años de actividad religiosa. En 1952, Watchman Nee fue encarcelado por causa de su fe y permaneció en prisión hasta su muerte en 1972. Para algunos cristianos alrededor de todo el mundo, sus enseñanzas y escritos siguen siendo una rica fuente de inspiración y provisión espiritual.
Witness Lee comenzó a trabajar con Watchman Nee. En 1949, Lee fue enviado por Nee a Taiwán para asegurar que fuese preservado "lo que el Señor les había encomendado". En 1962, Lee fue a los Estados Unidos y empezó a trabajar allí. Ministró en conferencias semanales, dando miles de mensajes hasta el año 1997. En febrero de 1997, Lee dio su última conferencia pública a la edad de 91 años. Su obra principal, "Estudio-vida de la Biblia", es una "interpretación personal" de la Biblia. Comprende más de 25,000 páginas de comentarios sobre cada libro de la Biblia, una supuesta presentación de lo que, según él, significa el disfrute y la experiencia que el creyente tiene de la "vida divina de Dios en Cristo mediante el Espíritu".
Al igual que otros líderes sectarios tales como Carlos T. Russell, fundador de los Testigos de Jehová, Witness Lee, inicialmente, tuvo algún tipo de "relación" con el cristianismo para después negar, abiertamente, sus verdades fundamentales y, finalmente, crear su propio movimiento. Aunque estuvo asociado durante un tiempo con el reconocido escritor Watchman Nee, Lee eventualmente negó los principios que aprendió de él. Esto no ha impedido que tanto Witnees Lee como su organización pretendan ser los sucesores de Watchman Nee y se proclamen a sí mismos como "El Cuerpo de Cristo en la tierra".
¿Qué es Living Stream Ministry?
Es una organización sin fines de lucro que se dedica principalmente a la publicación del ministerio de Watchman Nee y Witness Lee. Nótese, textualmente, como esta organización define su misión: "Así como estos dos siervos fueron fieles en trasmitir el ministerio que el Señor legó a la iglesia, es nuestro objetivo imitar su fidelidad distribuyendo las riquezas de Cristo para que se edifique el Cuerpo de Cristo. Living Stream Ministry tiene una sola meta: proveer alimento espiritual a todos los creyentes para que crezcan en 'la vida divina', a fin de que el Cuerpo de Cristo sea edificado". Otra vez aquí se expresa el concepto de "vida divina", idea fundamental en la teología de este movimiento sectario, desde luego, contraria a la enseñanza bíblica. Una de las maneras empleadas por esta gente para diseminar tales conceptos es por medio de la distribución de su literatura. Suelen llegarse a las iglesias o a los creyentes incautos para ofrecerles estos recursos como medios "muy benignos para el crecimiento espiritual".
"La iglesia local": ¿iglesia o secta?
Un estudio teológico responsable de las enseñanzas de "las iglesias locales" demostrará que se trata sencillamente de meros grupos sectarios. Una de las tantas características de las sectas es el marcado sentido de exclusividad. El mismo Lee dice: "Satanás ha tomado un paso más creando todas las denominaciones. El Catolicismo Romano y el protestantismo, todos caen en esta categoría convirtiéndose en una organización de Satanás". Estos grupos, que pretenden llamarse iglesia, no están basados en las enseñanzas de la Biblia, sino en las de su iluminado: Witness Lee. Al igual que las demás herejías y sectas que han surgido a través de la historia, los seguidores de Lee sustentan errores garrafales, entre otras cosas, producto de una interpretación bíblica nefasta. Todas las enseñanzas de Lee con relación a la Biblia, Dios, la triunidad, el hombre, el pecado, la obra expiatoria, el Espíritu Santo, la salvación y la vida cristiana, la eclesialogía, la mayordomía cristiana, y la escatología no son más que perversiones de la fe. Un perfecto sincretismo de cristianismo y antiguas creencias orientales (nueva era), una perniciosa mezcla de Biblia, humanismo y religión orientalista, un neo paganismo matizado con conceptos evangélicos.
Este movimiento religioso tiene, formalmente, aproximadamente, unos 15 años. Se cree que su sede se encuentra en Calacoaya, México, la versión latina de un movimiento de dimensiones internacionales de orígenes asiáticos (China). Como es de esperar, primordialmente, fundamenta sus creencias en los comentarios hechos por Witness Lee al Nuevo Testamento, intitulado: Recobro. Con frecuencia, su expansión se debe a la "colaboración" de algún "hermanito" o "hermanita" insatisfechos con su congregación, por lo general, inmaduros en la fe, a quienes "les hacen ver" que todas las demás iglesias "viven en la carne" y son falsas. La invitación a "la verdadera y única iglesia" no se hace esperar. El siguiente paso es el adoctrinamiento, lo que representa, en pocas palabras, un legítimo lavado cerebral.
Estamos hablando de una horrenda desviación y desvirtuación del cristianismo bíblico e histórico. Esta gente maneja un "lenguaje de aparente piedad y santidad cristiana". Bien suele decir el Rdo. Efraím Silva Ovalles, definición clásica que describe a las sectas: "la herejía es la mentira cabalgando en los lomos de la verdad". Satán se viste de "ángel de luz". Así trabaja Satanás, con verdades a medias, esto es, completas mentiras disfrazadas y dispuestas para el engaño de los "niños espirituales" (Efes. 4: 14).
Rituales y prácticas características
En estos grupos se acostumbra mucho las prácticas de misticismo colectivo: por ejemplo, después de leer las Escrituras, se promueven, en estados de trances, experiencias extra sensoriales que, supuestamente, proveen "nuevas revelaciones" entre los presentes. Es típico oír expresiones como estas: "El Señor me dice . . .", Dios me ha revelado que . . .", "El Espíritu me hace sentir en este momento . . .", "Dios está aquí, lo siento, es maravilloso . . .". En tales circunstancias, supuestamente, reciben direcciones espirituales en casos tan específicos como "qué ropa comprar", "a qué banco ir". También se practica, entre otras cosas, la meditación, la visualización, la declaración positiva o palabra de fe, la repetición de palabras o frases (mantras) con poderes mágicos en sí mismas. En vez de estudiar las Sagradas Escrituras, Witness Lee inicia a los seguidores de las "iglesias locales" en la repetición interminable de 3 o 4 palabras a las que atribuye poder mágico.
A semejanza de la costumbre de las sectas budistas e hinduistas, como los Hare- Krishnas, se induce a los adeptos a recitar la frase "Oh, Señor", a manera de mantras, con la creencia de que ese simple hecho los hará más espirituales. Lee dice: "Supongamos que en las reuniones de la Iglesia Local no hiciéramos ninguna cosa más que decir: Oh, Señor, Amén, Aleluya. Oh, Señor, Amén, Aleluya. Si el Señor nos guiara a hacer esto por dos horas, yo creo que todos nosotros seríamos encendidos . . . cuando decimos estas 4 palabras tocamos los siete espíritus de Dios". Continúa diciendo: "No es necesario pensar acerca de lo que
lees . . . es mejor para nosotros cerrar nuestra mente", por su puesto, a la Biblia.
