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Ver versión completa : Un encuentro que cambió mi vida.(testimonio de Gilda Orlandi)


elmollejotravieso
02-mar-2003, 00:39
Un encuentro que cambió mi vida
Muchas personas piensan que el cristianismo es una religión más, llena de prohibiciones y de aburrimiento.Para ellos,Dios es algo lejano y abstracto.Ven la Biblia como otro de tantos libros religiosos,fantástico,mitológico,cuyas historias no son más reales que los cuentos de hadas.Eso creí yo también durante mucho tiempo.
Pero un día maravilloso y definitivo,Jesús se reveló a mi vida en todo su esplendor.Yo había oído hablar de Él,pero no le conocía. Para mí,Jesús era tal vez un profeta más,un gran filósofo,pero no el Hijo del Dios viviente.El hecho de la resurrección de Cristo no tenía ningún significado para mí.No lo entendía,no lo creía.Pero, sin embargo,mi alma tenía sed de Dios,del Dios vivo.No sabía dónde estaba,no sabía cómo buscarlo,pero mi corazón clamaba por la verdad.Por ser profesora de Humanidades,me había familiarizado con distintas religiones del mundo.Había tenido en mis manos el Corán,el Bagavad Gita,los libros de Ramacharaka, Krishnamurti, Lobsam Rampa,el Popol Vuh y otros tantos.Había ido en pos de «gurús» de la India a escuchar sus pláticas existenciales,y nada de ello me complacía del todo.Algo faltaba. Ahora comprendo que lo que faltaba era la verdad.Son libros muy interesantes, algunos hermosos,pero carentes de exactitud histórica y verdadera revelación de Dios.Comprendí con el tiempo, tras mucho estudio,que la Biblia es un libro único en su clase. Lejos está de ser un libro de leyendas fantásticas.Ningún otro clásico de la historia ha tenido mayor corroboración al transcurrir los años que éste.Ninguno ha sido más corroborado por historiadores,arqueólogos y hasta por científicos,aunque ninguno ha sido,además,más criticado.No obstante,cuantas más verdades se descubren,más se acercan los expertos a lo expuesto en los libros de la Biblia.La falta de información,el prejuicio y la soberbia intelectual son los factores que nos llevan a restarle importancia a este libro sagrado.Pero ésto lo sé ahora.Todo comenzó por mi sed genuina de buscar la verdad.Durante algún tiempo había oído decir a los cristianos que Cristo volvería otra vez.Esto comenzó a preocuparme profundamente,pues temía que me fuera a pasar como a los judíos,que estuvieron tan cerca de Jesús y no lo reconocieron como el Mesías.Conocer la verdad ha sido siempre para mí una necesidad de vida o muerte, una prioridad en mi vida.No podía conformarme con verdades a medias,mucho menos con mentiras.Dios,quien conoce aún lo más oculto del corazón de las personas,vio mi corazón y contestó mi clamor silencioso.Una tarde estaba yo en mi casa en Humacao, meditando en lo que había oído de los tiempos del fin y del regreso de Jesús.Yo no sabía a ciencia cierta cómo sería que Él vendría.Pensaba que iba a reencarnarse.No entendía bien el asunto de la resurrección.De sodas formas,necesitaba conocerle.
Meditaba yo en lo que había oído acerca de los tiempos del fin y del regreso de Cristo cuando,de pronto, comencé a sentir una paz sobrenatural que llenaba cada rincón de la habitación.Una nube espesa comenzó a cubrir todo el lugar.Cerré mis ojos y,aún con los ojos cerrados,una fuerte luz me iluminaba.Escuché entonces,audiblemente,en mi interior,una potente voz que decía:"CRISTO VIVE.CRISTO VIVE.CRISTO VIVE."Mi mente natural y mi orgullo intelectual combatían contra aquello que me estaba sucediendo.Comencé a decirme: «Qué ridícula eres.¿Cómo vas a creer eso?» Pero «la luz en las tinieblas resplandece,y las tinieblas no prevalecieron contra ella» (Juan 1:5).
La verdad es más poderosa que la mentira,y la verdad se estaba manifestando a mi vida.Dice Juan 14:26 que «el Espíritu Santo, a quien el Padre enviaría en el nombre de Jesús,nos enseñaría todas las cosas... (paráfrasis mía) y nos guiaría a toda la verdad» (Juan 16:13).
