CarlosBlanco
28-feb-2003, 14:05
Sexualidad y religión...
En la educación sexual de los niños debe haber un equilibrio entre la libertad y los límites. Creo que la religión expresa la necesidad de límites, o sea, de un ordenamiento moral que haga posible la plenitud de vida. Sin libertad no hay salud mental, tampoco la hay si no existen los límites. "
Para Freud la salud mental consiste en la capacidad para amar y trabajar. Los dos verbos en la lengua original podrían traducirse por gozar y producir. Luego, para Freud, la salud mental se juega en la conjunción del goce y la producción. Es la prohibición lo que crea el deseo. Lo dice San Pablo en la epístola a los Romanos: “yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: no codiciarás”. Codicia aquí es epitimia, deseo concupiscente. No contamos con demasiado espacio, pero sería interesante ver como se maneja el deseo, la ley y el goce en este capítulo 7. Solo mencionamos de hecho de que el texto paulino expresa la dialéctica:
Prohibición - libertad.
Las dos cuestiones que se plantean son: ¿Hasta dónde debe llegar la libertad? y ¿Cuáles son los límites?
Voy a presentar algunas reflexiones sobre la sexualidad a partir del libro que sirve de fundamento a todos los cristianos, la Biblia. No existe una hermenéutica químicamente pura y no pretendo que la mía lo sea. Es evidente que el Inconsciente colorea nuestras interpretaciones sin que nos demos cuenta. Cada uno encuentra en la Biblia lo que quiere encontrar y no encuentra lo que no quiere.
Algunas personas religiosas parecerían avergonzarse de su sexualidad. No se atreven siquiera a mencionar lo que Dios no tuvo vergüenza en crear. En el libro de Génesis se relata la creación del sexo y de la sexualidad. El sexo para los animales y la sexualidad para los seres humanos. En el animal se trata de un destino biológico (instinto). En el ser humano se trata de un impulso vital, de una vicisitud física, psicológica y espiritual que nace con nosotros y que sólo la muerte puede destruir. Según el relato bíblico Dios crea al hombre y le ordena multiplicarse y señorear sobre los demás seres de la creación, los cuales, obviamente, también tendrán que multiplicarse. Al uno y a los otros les concede los elementos necesarios para su multiplicación: la sexualidad y el sexo.
Los animales no necesitan educación sexual pues todo está programado instintivamente. En el humano hay necesidad de aprendizaje. Pero en el niño que pregunta ya hay un saber sobre la sexualidad y también lo hay en el que no se anima a preguntar. Cuando el niño pregunta es porque sabe que hay algo que no sabe. Cuando no pregunta es porque sabe que su pregunta no va a ser bien recibida. El saber acerca de la existencia de algo que no se sabe y el deseo de saberlo, hacen a la esencia de lo humano. El animal no necesita saber, actúa instintivamente por cuanto está esclavizado a un destino biológico. No puede hacer otra cosa de lo que hace, no puede mentir. El hombre puede elegir lo que hace y cómo hacerlo. Puede mentir, puede decir la verdad pero fingiendo que miente. La libertad tiene sus desfiladeros y varias son las opciones que le presenta al ser humano la prohibición.
La Biblia nos habla de la sexualidad de tapa a tapa. Algunos no lo ven porque no lo quieren ver, o porque el dualismo griego colorea no solo su Interpretación sino también la elección de los textos bíblicos a ser considerados. Algunos pasajes no son tomados en cuenta o se los “espiritualiza”. Un ejemplo de “espiritualización” es esa maravillosa colección de epitalamios nupciales conocida con el nombre de Cantar de los Cantares. Respecto a su interpretación alegórica nos dice el teólogo francés Ronald de Pury.: Tenemos no sólo el derecho sino el deber de recusarla y de tomar en la Biblia al cántico por lo que es, el lenguaje de los enamorados, el lenguaje dado por Dios a los enamorados. SI algo debe repugnar, y aún escandalizarnos, es oír a una mujer decir hablando a Jesucristo: “Que me besen los besos de tu boca” o “su mano izquierda está bajo mí cabeza y su derecha me abraza mientras que es más normal y aún edificante oírla decir esto hablando de su novio o de su marido”.