Una eclesialogía distorsionada
Aunque "la iglesia local" de Witnees Lee aparenta creer en el Dios que revelan las Sagradas Escrituras, la verdad es que en sus enseñanzas más profundas para iniciados, se maneja el concepto de que literalmente Dios se convirtió en la iglesia, y viceversa. Esto no se refiere sólo a que la iglesia sea la morada del Espíritu Santo o algo así, sino más bien a que la iglesia es realmente ¡Dios mismo! Lee lo enseña así: "En naturaleza, somos exactamente iguales". En resumen, según la iglesia local, Dios actualmente no es: Padre, Hijo y Espíritu Santo, sino más bien 4 en uno: "Ahora (Dios) son cuatro en uno: El Padre, El Hijo, El Espíritu; y el Cuerpo (de Cristo).
Su concepto del hombre
En el libro, Los Dios-Hombres, Lee explica que sus seguidores son, "en cierta forma", divinos. declara: "Todos somos Dios-Hombres". Esta es una declaración típicamente nuevaerista. Es una evocación a la gran mentira de la serpiente que encontramos en Génesis: "Seréis como Dios" (Gén. 3:4). La nueva era define a la deidad no como a una persona, sino como a una realidad o energía cósmica. El concepto proviene del Hinduismo (principal religión orientalista). Es un parecer panteísta (de dos raíces griegas, Pan: todo; Theos, Dios) que establece que Dios es (o está) en todo y todo es Dios. La Biblia, evidentemente, no enseña semejante farsa. Sólo existe un Dios, creador de todo cuanto existe. Trascendente en tanto que es distinto y está por encima de sus criaturas; inmanente en tanto se hace cercano en Jesucristo. Cristo en la vida del creyente es el Emmanuel, Dios con nosotros. Pero no somos ni jamás seremos "dioses".
La salvación: ¿cómo se consigue?
La iglesia local enseña un camino de Salvación contrario al que expone el Nuevo Testamento. Esta es la fórmula inventada por su fundador: "Si les ayudamos a decir: Oh Señor, tres veces, ellos serán salvos . . .", ¡aunque no tengan intención de creer, aún así serán atrapados!". ¿En qué lugar de la Biblia se enseña que para que una persona se salve basta con recitar de labios tres veces la frase "Oh, Señor"? Obviamente, en ninguna parte. Existen pasajes claros que definen cómo ser salvos: "Y sabéis que no he rehuido anunciaros nada que os fuese útil, y el enseñaros públicamente y de casa en casa, testificando a los judíos y a los griegos acerca del arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hech. 20:20, 21; léanse también estos pasajes: Marcos 1:14-15, Lucas 24:47, Mateo 4:17, Juan 20:31 y Hechos 2:38). Entonces, a la luz de la enseñanza del Nuevo Testamento, entendemos claramente que los dos requisitos para salvación son: arrepentimiento para con Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo. Más aún, la Biblia explica que la fe para ser eficaz debe ser de todo corazón y no meramente de labios. Nótese lo siguiente: "Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios" (Hech. 8:37).
¿Qué Biblia lee esta gente? ¿Qué clase de lectura hacen? Ya sabemos, más que leer la Biblia, adoran la interpretación de su iluminado. Qué hacer, por ejemplo, con pasajes como estos: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo" (Rom. 10:9). ¿Basta entonces con una simple confesión de labios? Respondamos esa pregunta después de leer otro pasaje bíblico: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos". (Mat. 7:21).
¿Qué decir de las repeticiones?
¿Y que tal si el "Oh, Señor" de labios, se repitiera tres veces como enseña Witness Lee? ¿Por repetir mecánicamente una invocación religiosa Dios nos oirá? Jesucristo contradijo esto cuando dijo: "Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería, serán oídos" (Mat. 6:7). Como vemos, lo que enseña Lee, es teológicamente incorrecto ya que las condiciones para la salvación son muy claras en el Nuevo Testamento: arrepentimiento genuino y fe de corazón, no en cualquier cosa, sino en la persona y obra de nuestro Señor Jesucristo. Nada menos que eso es el mensaje de salvación cristiano.
¿Qué de la Gran Comisión?
Si lo anterior no basta para refutar las enseñanzas de la mal llamada "iglesia local", sólo mencionaremos que Witness Lee también dice que no es necesario predicar, para alcanzar a los inconversos. Este error es elemental, y totalmente contrario a las instrucciones de Jesús en Marcos 16:15 y Lucas 24:47. Esto explica, entre otras cosas, su actividad decididamente proselitista. Ellos no son misioneros, como ocurre con la mayoría de las sectas. Pero nosotros sabemos bien que el Señor dejó claramente descrita, antes de ascender a la diestra del Padre, la misión histórica de su iglesia en la tierra: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28:18-20). ¿Qué hacen con esa orden? Sencillamente, la incumplen porque no pueden obedecer a quien no tienen como Señor. Si la iglesia no existe en este mundo para extender el reino de Dios por medio de la predicación y la enseñanza de la persona y obra de Jesucristo, entonces, ¿para qué existe?
La "iglesia local" es afecta a "reclamar el territorio". Esta es una expresión de la "declaración positiva" o "palabra de fe". En el fondo, esta práctica hace de "la palabra de fe" el amo y de Dios el esclavo. sencillamente, para ellos Dios está para cumplir los antojos de sus declaraciones. Sin duda, una burda ofensa a la soberanía de Dios. Esta es una extraña costumbre por medio de la cual ellos se proclaman a sí mismos la única iglesia de cualquier ciudad a donde llegan ("La única expresión del Cuerpo de Cristo"). Según su punto de vista, todas las otras iglesias que estén allí (no importa aún si estaban muchos años antes que ellos) son consideradas falsas y satánicas. La práctica de "reclamar el territorio" hace que haya líderes sumamente autoritarios y celosos de lo que imaginan ser "su territorio", de manera que consideran intrusos a los cristianos de cualquier iglesia que quiera trabajar allí.
Esto, en algunos lugares, ha provocado en ocasiones que seguidores de Witness Lee atenten verbalmente o aun se opongan al derecho de culto de congregaciones que no están de acuerdo con sus ideas. Actualmente, la secta está distribuida en varias partes del mundo, y en México se le puede encontrar operando en ciudades como Monterrey, Torreón, Querétaro, Celaya, y otras más.