Comencé entonces a ver,como en una pantalla de cine en mi interior,escenas de mi vida en las que yo había fallado ante Dios, en las que yo había pecado.Todo sucedía a una velocidad vertiginosa.Sentí un profundo arrepentimiemto.Lloré,lloré ante la excelsa presencia de Dios,pidiéndole perdón por tantos años de vida apartada de Él,por todos mis pecados,uno por uno,los que fueron apareciendo en mi mente como en una película.Entonces, el llanto de arrepentimiento se convirtió en llanto de alegría al sentir el profundo amor de Dios,a través de Jesús,abrazándome, recibiéndome,perdonándome y transformándome en una nueva criatura.Sentí literalmente como que un enorme peso me fue quitado de los hombros.Me sentí liviana,limpia,inocente.Hasta la piel me parecía más suave,como la de un bebé.Por dentro sentía como si una manguera de agua me limpiara.Por fuera eran mis lágrimas.Abrí los ojos,y sentí como si me hubieran quitado unas vendas de los ojos,como si hubiera estado al revés y me enderezaran.Miré hacia arriba,hacia el techo,y pude ver,como flotando en el espacio,con mis ojos bien abiertos,la más maravillosa visión.Vi un rostro transparente que me sonreía, resplandeciente,lleno del más sublime y profundo amor que pudiera existir Era un rostro luminoso de varón,con barba,bigote y cabellos de un color blanco que no puedo describir.Sus cabellos llegaban casi hasta sus hombros,separados en medio de la frente.Su mirada y sonrisa penetraron hasta lo más profundo de mi espíritu.El amor y la comprensión que emanaban de aquel rostro conmovió lo más profundo de mis entrañas.Sabía que era el rostro de Jesucristo, lo sabía en mi interior.No era un fantasma, ¡era una visión espiritual del Cristo resucitado,del Cristo glorificado! El Espíritu Santo había venido a mi vida pare revelarme al Cristo vivo! Como a Pablo,el Cristo resucitado se había manifestado a mi vida.Como a Pedro,Dios mismo,a través de su Espíritu Santo,acababa de revelarme que Jesús es «el Cristo,el Hijo del Dios viviente»(Mateo 16:16),y no un profeta más en la historia. Eso era todo lo que necesitaba saber.
Me tiré de rodillas al suelo y dije: «Señor,si tú vives,te entrego mi vida. Haz con ella lo que tú quieras.» Y me levanté cambiada. Allí comenzó una nueva Gilda,lavada por la sangre de Jesús, reconciliada con Dios,nacida de nuevo en el Espíritu.
Comencé entonces a descubrir,poco a poco,la maravilla de vivir tomada de la mano de Jesús.Podía ahora decir como Job: «De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven» (Job 42:5). Hasta entonces,había estado ciega a las cosas espirituales.En una ocasión dijo Jesús: «De cierto,de cierto te digo,que el que no naciere de nuevo,no puede ver el reino de Dios» (Juan 3:3). ¡Con razón yo no podía ver el reino de Dios,era imposible! No había nacido de nuevo.Pero desde aquel encuentro glorioso con mi Redentor y Salvador,con el Cristo vivo de la historia, con el que es «el camino,y la verdad,y la vida» (Juan 14:6),comencé a vivir la más maravillosa aventura.
Desde entonces,he podido unirme a tantos otros que día a día ven la mano maravillosa de Dios interviniendo en los asuntos grandes y pequeños de la vida.(Siempre ha intervenido; era yo la que no podía verlo.)Desde entonces he sido testigo,junto a otros tantos,de las manifestaciones de amor y de misericordia de Dios en favor de la gente,de milagros y maravillas cotidianas.He sido testigo,junto a otros,de la intervención de los ángeles de Dios en favor de las personas en apuros.He visto cuánto nos ama Dios y cuánto desea lo mejor para nosotros.Ahora sé que la verdadera vida cristiana no es una vida religiosa,no es una vida aburrida. Ahora sé que los relatos de la Biblia no son cuentos de hadas, sino verdades eternas que se repiten a diario y se extienden hasta nuestros tiempos.

Por: Gilda Orlandi

escarlota
03-ago-2003, 22:12
muy lida tu esperiencia