No es posible, en tan corto espacio, hacer un estudio exhaustivo de la sexualidad en la Biblia. Solo voy a hacer la presentación de un texto sobre el cual haré algunas reflexiones. Se encuentra en el libro de los Proverbios capitulo 5, versículos 18y 19 que dicen así.: Alégrate con la mujer de tu juventud, como sierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo y en su amor recréate siempre”. Me voy a limitar a enunciar algunas ideas que destilan del texto:
1. La Biblia no desconoce la pasión ni el amor erótico. No tendría sentido alguno hacer una Interpretación alegórica del texto. Este se refiere específicamente a la satisfacción erótica del deseo, a la búsqueda del goce sexual.
2. No podemos suponer que Salomón, a quien se atribuye la autoría del libro de los Proverbios, careciera de experiencia con las mujeres. Según el testimonio bíblico tuvo 700 esposas y300 concubinas. Sin embargo presenta el ideal monogámico: Alégrate con la mujer de tu juventud”. Parece un consejo a los jóvenes que podría enunciarse así: “Participa con tu mujer de la alegría de vivir a través del encuentro sexual”.
3. Este es un de los textos que reivindica el lugar de la mujer en el comercio sexual. No existen en la Biblia alabanzas a la virginidad o al celibato. Solo el dualismo griego, enquistado en nuestra cultura, hace que algunos vean lo que quisieran que existiera. La mujer judía no era valorada por su virginidad sino por su maternidad. El tabú de la virginidad es algo ajeno a la realización humana que propone la Biblia. Un caso que no deja lugar a dudas es lo que ocurre con la hija de Jefté. Ante su muerte inminente ruega que se le conceda unos días de vida para poder “llorar su virginidad”. Las alabanzas a la virginidad y al celibato no tienen un fundamento bíblico textual. Lo tiene, sin embargo, en el dualismo griego inconsciente de muchos Intérpretes. Volviendo al texto Salomónico que nos ocupa vemos que el libro de los Proverbios fue escrito en el contexto de una sociedad patriarcal. A pesar de ello el autor presenta a una mujer activa en el acto sexual. Se trata de una mujer que acaricia de tal manera que satisface al hombre y. obviamente, ella se satisface también.
4. Este texto está en clara oposición a la actitud de algunos neuróticos religiosos que se avergüenzan de la sexualidad que les impulsa a buscar satisfacción.
5. El texto salomónico nos dice, además, que el goce sexual no debe ser una experiencia ocasional, lo presenta como una manifestación humana perenne: “Te satisfaga en todo tiempo”. Esto no implica que sea posible estar haciendo el acto sexual todo el tiempo. La satisfacción de la sexualidad no se logra solo a nivel genital. Se puede depositar mucha libido sobre una charla entre marido y mujer, en compartir una tarea y ¿por qué no?, en una actividad religiosa. Aquí vemos de nuevo la diferencia entre el sexo que corresponde al animal, y la sexualidad propia del ser humano. La experiencia y la enseñanza de Salomón nos muestra que se puede hacer el sexo (acto genital) con mil mujeres, pero sólo se puede hacer el amor con una. Igualmente una mujer al unirse genitalmente con muchos hombres no puede expresar cabalmente su sexualidad. Sin amor no hay plena sexualidad, aunque haya sexo.
6. Al decir todo el tiempo, el texto salomónico quiere decir todo el tiempo. El animal tiene deseos sexuales solo cuando está en celo a fin de cumplir su función reproductora. Cuando no están en celo los animales no procuran la cópula. El humano es el único ser de la creación que tiene actividad sexual permanente. Esto es así porque la función de la sexualidad no se agota en la reproducción de la especie. Por eso, el deseo no se agota en la mujer con la menopausia. Muy frecuentemente éste se acrecienta al desaparecer el miedo al embarazo. No obstante, la represión de la sexualidad puede encontrar en la menopausia una excusa para un intento de jubilación donde no hay júbilo sino frustración. La sexualidad nos acompaña del Moisés al sarcófago.