Conozca la verdad, descubra el error y deséchelo
Queda evidenciado que este movimiento no es ni bíblico ni cristiano. Ellos son fieles a Witness Lee y a sus enseñanzas. La fe es cuestión de decisión personal. No se puede servir a dos señores (Luc. 16:13). No existen dos Señores, "Jesucristo es el Señor", así lo ha declarado el Padre (Fil. 2:11). No es que existan tampoco dos evangelios. Existe un solo mensaje de salvación claramente revelado por Dios en su palabra escrita (Gál. 1:6-12). Sólo que hay algunos por allí que andan falsificando la palabra de Dios (2 Cor. 2:17), a los cuales "es necesario tapar la boca" (Tit. 1:11). Los que son de Cristos buscan las cosas que son de Cristo (Col. 3:1). Las ovejas del Buen Pastor oyen su voz y la siguen (Juan 10:27). Necesitamos, hoy más que nunca, identificarnos plenamente con la voz de nuestro Maestro y Señor Jesucristo para distinguir en medio de tantas voces su verdad inconfundible. Hagamos un contraste entre la verdad de Cristo y la mentira de Witness Lee con relación a algunos aspectos básicos de nuestra fe.
La verdad de nuestro Señor Jesucristo La mentira de Witness Lee
Jesús nos reveló a Dios como el Padre como eterno, soberano, único (Mat. 28:19). El Nuevo Testamento nos revela al verdadero y único Dios, el Dios trino: Padre, Hijo, Espíritu Santo. Witnees Lee habla del supuesto Dios en cuatro: Padre, Hijo, Espíritu santo, Iglesia.
Jesús nos trajo del Padre las buenas nuevas de salvación para todo aquel que creyese en él (Juan 3:16). La respuesta que exige el mensaje de salvación como medio para alcanzar la vida eterna son dos: arrepentimiento para con Dios y fe en Jesucristo (Hech. 20:20; Juan 20:21) Witness Lee enseña que en las reuniones las personas, aunque no tengan intención de creer, sólo tienen que repetir tres veces la frase "Oh, Señor" para alcanzar una gracia especial.
Con relación a la oración, Jesús censuró la vanidad de las oraciones mecánicas y las repeticiones (Mat. 6:7) Lee dice que la repetición de sus "mantras" acercará más a la gente a Dios, les conferirá gracia especial, y les proporcionará iluminación divina para recibir "revelaciones especiales".
Jesús mandó que sus discípulos predicaran el evangelio a toda criatura e hicieran discípulos a todas las naciones (Mat. 28:18-20; Luc. 24:47). Considera que no es necesario predica para alcanzar a los perdidos.
Jesucristo nos enseña la importancia de estudiar las Escrituras (Mat. 4:4; Juan 5:39). El Espíritu Santo, por medio de sus siervos, lo confirma (1 Tim. 4:13; 2 Tim. 3:15, 16; Heb. 4:12; Apoc. 1:3) Lee enfatiza lo innecesario de estudiar, meditar, memorizar las Escrituras. Según él, no hace falta. Parece que el Espíritu Santo se equivocó en su revelación y Cristo también.
El peligro que corren los seguidores de la "iglesia local"
Es de amplia comprobación científica que este tipo de sectas afecta catastróficamente la salud física, mental, emocional y espiritual de sus seguidores. El involucrarse con este movimiento puede acarrear la pérdida de contacto con la realidad, debido a la inducción de estados alterados de conciencia que causa cambios de conducta, muchas veces, en contra de la voluntad de las personas (manipulación y lavado de cerebro). Muchas de las personas que militan en el movimiento están "sinceramente equivocadas". Con el tiempo, la mayoría termina o en desequilibrio atroz o en frustración extrema, al punto del escepticismo, si es que logran escapar de los tentáculos de esta perversión. Como no son misioneros, están muy interesados en los creyentes que, según ellos, "han vivido mucho tiempo en oscuridad". Ellos, supuestamente, han venido comisionados por Dios para traerles luz y así librarles de todas las opresiones espirituales de esta vida. Desde la perspectiva sociológica, existe una tendencia marcada en las "iglesias locales, de aislar a sus seguidores de la sociedad. Por ejemplo, se considera pecaminoso participar de ciertas celebraciones (cumpleaños, día del padre o de la madre, la navidad, entre otras) por considerarlas paganas.
Algunas sugerencias prácticas
¿Podemos hacer algo a favor de algún hermano lamentablemente involucrado en este movimiento sectario? Quiero compartir algunas sugerencias prácticas que pudieran ayudar. Primero, hablemos de algunas medidas profilácticas, o sea, acciones que nos ayuden a prevenir y evitar los efectos perniciosos de estos nuevos brotes de errores antiquísimos. Luego, consideraremos algunas medidas terapéuticas, o sea, acciones que nos permitan ayudar a sanar o curar a alguien que se encuentre infectado por este mal.
Algunas medidas profilácticas
Dice un dicho popular: "mejor es prevenir que lamentar". Cuando Pablo le escribe a Timoteo le dice: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina". Quiero hablar, de modo especial a los pastores, misioneros, maestros, y demás servidores de la iglesia. Nosotros somos los principales responsables de lo que leemos y enseñamos a los creyentes de nuestras iglesias. Somos atalayas de la iglesia de Jesucristo. Daremos cuenta a Dios del ministerio que él puso en nuestras manos para hacer. En tal sentido, tenemos que estar vigilantes para velar por la salud integral de la congregación.
Una cosa en la que hay que tener sumo cuidado es en la escogencia de los que han de servir en la iglesia. Nada más serio que eso. No puede existir ligereza al respecto. El pastor de la iglesia "no puede ser un neófito" porque terminará, tarde o temprano, cayendo en condenación del diablo (1 Tim. 3:6). El pastor, como requisito indispensable, entre otros, tiene que ser apto para enseñar la sana doctrina: "Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también puedan exhortar con sana enseñanza los que contradicen" (Tit. 1:9).
Estimado pastor, sepa que cada día vendrán "enseñanzas que se pondrán de moda", "pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina", "persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién lo has aprendido" (Tit. 2:1; 2 Tim. 3:14). "Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido" (1 Tim. 4:6). "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad" (2 Tim. 2:15).
El pastor es responsable de capacitar a los santos para que crezcan en la fe y cumplan la obra del ministerio en el cuerpo de Cristo, la iglesia. Así lo expresa Pablo: "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio . . ., hasta que todos lleguemos a la unidad a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios . . ., para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagemas de hombres que emplean con astucia las artimañas del error". (Efes. 4:11-16). Esa es la responsabilidad de los que hemos sido llamados por el Señor a ministrar en su iglesia. No hay que inventar nada nuevo, la verdad ya ha sido revelada. Bien lo decía el apóstol Pedro: "Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis . . ." (2 Ped. 1:12). Nosotros creemos que ya no existen ni se necesitan supuestas nuevas revelaciones. La revelación ha alcanzado su clímax con Cristo y la Biblia (Heb. 1:1, 2; Col. 2:8-10;
Gál. 1:6-12).