7. Salomón aconseja a cada hombre y. obviamente, a cada mujer “en su amor recréate siempre”. Esto puede entenderse como re-creación, es decir, una nueva creación permanente en la vida conyugal en su totalidad. Una vida que se renueva día a día en el encuentro de la pareja en permanente renovación. Una pareja re-creativa asegura su permanencia como tal. En una segunda acepción se puede pensar en la recreación como una diversión, como goce. Podemos concluir afirmando que sin re-creación la recreación es siempre pasajera. En la recreación el goce logrado es siempre Inferior al esperado. Con la re-creación permanente en el amor, siempre hay algo nuevo, siempre hay un plus de goce, sea físico, psicológico o espiritual. Es válido el consejo salomónico para la pareja humana: En su amor recréate siempre.
Haremos ahora una brevísima incursión en el Nuevo Testamento para ocuparnos del misticismo de San Pablo. Para el Apóstol de los gentiles el sexo puede resultar denigrante y la sexualidad la más elevada actividad humana. Del sexo a la sexualidad, de lo ridículo a lo sublime, de lo pornográfico al amor, esa es la disyunción paulina. En la primera epístola a la Iglesia de Corinto, Pablo polariza el sexo y la sexualidad. En el capitulo 6 versiculos 15 y 16 se refiere a la relación con una prostituta como un medio de desgracia ya que a través de la intimidad sexual el hombre se hace solidario de todos los pecados de la prostituta. En el capitulo 7 versículos 12 al 14 se refiere a la sexualidad como un medio de gracia mediante el cual un cónyuge no creyente puede participar de la comunión con Cristo mediante la comunión sexual con su cónyuge creyente.
Voy a terminar presentando cuatro reflexiones:
1. No encontramos fundamento alguno en la Biblia para desvalorizar a la sexualidad como hacen algunos en nombre de la religión. Todo lo contrario, la Biblia nos presenta a la sexualidad como un “invento” de Dios, quizás lo mejor que se le puede haber ocurrido.
2. Ciertamente en la Biblia se establecen limites pero... ¿se refieren al sexo o a la sexualidad? ¿Qué determina nuestros usos, costumbres y tradiciones? El Registro Civil comenzó a existir, en la mayoría de nuestros países latinoamericanos en el Siglo XIX. Los matrimonios por la Iglesia comenzaron a realizarse a partir del Siglo XIII. No se encuentra en la Biblia ninguna ceremonia de casamiento. En el Antiguo Testamento se establece: “El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne”. Jesús añade: Lo que Dios unió no lo separe el hombre”. Pero... ¿cuándo podemos estar seguros de que Dios ha unido a una pareja?.
3. La religión no ha podido mantener al sexo y a la sexualidad fuera del alcance de los solteros. ¿Cómo serán las costumbres sexuales en el futuro? Los cambios se hacen cada vez más acelerados. El Informe de Alfredo Kinsey sobre el comportamiento sexual de la mujer norteamericana afirma, en 1953, que el 33% de las mujeres habían tenido relaciones sexuales prematrimoniales. En 1975 la revista Redbook hizo una encuesta entre 100,000 mujeres menores de 25 años y se supo que el 90% de ellas habían tenido relaciones sexuales. Acerca de esta segunda investigación un teólogo cristiano, Lewin Smedes, dice: “Cada uno de ellos pudo haber cometido un error moral Pero lo que debemos notar es que el código principal del cristianismo, abstinencia fuera del matrimonio, no regula la conducta de la mayoría de las personas no casadas”.
4. La canalización de la sexualidad v del sexo puede ser un medio de gracia o de desgracia y determina la vida del individuo, la familia y la sociedad. Las costumbres sexuales están cambiando. Pero cada ser humano es responsable por lo que hace. Lo que cada uno decida puede conducirle a la realización personal o a su autodestrucción. Además de dañar a otros.
P.D.
Cuanto me gustaria que pastores y laicos pudieran leer este material que con amor he querido compartir y sobre todo a ti que tienes familia.