Como medidas prácticas, es de vital importancia "cuidar el púlpito". Desde ese lugar ha de predicarse solamente a Jesucristo y la verdad de su palabra. En segundo lugar, hay que reforzar el estudio bíblico semanal en la iglesia. Los beneficios que puede traer al desarrollo de los miembros de la iglesia son incalculables. En tercer lugar, no se puede descuidar la clase de doctrina. El pastor debe ser muy diligente en este respecto. Todo creyente, bautizado o no, antes de hacerse miembro de nuestra iglesia debe ser adoctrinado, independientemente quien sea. ¿Buscamos el favor de los hombres, o el de Dios? ¿Tratamos de agradar a los hombres, o a Dios? Pues, si aún buscamos agradar a los hombres, entonces, no seríamos siervos de Jesucristo (Gál. 1:10). Finalmente, mucho cuidado con la cantidad de información que está rodando por medio de casetes, videos, libros, Internet. Anteriormente, el problema, en cierto modo, era la escasez de información. Hoy sucede lo contrario, la pregunta más bien es, ¿qué hacer con tanta información?
Como organización, necesitamos renovar el valor de la Comisión de doctrina. Por alguna razón, en mi opinión, su función se ha subestimado y, lamentablemente, vemos que han ocurrido casos que pudieron evitarse por medio de la instrumentación orientadora de este importante ente. Hay que fomentar en nuestras asociaciones la enseñanza de las doctrinas fundamentales de la fe cristiana y de nuestros distintivos principios bautistas. En la actualidad, en muchos lugares, están surgiendo programas e instituciones de formación teológica. No juzgo a priori que todos sean malos, únicamente advierto a los presidentes de asociaciones, pastores y hermanos en general a asegurarse de que se trata de medio de formación y no de deformación doctrinal. Valga la cuña a favor de nuestro Seminario. Hoy, en medio de las tantas demandas que surgen constantemente en nuestro mundo, tenemos que seguir invirtiendo en la mejor preparación teológica y ministerial posible de los llamados por Dios al sagrado ministerio. Lo repito, se trata de una inversión.
Algunos, quién sabe con qué motivaciones, insisten en pensar y decir que no tiene sentido mantener y sostener el Seminario. Inclusive, supuestamente para sustentar su tesis, declaran: "al fin y al cabo, los que se han desviado de la doctrina entre nosotros, ¿no han salido acaso del Seminario? Los que así piensan desconocen el hecho de que, finalmente, cada cual decide qué creer y vivir. ¿No fue acaso algo parecido lo que ocurrió con el joven rico? Él estuvo frente la Señor y oyó sus palabras. Sin embargo, al ser confrontado, tomó su propia decisión, triste decisión, pero decisión al fin. ¿Sería justo culpar a Jesús por la perdición de Judas? Además, sería ridículo, por ejemplo, pensar en cerrar las universidades o los hospitales porque estos no se dan abasto para las demandas que se presentan. La pregunta de rigor sería, si contando con una enseñanza de la calidad que ofrece nuestro Seminario, "algunos" prefieren creer otras cosas, ¡qué no ocurriría si prescindiéramos de este recurso que Dios nos ha dado a los bautistas venezolanos para formar a sus llamados!
Algunas medidas terapéuticas
Hay dos pasajes a los que quiero hacer referencia antes: "Hermanos míos, si alguno entre vosotros es engañado, desviándose de la verdad, y otros le hace volver, sabed que el que haga volver al pecador del error de su camino salvará una vida de la muerte, y cubrirá una multitud de pecados" (Sant. 5:19, 20). El otro: "A algunos que dudan convencedlos, a otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne" (Jud. 22). Es evidente que la Biblia nos invita a ayudar a los que están en error, sean creyentes o no. Pero hay que tomar ciertas medidas dependiendo de la situación y actitud que tenga la persona a quien procuramos ayudar. Necesitamos persuadir a la gente, no podemos obligarles ni mucho menos caer en "discusiones necias que para nada aprovechan, sino que, por el contrario, conducirán más y más a la impiedad" (1 Tim.
6:3-5; 2 Tim. 2:16).
Primero, hay que ser pacientes con los débiles (1 tes. 5:14). En segundo lugar, recordemos que será el Espíritu Santo por medio de su palabra quien finalmente convence a las personas. Tercero, necesitamos orar mucho por nuestros pastores y por nuestras iglesias, que el Señor proporcione la sabiduría y el discernimiento espiritual necesario para probar los espíritus y las intenciones de los que se allegan a nuestras iglesias (1 Cor. 2:14; 12:10; 1 Juan 4:1). Finalmente, por medio de la verdad abramos los ojos a las personas para que vean las inconsistencias de sus creencias y se vuelvan de la mentira a la verdad gloriosa del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Amados hermanos, ¿será posible que hayamos estado equivocados todos estos años? La respuesta, a la luz de la enseñanza del Nuevo Testamento, debe ser esta: "Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero, y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna" (1 Juan 5:20). "Permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio, y así ustedes permanecerán también en su Hijo y en el Padre" (1 Juan 2:24).
"Queridos hermanos, he deseado intensamente escribirles acerca de la salvación que tenemos en común, y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogarles que sigan luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos. El problema es que se han infiltrado . . . ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado señalados para condenación. Son impíos que cambian en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor" (Jud. 3, 4, NVI). "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales" (1 Tim. 6:3-5, RV 60). Pablo también dice: "Pero aun si nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diferente del que os he anunciado, sea anatema" (Gál. 1:8, RVA).
<b>Mag. Richard J. Serrano P., Vicerrector académico del STB</b>
www.redubb.com
<b>Richard J. Serrano</b>
(La secta de "La Iglesia Local" de Witness Lee)
No debe sorprendernos que en nuestros días se levanten falsos maestros desviados de la verdad absoluta de la palabra de Dios. El mismo Señor nos advirtió de ello: ". . . y surgirá un gran número de falsos profetas que engañará a muchos" (Mat. 24:11, NVI). Tristemente, entre los arrastrados, se contarán muchos de los que oyeron la verdad y aun estuvieron entre nosotros: "Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos" (Mat. 24:24, NVI). Para comprender mejor la cuestión recordemos las palabras del apóstol Juan, pertinentes en casos como estos: "Todo el que se extravía y no permanece en la doctrina de Cristo no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina, este tiene al Padre y también al Hijo" (2 Juan 9). Aunque nos duela admitirlo, esta es la verdad respecto a muchos: "Salieron de entre nosotros, pero no eran de nosotros. Pero salieron, para que fuera evidente que no todos eran de nosotros" (1 Juan 2:19).
El apóstol Pablo, sistemáticamente, advertía a los hermanos con relación a los brotes de herejías: "Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañosos y a doctrinas de demonios" (1 Tim. 4:1, RVA). Con dolor miramos a muchos que evidencian no haber entendido aún que quien está en Cristo "está completo" (Col. 2:6-10). La tendencia de algunos, sin embargo, parece ser la de los atenienses: "Todos los atenienses y forasteros que vivían allí no pasaban el tiempo en otra cosa que en decir o en oír la última novedad" (Hech. 17:21, RVA).