En Cristo,
Rev:Carlos Blanco.
En la educación sexual de los niños debe haber un equilibrio entre la libertad y los límites. Creo que la religión expresa la necesidad de límites, o sea, de un ordenamiento moral que haga posible la plenitud de vida. Sin libertad no hay salud mental, tampoco la hay si no existen los límites. "
Para Freud la salud mental consiste en la capacidad para amar y trabajar. Los dos verbos en la lengua original podrían traducirse por gozar y producir. Luego, para Freud, la salud mental se juega en la conjunción del goce y la producción. Es la prohibición lo que crea el deseo. Lo dice San Pablo en la epístola a los Romanos: “yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: no codiciarás”. Codicia aquí es epitimia, deseo concupiscente. No contamos con demasiado espacio, pero sería interesante ver como se maneja el deseo, la ley y el goce en este capítulo 7. Solo mencionamos de hecho de que el texto paulino expresa la dialéctica:
Prohibición - libertad.
Las dos cuestiones que se plantean son: ¿Hasta dónde debe llegar la libertad? y ¿Cuáles son los límites?
Voy a presentar algunas reflexiones sobre la sexualidad a partir del libro que sirve de fundamento a todos los cristianos, la Biblia. No existe una hermenéutica químicamente pura y no pretendo que la mía lo sea. Es evidente que el Inconsciente colorea nuestras interpretaciones sin que nos demos cuenta. Cada uno encuentra en la Biblia lo que quiere encontrar y no encuentra lo que no quiere.
Algunas personas religiosas parecerían avergonzarse de su sexualidad. No se atreven siquiera a mencionar lo que Dios no tuvo vergüenza en crear. En el libro de Génesis se relata la creación del sexo y de la sexualidad. El sexo para los animales y la sexualidad para los seres humanos. En el animal se trata de un destino biológico (instinto). En el ser humano se trata de un impulso vital, de una vicisitud física, psicológica y espiritual que nace con nosotros y que sólo la muerte puede destruir. Según el relato bíblico Dios crea al hombre y le ordena multiplicarse y señorear sobre los demás seres de la creación, los cuales, obviamente, también tendrán que multiplicarse. Al uno y a los otros les concede los elementos necesarios para su multiplicación: la sexualidad y el sexo.
Los animales no necesitan educación sexual pues todo está programado instintivamente. En el humano hay necesidad de aprendizaje. Pero en el niño que pregunta ya hay un saber sobre la sexualidad y también lo hay en el que no se anima a preguntar. Cuando el niño pregunta es porque sabe que hay algo que no sabe. Cuando no pregunta es porque sabe que su pregunta no va a ser bien recibida. El saber acerca de la existencia de algo que no se sabe y el deseo de saberlo, hacen a la esencia de lo humano. El animal no necesita saber, actúa instintivamente por cuanto está esclavizado a un destino biológico. No puede hacer otra cosa de lo que hace, no puede mentir. El hombre puede elegir lo que hace y cómo hacerlo. Puede mentir, puede decir la verdad pero fingiendo que miente. La libertad tiene sus desfiladeros y varias son las opciones que le presenta al ser humano la prohibición.
La Biblia nos habla de la sexualidad de tapa a tapa. Algunos no lo ven porque no lo quieren ver, o porque el dualismo griego colorea no solo su Interpretación sino también la elección de los textos bíblicos a ser considerados. Algunos pasajes no son tomados en cuenta o se los “espiritualiza”. Un ejemplo de “espiritualización” es esa maravillosa colección de epitalamios nupciales conocida con el nombre de Cantar de los Cantares. Respecto a su interpretación alegórica nos dice el teólogo francés Ronald de Pury.: Tenemos no sólo el derecho sino el deber de recusarla y de tomar en la Biblia al cántico por lo que es, el lenguaje de los enamorados, el lenguaje dado por Dios a los enamorados. SI algo debe repugnar, y aún escandalizarnos, es oír a una mujer decir hablando a Jesucristo: “Que me besen los besos de tu boca” o “su mano izquierda está bajo mí cabeza y su derecha me abraza mientras que es más normal y aún edificante oírla decir esto hablando de su novio o de su marido”.