Quiero tomar el tiempo para reflexionar un poco junto a ustedes acerca de cierto movimiento sectario que últimamente en algunos sectores de nuestro país ha venido manifestándose sutilmente. Se trata de la secta "La iglesia local" de Witness Lee. Como he aprendido, ciertamente, la mejor manera de corregir el error es enseñando la verdad. Conocer y vivir la verdad nos capacita para detectar cualquier mentira que aparezca. Siempre es bueno recordar la ilustración de los cajeros de los bancos, un tanto trillada ya, pero valiosa. Se dice que, en el proceso de capacitación de estas personas, se toma suficiente tiempo para que ellos se identifiquen plenamente con las características de los billetes genuinos (color, olor, textura, tamaño), de tal manera, que puedan distinguir, a simple vista, cualquier billete falso. Algo similar es lo que deseo hacer en este respecto.
¿Quién es Witness Lee?
Algunos de sus seguidores lo llaman "El Oráculo de Dios" en la tierra. Otros, lo consideran algo así como una segunda encarnación del verbo divino, o la Palabra Viviente encarnada otra vez. Witness Lee es el fundador de las llamadas "Iglesias Locales" presentes actualmente en varios países. En sus escritos, Lee presume que Dios se ha comunicado con él de forma directa y exclusiva y que todas las demás organizaciones cristianas, fuera de la suya, son falsas y satánicas.
Witness Lee nació en 1905 en el norte de China. Se crió en una familia cristiana y se educó en colegios de habla inglesa. A la edad de 19 años, supuestamente creyó en el Señor Jesucristo y se consagra a la "predicación del evangelio". A principios de su actividad religiosa, conoce a Watchman Nee, de quien se dice llegó a ser cristiano en la China continental en 1920, a los diecisiete años de edad, y en ese mismo año comenzó a producir sus primeros escritos. Este último, tuvo casi treinta años de actividad religiosa. En 1952, Watchman Nee fue encarcelado por causa de su fe y permaneció en prisión hasta su muerte en 1972. Para algunos cristianos alrededor de todo el mundo, sus enseñanzas y escritos siguen siendo una rica fuente de inspiración y provisión espiritual.
Witness Lee comenzó a trabajar con Watchman Nee. En 1949, Lee fue enviado por Nee a Taiwán para asegurar que fuese preservado "lo que el Señor les había encomendado". En 1962, Lee fue a los Estados Unidos y empezó a trabajar allí. Ministró en conferencias semanales, dando miles de mensajes hasta el año 1997. En febrero de 1997, Lee dio su última conferencia pública a la edad de 91 años. Su obra principal, "Estudio-vida de la Biblia", es una "interpretación personal" de la Biblia. Comprende más de 25,000 páginas de comentarios sobre cada libro de la Biblia, una supuesta presentación de lo que, según él, significa el disfrute y la experiencia que el creyente tiene de la "vida divina de Dios en Cristo mediante el Espíritu".
Al igual que otros líderes sectarios tales como Carlos T. Russell, fundador de los Testigos de Jehová, Witness Lee, inicialmente, tuvo algún tipo de "relación" con el cristianismo para después negar, abiertamente, sus verdades fundamentales y, finalmente, crear su propio movimiento. Aunque estuvo asociado durante un tiempo con el reconocido escritor Watchman Nee, Lee eventualmente negó los principios que aprendió de él. Esto no ha impedido que tanto Witnees Lee como su organización pretendan ser los sucesores de Watchman Nee y se proclamen a sí mismos como "El Cuerpo de Cristo en la tierra".
¿Qué es Living Stream Ministry?
Es una organización sin fines de lucro que se dedica principalmente a la publicación del ministerio de Watchman Nee y Witness Lee. Nótese, textualmente, como esta organización define su misión: "Así como estos dos siervos fueron fieles en trasmitir el ministerio que el Señor legó a la iglesia, es nuestro objetivo imitar su fidelidad distribuyendo las riquezas de Cristo para que se edifique el Cuerpo de Cristo. Living Stream Ministry tiene una sola meta: proveer alimento espiritual a todos los creyentes para que crezcan en 'la vida divina', a fin de que el Cuerpo de Cristo sea edificado". Otra vez aquí se expresa el concepto de "vida divina", idea fundamental en la teología de este movimiento sectario, desde luego, contraria a la enseñanza bíblica. Una de las maneras empleadas por esta gente para diseminar tales conceptos es por medio de la distribución de su literatura. Suelen llegarse a las iglesias o a los creyentes incautos para ofrecerles estos recursos como medios "muy benignos para el crecimiento espiritual".
"La iglesia local": ¿iglesia o secta?
Un estudio teológico responsable de las enseñanzas de "las iglesias locales" demostrará que se trata sencillamente de meros grupos sectarios. Una de las tantas características de las sectas es el marcado sentido de exclusividad. El mismo Lee dice: "Satanás ha tomado un paso más creando todas las denominaciones. El Catolicismo Romano y el protestantismo, todos caen en esta categoría convirtiéndose en una organización de Satanás". Estos grupos, que pretenden llamarse iglesia, no están basados en las enseñanzas de la Biblia, sino en las de su iluminado: Witness Lee. Al igual que las demás herejías y sectas que han surgido a través de la historia, los seguidores de Lee sustentan errores garrafales, entre otras cosas, producto de una interpretación bíblica nefasta. Todas las enseñanzas de Lee con relación a la Biblia, Dios, la triunidad, el hombre, el pecado, la obra expiatoria, el Espíritu Santo, la salvación y la vida cristiana, la eclesialogía, la mayordomía cristiana, y la escatología no son más que perversiones de la fe. Un perfecto sincretismo de cristianismo y antiguas creencias orientales (nueva era), una perniciosa mezcla de Biblia, humanismo y religión orientalista, un neo paganismo matizado con conceptos evangélicos.
Este movimiento religioso tiene, formalmente, aproximadamente, unos 15 años. Se cree que su sede se encuentra en Calacoaya, México, la versión latina de un movimiento de dimensiones internacionales de orígenes asiáticos (China). Como es de esperar, primordialmente, fundamenta sus creencias en los comentarios hechos por Witness Lee al Nuevo Testamento, intitulado: Recobro. Con frecuencia, su expansión se debe a la "colaboración" de algún "hermanito" o "hermanita" insatisfechos con su congregación, por lo general, inmaduros en la fe, a quienes "les hacen ver" que todas las demás iglesias "viven en la carne" y son falsas. La invitación a "la verdadera y única iglesia" no se hace esperar. El siguiente paso es el adoctrinamiento, lo que representa, en pocas palabras, un legítimo lavado cerebral.
Estamos hablando de una horrenda desviación y desvirtuación del cristianismo bíblico e histórico. Esta gente maneja un "lenguaje de aparente piedad y santidad cristiana". Bien suele decir el Rdo. Efraím Silva Ovalles, definición clásica que describe a las sectas: "la herejía es la mentira cabalgando en los lomos de la verdad". Satán se viste de "ángel de luz". Así trabaja Satanás, con verdades a medias, esto es, completas mentiras disfrazadas y dispuestas para el engaño de los "niños espirituales" (Efes. 4: 14).
Rituales y prácticas características
En estos grupos se acostumbra mucho las prácticas de misticismo colectivo: por ejemplo, después de leer las Escrituras, se promueven, en estados de trances, experiencias extra sensoriales que, supuestamente, proveen "nuevas revelaciones" entre los presentes. Es típico oír expresiones como estas: "El Señor me dice . . .", Dios me ha revelado que . . .", "El Espíritu me hace sentir en este momento . . .", "Dios está aquí, lo siento, es maravilloso . . .". En tales circunstancias, supuestamente, reciben direcciones espirituales en casos tan específicos como "qué ropa comprar", "a qué banco ir". También se practica, entre otras cosas, la meditación, la visualización, la declaración positiva o palabra de fe, la repetición de palabras o frases (mantras) con poderes mágicos en sí mismas. En vez de estudiar las Sagradas Escrituras, Witness Lee inicia a los seguidores de las "iglesias locales" en la repetición interminable de 3 o 4 palabras a las que atribuye poder mágico.
A semejanza de la costumbre de las sectas budistas e hinduistas, como los Hare- Krishnas, se induce a los adeptos a recitar la frase "Oh, Señor", a manera de mantras, con la creencia de que ese simple hecho los hará más espirituales. Lee dice: "Supongamos que en las reuniones de la Iglesia Local no hiciéramos ninguna cosa más que decir: Oh, Señor, Amén, Aleluya. Oh, Señor, Amén, Aleluya. Si el Señor nos guiara a hacer esto por dos horas, yo creo que todos nosotros seríamos encendidos . . . cuando decimos estas 4 palabras tocamos los siete espíritus de Dios". Continúa diciendo: "No es necesario pensar acerca de lo que
lees . . . es mejor para nosotros cerrar nuestra mente", por su puesto, a la Biblia.
Una eclesialogía distorsionada
Aunque "la iglesia local" de Witnees Lee aparenta creer en el Dios que revelan las Sagradas Escrituras, la verdad es que en sus enseñanzas más profundas para iniciados, se maneja el concepto de que literalmente Dios se convirtió en la iglesia, y viceversa. Esto no se refiere sólo a que la iglesia sea la morada del Espíritu Santo o algo así, sino más bien a que la iglesia es realmente ¡Dios mismo! Lee lo enseña así: "En naturaleza, somos exactamente iguales". En resumen, según la iglesia local, Dios actualmente no es: Padre, Hijo y Espíritu Santo, sino más bien 4 en uno: "Ahora (Dios) son cuatro en uno: El Padre, El Hijo, El Espíritu; y el Cuerpo (de Cristo).
Su concepto del hombre
En el libro, Los Dios-Hombres, Lee explica que sus seguidores son, "en cierta forma", divinos. declara: "Todos somos Dios-Hombres". Esta es una declaración típicamente nuevaerista. Es una evocación a la gran mentira de la serpiente que encontramos en Génesis: "Seréis como Dios" (Gén. 3:4). La nueva era define a la deidad no como a una persona, sino como a una realidad o energía cósmica. El concepto proviene del Hinduismo (principal religión orientalista). Es un parecer panteísta (de dos raíces griegas, Pan: todo; Theos, Dios) que establece que Dios es (o está) en todo y todo es Dios. La Biblia, evidentemente, no enseña semejante farsa. Sólo existe un Dios, creador de todo cuanto existe. Trascendente en tanto que es distinto y está por encima de sus criaturas; inmanente en tanto se hace cercano en Jesucristo. Cristo en la vida del creyente es el Emmanuel, Dios con nosotros. Pero no somos ni jamás seremos "dioses".
La salvación: ¿cómo se consigue?
La iglesia local enseña un camino de Salvación contrario al que expone el Nuevo Testamento. Esta es la fórmula inventada por su fundador: "Si les ayudamos a decir: Oh Señor, tres veces, ellos serán salvos . . .", ¡aunque no tengan intención de creer, aún así serán atrapados!". ¿En qué lugar de la Biblia se enseña que para que una persona se salve basta con recitar de labios tres veces la frase "Oh, Señor"? Obviamente, en ninguna parte. Existen pasajes claros que definen cómo ser salvos: "Y sabéis que no he rehuido anunciaros nada que os fuese útil, y el enseñaros públicamente y de casa en casa, testificando a los judíos y a los griegos acerca del arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hech. 20:20, 21; léanse también estos pasajes: Marcos 1:14-15, Lucas 24:47, Mateo 4:17, Juan 20:31 y Hechos 2:38). Entonces, a la luz de la enseñanza del Nuevo Testamento, entendemos claramente que los dos requisitos para salvación son: arrepentimiento para con Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo. Más aún, la Biblia explica que la fe para ser eficaz debe ser de todo corazón y no meramente de labios. Nótese lo siguiente: "Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios" (Hech. 8:37).
¿Qué Biblia lee esta gente? ¿Qué clase de lectura hacen? Ya sabemos, más que leer la Biblia, adoran la interpretación de su iluminado. Qué hacer, por ejemplo, con pasajes como estos: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo" (Rom. 10:9). ¿Basta entonces con una simple confesión de labios? Respondamos esa pregunta después de leer otro pasaje bíblico: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos". (Mat. 7:21).
¿Qué decir de las repeticiones?
¿Y que tal si el "Oh, Señor" de labios, se repitiera tres veces como enseña Witness Lee? ¿Por repetir mecánicamente una invocación religiosa Dios nos oirá? Jesucristo contradijo esto cuando dijo: "Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería, serán oídos" (Mat. 6:7). Como vemos, lo que enseña Lee, es teológicamente incorrecto ya que las condiciones para la salvación son muy claras en el Nuevo Testamento: arrepentimiento genuino y fe de corazón, no en cualquier cosa, sino en la persona y obra de nuestro Señor Jesucristo. Nada menos que eso es el mensaje de salvación cristiano.
¿Qué de la Gran Comisión?
Si lo anterior no basta para refutar las enseñanzas de la mal llamada "iglesia local", sólo mencionaremos que Witness Lee también dice que no es necesario predicar, para alcanzar a los inconversos. Este error es elemental, y totalmente contrario a las instrucciones de Jesús en Marcos 16:15 y Lucas 24:47. Esto explica, entre otras cosas, su actividad decididamente proselitista. Ellos no son misioneros, como ocurre con la mayoría de las sectas. Pero nosotros sabemos bien que el Señor dejó claramente descrita, antes de ascender a la diestra del Padre, la misión histórica de su iglesia en la tierra: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mat. 28:18-20). ¿Qué hacen con esa orden? Sencillamente, la incumplen porque no pueden obedecer a quien no tienen como Señor. Si la iglesia no existe en este mundo para extender el reino de Dios por medio de la predicación y la enseñanza de la persona y obra de Jesucristo, entonces, ¿para qué existe?