No es posible, en tan corto espacio, hacer un estudio exhaustivo de la sexualidad en la Biblia. Solo voy a hacer la presentación de un texto sobre el cual haré algunas reflexiones. Se encuentra en el libro de los Proverbios capitulo 5, versículos 18y 19 que dicen así.: Alégrate con la mujer de tu juventud, como sierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo y en su amor recréate siempre”. Me voy a limitar a enunciar algunas ideas que destilan del texto:
1. La Biblia no desconoce la pasión ni el amor erótico. No tendría sentido alguno hacer una Interpretación alegórica del texto. Este se refiere específicamente a la satisfacción erótica del deseo, a la búsqueda del goce sexual.
2. No podemos suponer que Salomón, a quien se atribuye la autoría del libro de los Proverbios, careciera de experiencia con las mujeres. Según el testimonio bíblico tuvo 700 esposas y300 concubinas. Sin embargo presenta el ideal monogámico: Alégrate con la mujer de tu juventud”. Parece un consejo a los jóvenes que podría enunciarse así: “Participa con tu mujer de la alegría de vivir a través del encuentro sexual”.
3. Este es un de los textos que reivindica el lugar de la mujer en el comercio sexual. No existen en la Biblia alabanzas a la virginidad o al celibato. Solo el dualismo griego, enquistado en nuestra cultura, hace que algunos vean lo que quisieran que existiera. La mujer judía no era valorada por su virginidad sino por su maternidad. El tabú de la virginidad es algo ajeno a la realización humana que propone la Biblia. Un caso que no deja lugar a dudas es lo que ocurre con la hija de Jefté. Ante su muerte inminente ruega que se le conceda unos días de vida para poder “llorar su virginidad”. Las alabanzas a la virginidad y al celibato no tienen un fundamento bíblico textual. Lo tiene, sin embargo, en el dualismo griego inconsciente de muchos Intérpretes. Volviendo al texto Salomónico que nos ocupa vemos que el libro de los Proverbios fue escrito en el contexto de una sociedad patriarcal. A pesar de ello el autor presenta a una mujer activa en el acto sexual. Se trata de una mujer que acaricia de tal manera que satisface al hombre y. obviamente, ella se satisface también.
4. Este texto está en clara oposición a la actitud de algunos neuróticos religiosos que se avergüenzan de la sexualidad que les impulsa a buscar satisfacción.
5. El texto salomónico nos dice, además, que el goce sexual no debe ser una experiencia ocasional, lo presenta como una manifestación humana perenne: “Te satisfaga en todo tiempo”. Esto no implica que sea posible estar haciendo el acto sexual todo el tiempo. La satisfacción de la sexualidad no se logra solo a nivel genital. Se puede depositar mucha libido sobre una charla entre marido y mujer, en compartir una tarea y ¿por qué no?, en una actividad religiosa. Aquí vemos de nuevo la diferencia entre el sexo que corresponde al animal, y la sexualidad propia del ser humano. La experiencia y la enseñanza de Salomón nos muestra que se puede hacer el sexo (acto genital) con mil mujeres, pero sólo se puede hacer el amor con una. Igualmente una mujer al unirse genitalmente con muchos hombres no puede expresar cabalmente su sexualidad. Sin amor no hay plena sexualidad, aunque haya sexo.
6. Al decir todo el tiempo, el texto salomónico quiere decir todo el tiempo. El animal tiene deseos sexuales solo cuando está en celo a fin de cumplir su función reproductora. Cuando no están en celo los animales no procuran la cópula. El humano es el único ser de la creación que tiene actividad sexual permanente. Esto es así porque la función de la sexualidad no se agota en la reproducción de la especie. Por eso, el deseo no se agota en la mujer con la menopausia. Muy frecuentemente éste se acrecienta al desaparecer el miedo al embarazo. No obstante, la represión de la sexualidad puede encontrar en la menopausia una excusa para un intento de jubilación donde no hay júbilo sino frustración. La sexualidad nos acompaña del Moisés al sarcófago.