La "iglesia local" es afecta a "reclamar el territorio". Esta es una expresión de la "declaración positiva" o "palabra de fe". En el fondo, esta práctica hace de "la palabra de fe" el amo y de Dios el esclavo. sencillamente, para ellos Dios está para cumplir los antojos de sus declaraciones. Sin duda, una burda ofensa a la soberanía de Dios. Esta es una extraña costumbre por medio de la cual ellos se proclaman a sí mismos la única iglesia de cualquier ciudad a donde llegan ("La única expresión del Cuerpo de Cristo"). Según su punto de vista, todas las otras iglesias que estén allí (no importa aún si estaban muchos años antes que ellos) son consideradas falsas y satánicas. La práctica de "reclamar el territorio" hace que haya líderes sumamente autoritarios y celosos de lo que imaginan ser "su territorio", de manera que consideran intrusos a los cristianos de cualquier iglesia que quiera trabajar allí.
Esto, en algunos lugares, ha provocado en ocasiones que seguidores de Witness Lee atenten verbalmente o aun se opongan al derecho de culto de congregaciones que no están de acuerdo con sus ideas. Actualmente, la secta está distribuida en varias partes del mundo, y en México se le puede encontrar operando en ciudades como Monterrey, Torreón, Querétaro, Celaya, y otras más.
Conozca la verdad, descubra el error y deséchelo
Queda evidenciado que este movimiento no es ni bíblico ni cristiano. Ellos son fieles a Witness Lee y a sus enseñanzas. La fe es cuestión de decisión personal. No se puede servir a dos señores (Luc. 16:13). No existen dos Señores, "Jesucristo es el Señor", así lo ha declarado el Padre (Fil. 2:11). No es que existan tampoco dos evangelios. Existe un solo mensaje de salvación claramente revelado por Dios en su palabra escrita (Gál. 1:6-12). Sólo que hay algunos por allí que andan falsificando la palabra de Dios (2 Cor. 2:17), a los cuales "es necesario tapar la boca" (Tit. 1:11). Los que son de Cristos buscan las cosas que son de Cristo (Col. 3:1). Las ovejas del Buen Pastor oyen su voz y la siguen (Juan 10:27). Necesitamos, hoy más que nunca, identificarnos plenamente con la voz de nuestro Maestro y Señor Jesucristo para distinguir en medio de tantas voces su verdad inconfundible. Hagamos un contraste entre la verdad de Cristo y la mentira de Witness Lee con relación a algunos aspectos básicos de nuestra fe.
La verdad de nuestro Señor Jesucristo La mentira de Witness Lee
Jesús nos reveló a Dios como el Padre como eterno, soberano, único (Mat. 28:19). El Nuevo Testamento nos revela al verdadero y único Dios, el Dios trino: Padre, Hijo, Espíritu Santo. Witnees Lee habla del supuesto Dios en cuatro: Padre, Hijo, Espíritu santo, Iglesia.
Jesús nos trajo del Padre las buenas nuevas de salvación para todo aquel que creyese en él (Juan 3:16). La respuesta que exige el mensaje de salvación como medio para alcanzar la vida eterna son dos: arrepentimiento para con Dios y fe en Jesucristo (Hech. 20:20; Juan 20:21) Witness Lee enseña que en las reuniones las personas, aunque no tengan intención de creer, sólo tienen que repetir tres veces la frase "Oh, Señor" para alcanzar una gracia especial.
Con relación a la oración, Jesús censuró la vanidad de las oraciones mecánicas y las repeticiones (Mat. 6:7) Lee dice que la repetición de sus "mantras" acercará más a la gente a Dios, les conferirá gracia especial, y les proporcionará iluminación divina para recibir "revelaciones especiales".
Jesús mandó que sus discípulos predicaran el evangelio a toda criatura e hicieran discípulos a todas las naciones (Mat. 28:18-20; Luc. 24:47). Considera que no es necesario predica para alcanzar a los perdidos.
Jesucristo nos enseña la importancia de estudiar las Escrituras (Mat. 4:4; Juan 5:39). El Espíritu Santo, por medio de sus siervos, lo confirma (1 Tim. 4:13; 2 Tim. 3:15, 16; Heb. 4:12; Apoc. 1:3) Lee enfatiza lo innecesario de estudiar, meditar, memorizar las Escrituras. Según él, no hace falta. Parece que el Espíritu Santo se equivocó en su revelación y Cristo también.
El peligro que corren los seguidores de la "iglesia local"
Es de amplia comprobación científica que este tipo de sectas afecta catastróficamente la salud física, mental, emocional y espiritual de sus seguidores. El involucrarse con este movimiento puede acarrear la pérdida de contacto con la realidad, debido a la inducción de estados alterados de conciencia que causa cambios de conducta, muchas veces, en contra de la voluntad de las personas (manipulación y lavado de cerebro). Muchas de las personas que militan en el movimiento están "sinceramente equivocadas". Con el tiempo, la mayoría termina o en desequilibrio atroz o en frustración extrema, al punto del escepticismo, si es que logran escapar de los tentáculos de esta perversión. Como no son misioneros, están muy interesados en los creyentes que, según ellos, "han vivido mucho tiempo en oscuridad". Ellos, supuestamente, han venido comisionados por Dios para traerles luz y así librarles de todas las opresiones espirituales de esta vida. Desde la perspectiva sociológica, existe una tendencia marcada en las "iglesias locales, de aislar a sus seguidores de la sociedad. Por ejemplo, se considera pecaminoso participar de ciertas celebraciones (cumpleaños, día del padre o de la madre, la navidad, entre otras) por considerarlas paganas.
Algunas sugerencias prácticas
¿Podemos hacer algo a favor de algún hermano lamentablemente involucrado en este movimiento sectario? Quiero compartir algunas sugerencias prácticas que pudieran ayudar. Primero, hablemos de algunas medidas profilácticas, o sea, acciones que nos ayuden a prevenir y evitar los efectos perniciosos de estos nuevos brotes de errores antiquísimos. Luego, consideraremos algunas medidas terapéuticas, o sea, acciones que nos permitan ayudar a sanar o curar a alguien que se encuentre infectado por este mal.
Algunas medidas profilácticas
Dice un dicho popular: "mejor es prevenir que lamentar". Cuando Pablo le escribe a Timoteo le dice: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina". Quiero hablar, de modo especial a los pastores, misioneros, maestros, y demás servidores de la iglesia. Nosotros somos los principales responsables de lo que leemos y enseñamos a los creyentes de nuestras iglesias. Somos atalayas de la iglesia de Jesucristo. Daremos cuenta a Dios del ministerio que él puso en nuestras manos para hacer. En tal sentido, tenemos que estar vigilantes para velar por la salud integral de la congregación.
Una cosa en la que hay que tener sumo cuidado es en la escogencia de los que han de servir en la iglesia. Nada más serio que eso. No puede existir ligereza al respecto. El pastor de la iglesia "no puede ser un neófito" porque terminará, tarde o temprano, cayendo en condenación del diablo (1 Tim. 3:6). El pastor, como requisito indispensable, entre otros, tiene que ser apto para enseñar la sana doctrina: "Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también puedan exhortar con sana enseñanza los que contradicen" (Tit. 1:9).