7. Salomón aconseja a cada hombre y. obviamente, a cada mujer “en su amor recréate siempre”. Esto puede entenderse como re-creación, es decir, una nueva creación permanente en la vida conyugal en su totalidad. Una vida que se renueva día a día en el encuentro de la pareja en permanente renovación. Una pareja re-creativa asegura su permanencia como tal. En una segunda acepción se puede pensar en la recreación como una diversión, como goce. Podemos concluir afirmando que sin re-creación la recreación es siempre pasajera. En la recreación el goce logrado es siempre Inferior al esperado. Con la re-creación permanente en el amor, siempre hay algo nuevo, siempre hay un plus de goce, sea físico, psicológico o espiritual. Es válido el consejo salomónico para la pareja humana: En su amor recréate siempre.
Haremos ahora una brevísima incursión en el Nuevo Testamento para ocuparnos del misticismo de San Pablo. Para el Apóstol de los gentiles el sexo puede resultar denigrante y la sexualidad la más elevada actividad humana. Del sexo a la sexualidad, de lo ridículo a lo sublime, de lo pornográfico al amor, esa es la disyunción paulina. En la primera epístola a la Iglesia de Corinto, Pablo polariza el sexo y la sexualidad. En el capitulo 6 versiculos 15 y 16 se refiere a la relación con una prostituta como un medio de desgracia ya que a través de la intimidad sexual el hombre se hace solidario de todos los pecados de la prostituta. En el capitulo 7 versículos 12 al 14 se refiere a la sexualidad como un medio de gracia mediante el cual un cónyuge no creyente puede participar de la comunión con Cristo mediante la comunión sexual con su cónyuge creyente.
Voy a terminar presentando cuatro reflexiones:
1. No encontramos fundamento alguno en la Biblia para desvalorizar a la sexualidad como hacen algunos en nombre de la religión. Todo lo contrario, la Biblia nos presenta a la sexualidad como un “invento” de Dios, quizás lo mejor que se le puede haber ocurrido.
2. Ciertamente en la Biblia se establecen limites pero... ¿se refieren al sexo o a la sexualidad? ¿Qué determina nuestros usos, costumbres y tradiciones? El Registro Civil comenzó a existir, en la mayoría de nuestros países latinoamericanos en el Siglo XIX. Los matrimonios por la Iglesia comenzaron a realizarse a partir del Siglo XIII. No se encuentra en la Biblia ninguna ceremonia de casamiento. En el Antiguo Testamento se establece: “El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne”. Jesús añade: Lo que Dios unió no lo separe el hombre”. Pero... ¿cuándo podemos estar seguros de que Dios ha unido a una pareja?.
3. La religión no ha podido mantener al sexo y a la sexualidad fuera del alcance de los solteros. ¿Cómo serán las costumbres sexuales en el futuro? Los cambios se hacen cada vez más acelerados. El Informe de Alfredo Kinsey sobre el comportamiento sexual de la mujer norteamericana afirma, en 1953, que el 33% de las mujeres habían tenido relaciones sexuales prematrimoniales. En 1975 la revista Redbook hizo una encuesta entre 100,000 mujeres menores de 25 años y se supo que el 90% de ellas habían tenido relaciones sexuales. Acerca de esta segunda investigación un teólogo cristiano, Lewin Smedes, dice: “Cada uno de ellos pudo haber cometido un error moral Pero lo que debemos notar es que el código principal del cristianismo, abstinencia fuera del matrimonio, no regula la conducta de la mayoría de las personas no casadas”.
4. La canalización de la sexualidad v del sexo puede ser un medio de gracia o de desgracia y determina la vida del individuo, la familia y la sociedad. Las costumbres sexuales están cambiando. Pero cada ser humano es responsable por lo que hace. Lo que cada uno decida puede conducirle a la realización personal o a su autodestrucción. Además de dañar a otros.
P.D.
Cuanto me gustaria que pastores y laicos pudieran leer este material que con amor he querido compartir y sobre todo a ti que tienes familia.
En Cristo,
Rev:Carlos Blanco.