Estimado pastor, sepa que cada día vendrán "enseñanzas que se pondrán de moda", "pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina", "persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién lo has aprendido" (Tit. 2:1; 2 Tim. 3:14). "Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido" (1 Tim. 4:6). "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad" (2 Tim. 2:15).
El pastor es responsable de capacitar a los santos para que crezcan en la fe y cumplan la obra del ministerio en el cuerpo de Cristo, la iglesia. Así lo expresa Pablo: "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio . . ., hasta que todos lleguemos a la unidad a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios . . ., para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagemas de hombres que emplean con astucia las artimañas del error". (Efes. 4:11-16). Esa es la responsabilidad de los que hemos sido llamados por el Señor a ministrar en su iglesia. No hay que inventar nada nuevo, la verdad ya ha sido revelada. Bien lo decía el apóstol Pedro: "Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis . . ." (2 Ped. 1:12). Nosotros creemos que ya no existen ni se necesitan supuestas nuevas revelaciones. La revelación ha alcanzado su clímax con Cristo y la Biblia (Heb. 1:1, 2; Col. 2:8-10;
Gál. 1:6-12).
Como medidas prácticas, es de vital importancia "cuidar el púlpito". Desde ese lugar ha de predicarse solamente a Jesucristo y la verdad de su palabra. En segundo lugar, hay que reforzar el estudio bíblico semanal en la iglesia. Los beneficios que puede traer al desarrollo de los miembros de la iglesia son incalculables. En tercer lugar, no se puede descuidar la clase de doctrina. El pastor debe ser muy diligente en este respecto. Todo creyente, bautizado o no, antes de hacerse miembro de nuestra iglesia debe ser adoctrinado, independientemente quien sea. ¿Buscamos el favor de los hombres, o el de Dios? ¿Tratamos de agradar a los hombres, o a Dios? Pues, si aún buscamos agradar a los hombres, entonces, no seríamos siervos de Jesucristo (Gál. 1:10). Finalmente, mucho cuidado con la cantidad de información que está rodando por medio de casetes, videos, libros, Internet. Anteriormente, el problema, en cierto modo, era la escasez de información. Hoy sucede lo contrario, la pregunta más bien es, ¿qué hacer con tanta información?
Como organización, necesitamos renovar el valor de la Comisión de doctrina. Por alguna razón, en mi opinión, su función se ha subestimado y, lamentablemente, vemos que han ocurrido casos que pudieron evitarse por medio de la instrumentación orientadora de este importante ente. Hay que fomentar en nuestras asociaciones la enseñanza de las doctrinas fundamentales de la fe cristiana y de nuestros distintivos principios bautistas. En la actualidad, en muchos lugares, están surgiendo programas e instituciones de formación teológica. No juzgo a priori que todos sean malos, únicamente advierto a los presidentes de asociaciones, pastores y hermanos en general a asegurarse de que se trata de medio de formación y no de deformación doctrinal. Valga la cuña a favor de nuestro Seminario. Hoy, en medio de las tantas demandas que surgen constantemente en nuestro mundo, tenemos que seguir invirtiendo en la mejor preparación teológica y ministerial posible de los llamados por Dios al sagrado ministerio. Lo repito, se trata de una inversión.
Algunos, quién sabe con qué motivaciones, insisten en pensar y decir que no tiene sentido mantener y sostener el Seminario. Inclusive, supuestamente para sustentar su tesis, declaran: "al fin y al cabo, los que se han desviado de la doctrina entre nosotros, ¿no han salido acaso del Seminario? Los que así piensan desconocen el hecho de que, finalmente, cada cual decide qué creer y vivir. ¿No fue acaso algo parecido lo que ocurrió con el joven rico? Él estuvo frente la Señor y oyó sus palabras. Sin embargo, al ser confrontado, tomó su propia decisión, triste decisión, pero decisión al fin. ¿Sería justo culpar a Jesús por la perdición de Judas? Además, sería ridículo, por ejemplo, pensar en cerrar las universidades o los hospitales porque estos no se dan abasto para las demandas que se presentan. La pregunta de rigor sería, si contando con una enseñanza de la calidad que ofrece nuestro Seminario, "algunos" prefieren creer otras cosas, ¡qué no ocurriría si prescindiéramos de este recurso que Dios nos ha dado a los bautistas venezolanos para formar a sus llamados!
Algunas medidas terapéuticas
Hay dos pasajes a los que quiero hacer referencia antes: "Hermanos míos, si alguno entre vosotros es engañado, desviándose de la verdad, y otros le hace volver, sabed que el que haga volver al pecador del error de su camino salvará una vida de la muerte, y cubrirá una multitud de pecados" (Sant. 5:19, 20). El otro: "A algunos que dudan convencedlos, a otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne" (Jud. 22). Es evidente que la Biblia nos invita a ayudar a los que están en error, sean creyentes o no. Pero hay que tomar ciertas medidas dependiendo de la situación y actitud que tenga la persona a quien procuramos ayudar. Necesitamos persuadir a la gente, no podemos obligarles ni mucho menos caer en "discusiones necias que para nada aprovechan, sino que, por el contrario, conducirán más y más a la impiedad" (1 Tim.
6:3-5; 2 Tim. 2:16).
Primero, hay que ser pacientes con los débiles (1 tes. 5:14). En segundo lugar, recordemos que será el Espíritu Santo por medio de su palabra quien finalmente convence a las personas. Tercero, necesitamos orar mucho por nuestros pastores y por nuestras iglesias, que el Señor proporcione la sabiduría y el discernimiento espiritual necesario para probar los espíritus y las intenciones de los que se allegan a nuestras iglesias (1 Cor. 2:14; 12:10; 1 Juan 4:1). Finalmente, por medio de la verdad abramos los ojos a las personas para que vean las inconsistencias de sus creencias y se vuelvan de la mentira a la verdad gloriosa del evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Amados hermanos, ¿será posible que hayamos estado equivocados todos estos años? La respuesta, a la luz de la enseñanza del Nuevo Testamento, debe ser esta: "Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero, y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna" (1 Juan 5:20). "Permanezca en ustedes lo que han oído desde el principio, y así ustedes permanecerán también en su Hijo y en el Padre" (1 Juan 2:24).
"Queridos hermanos, he deseado intensamente escribirles acerca de la salvación que tenemos en común, y ahora siento la necesidad de hacerlo para rogarles que sigan luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez por todas a los santos. El problema es que se han infiltrado . . . ciertos individuos que desde hace mucho tiempo han estado señalados para condenación. Son impíos que cambian en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Jesucristo, nuestro único Soberano y Señor" (Jud. 3, 4, NVI). "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales" (1 Tim. 6:3-5, RV 60). Pablo también dice: "Pero aun si nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diferente del que os he anunciado, sea anatema" (Gál. 1:8, RVA).
<b>Mag. Richard J. Serrano P., Vicerrector académico del STB</b>
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